miércoles, 15 de febrero de 2017

EL LADRILLO DE LA ACCIÓN DE GRACIAS (Nehemías 11:1 – 12:47)


Comentario Sobre La Gratitud

A nosotros nos gusta celebrar el día de Acción de Gracias. Algunos países tienen días apartados especialmente para esta ocasión. Es una buena costumbre sacar un día para dar gracias a Dios. Pero me pregunto ¿por qué tenemos que apartar un día especial para dar gracias a Dios? ¿No es cierto que realmente cada día deba ser un día para dar gracias a Dios? Sea lo que sea, la realidad es que hoy en día tenemos los días especiales de Acción de Gracias.

Pero el dar gracias a Dios ¿cuando se originó? ¿Acaso se originó con algún momento histórico en algún país en particular? En Nehemías 12, tenemos un ejemplo de un día de Acción de Gracias. Pero si leemos la Biblia, notaremos que hay muchas ocasiones en las que el pueblo de Dios le daba gracias. Revisémonos algunos de estas ocasiones.

En Génesis 4 tenemos la primera ocasión registrada en la Biblia de acción de gracias. Es el ejemplo del sacrificio de Abel. Leemos in Génesis 4:4, “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas.” No tenemos indicación por qué Abel ofreció su sacrificio. Todavía no hay mandato de Dios que se requería algún sacrificio. Se presume que Abel sintió gratitud por lo que Dios le había proveído, por lo cual quería devolver algo a Dios para expresar su gratitud. La sangre derramada en los sacrificios de Abel señalaba la sangre de Cristo quien vendría y quien derramaría su sangre como sacrificio para los pecados del mundo. Realmente, eso es el motivo primario para nuestra acción de gracias. Leemos que Dios aceptó el sacrificio de Abel en el mismo versículo 4, “Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda.

Sin duda había otras ocasiones de acción de gracias de parte del pueblo de Dios. Pero la próxima ocasión bíblica notable es el sacrificio de Noé después del diluvio, registrado en Génesis 8. Sabemos lo que pasó. Todo el mundo fue destruido por el diluvio salvo a Noé y ocho miembros de su familia. Leemos en Génesis 8:20, “Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.” Imagínese la gratitud que debía haber sentido la familia de Noé después de haber sido rescatado del diluvio solamente por la gracia de Dios. Dios les había escogido a Noé y a su familia para que de su linaje viniera el Mesías, Jesucristo. Tal como Noé y su familia fueron salvados de la muerte, así nosotros somos redimidos de nuestros pecados por el sacrificio de Cristo en la cruz. Dios respondió con favor al sacrificio de acción de gracias de Noé. Leemos in Génesis 8:21, “Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.”

Pero Dios sigue proveyendo las necesidades de su pueblo. Leemos de los sacrificios de Abraham, Isaac, Jacob y de sus familias. En el pasado de tiempo vino otra ocasión notable para ofrecer gratitud a Dios con la pascua. Habiendo estado 430 años bajo esclavitud en Egipto, Dios proveyó una liberación milagrosa por medio de las diez plagas y luego del mar rojo. Faraón intentó destruir no solamente los Israelitas, sino con ellos el plan de Dios para la redención del mundo. Pero una vez más, por la gracia de Dios, él vence al enemigo, y los Israelitas son liberados. Como símbolo de esta liberación, Dios instruyó al pueblo que celebrara la pascua. La pascua fue establecida por Dios como una fiesta de acción de gracias por lo que él les había hecho. Eso fue una señal más de Dios que mandaría a su hijo Jesucristo para ofrecer salvación del gran enemigo Satanás. En Éxodo 12:14 leemos el siguiente en cuanto a la celebración de la pascua, “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.

En Deuteronomio 8 tenemos otra ocasión de gratitud a Dios porque el pueblo estaba por entrar a la tierra prometida. Allí leemos que durante 40 años de viaje en el desierto, Dios les había proveído agua y comida y no les había gastado su ropa. Ahora estaban por entrar en la tierra de que Deuteronomio 8:7 dice que era, “...buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes.”

Pero Dios conocía bien a su pueblo. Él sabía que el pueblo sería cómodo con todo los bienes de la tierra y que tarde o temprano se olvidaría de él. Eso es también lo que pasó en el contexto de Nehemías. El pueblo se había olvidado de Dios. Pero en Deuteronomio 8:11-14 leemos,
“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.”

Luego leemos en Deuteronomio 8:19,20 de lo que pasaría si nos olvidamos de Dios y si no le damos la gratitud que él merece. Allí leemos,
“Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios. “

Eso es exactamente lo que pasó con Israel. Y en el contexto de Nehemías, el pueblo reconoció eso. Leyeron la ley (Nehemías 8), confesaron sus pecados (Nehemías 9), reafirmaron el pacto (Nehemías 10), habitaron Jerusalén de nuevo (Nehemías 11), y ahora, con todo eso, en el capítulo 12, Nehemías y Esdras dirige el pueblo en una dedicación, un sacrificio de acción de gracias a Dios.

Comentario de Nehemías 11:1 – 12:47

Todo lo que leemos en Nehemías 11:1 – 12:47 es una confirmación de nuestro título del capítulo: El Ladrillo de la Acción de Gracias. Ya hemos visto seis características que forman cada uno un ladrillo para la composición del liderazgo cristiano. En los últimos tres capítulos de Nehemías, él enfatiza la importancia de la Acción de Gracias, un sexto ladrillo del liderazgo bíblico. Con eso entramos en la tercera división de Nehemías, dividido en dos partes: Acción de Gracias en Culto (capítulo 7) y Acción de Gracias en Servicio (capítulo 8). En la primera división del libro de Nehemías (1:1-7:3) vimos la restauración de la muralla de Jerusalén. En la segunda división (7:4-10:39) vimos la restauración interna del pueblo de Dios. Ahora, entrando en la tercera división veremos la restauración externa del pueblo de Dio.

El pasaje se podría dividir en tres partes:

11:1-12:47 – Acción de Gracias en Culto
      a) 11:1-36   –   Ocupando Jerusalén
      b) 12:1-26   –   Lista de los Exilios Que Volvieron
      c) 12:27-47 –   La Dedicación de la Muralla


a) 11:1-36 – Ocupando Jerusalén

Para entrar en un estudio de Nehemías 11, tendríamos que atrasar un poco en el libro de Nehemías hasta Nehemías 7:4. Allí tenemos una presentación de un problema en Jerusalén: había muy poca población en la ciudad. Allí leemos, “Porque la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas.” ¿Por qué había tan poca gente en Jerusalén? Consideremos varias razones[1]:

1) En 586 AC los Babilonios capturaron la ciudad, destruyendo la infraestructura y la muralla y llevando la mayoría de la gente.
2) Después de 70 años, algunos de los exilios volvieron, pero la muralla quedó destruido por 72 años más (444 AC). ¡Eso fue un total de 142 años! Los habitantes fueron muy desanimados y salieron para los pueblos.
3) Habían muchos ataques de parte de los Árabes y los Samaritanos. En Nehemías 11:6 leemos que los que quedaron en Jerusalén eran ‘fuertes’. Los pocos que ocuparon Jerusalén tenían que ser valientes en este ambiente de alto riesgo. La mayoría no quería someter sus familias a estos ataques.
4) Los pocos que quedaron tenían que asumir mucho trabajo con mucha responsabilidad.

Según este capítulo y haciendo una comparación con lo que leímos en 1 Crónicas 9, después del nuevo arreglo de la población, unos dicen que habían unos 10,000 habitantes en Jerusalén[2], otros estiman que habían hasta 20,000 habitantes.[3] El número exacto no es tan importante. Pero eso quiere decir que si ellos escogieron la décima parte para habitar a Jerusalén (11:1), entonces la población total de los exilios que volvieron era un número entre 100,000 y 200,000.

En la lista que Nehemías da de los que habitan a Jerusalén, él menciona solamente los representantes de los tribus de Judá, Benjamín y de los levitas. Según 1 Crónicas 9, notamos que había unos representantes de otras tribus también. Pero los que Nehemías menciona formaron el núcleo de los nuevos habitantes de Jerusalén, porque ellos fueron las tribus que formaron el reino de Judá (el reino del sur) que no fue llevado por los Asirios en 772 AC. Eso es importante, porque recordamos que tenemos que ver todo eso en la perspectiva de la historia de redención. Jesucristo vendría de la tribu de Judá que forma gran parte de este núcleo de nuevos habitantes de Jerusalén, ciudad de David, de cuyo linaje vendría el Mesías y Redentor.
En el versículo 1, leemos que se decidió que además de los jefes de los pueblos, una décima parte de los que vivían en los pueblos ocuparían Jerusalén. Es una aplicación creativa del principio del diezmo. El pueblo ‘echó suertes’ para decidir quienes debían vivir en Jerusalén. Antes de que el canon de las escrituras cerrara, el echar suertes era la manera de buscar la voluntad de Dios. Ellos creyeron lo que escribió Salomón en Proverbios 16:33, “La suerte se echa en el regazo; Mas de Jehová es la decisión de ella.

A Jerusalén Nehemías le da el nombre ‘ciudad santa’. Esta referencia a Jerusalén no es muy común. Hay referencia a eso también en el versículo 18. Isaías también refiere a Jerusalén como la ‘ciudad santa’ (Isaías 48:2; 52:1). La santidad se va expandiendo: los utensilios santos (Esdras 1:7; 8:28); los sacerdotes (Esdras 8:28); el pueblo (Esdras 9:2); el lugar santo (Esdras 9:8); los portones (en Nehemías 3:1); la palabra traducido ‘arreglar’ en el original es ‘consegrar’; el Día de Reposo (9:14) --- la ciudad entera es santa ahora. La ciudad con todo lo que había en ella llegó a ser santa, una ‘casa de Dios’ que Dios propuso construir (Hebreos 3:1-6).”[4]

Además de los que fueron escogidos a ocupar Jerusalén por suertes que echaron, parece que adicionalmente había también algunos que pasaron a vivir en Jerusalén voluntariamente (v.2). Posiblemente eso era unos de los familiares de los escogidos por suerte. Los ‘hombres de gran vigor’ (v.14) se refieren no tanto a ‘hombres de valor’ sino a ‘hombres capaces para servicio en la casa de Dios.[5] Las personas mencionadas en los versículos 25-36 son los que ocuparon los pueblos alrededor de Jerusalén. Comparando esta lista de Nehemías con la de Esdras 2:21-35 se nota una vez más que Esdras y Nehemías vienen de la misma época de la historia de Israel.

b) 12:1-26 – Lista de los Exilios Que Volvieron

En los primeros 26 versículos de Nehemías 12 tenemos la lista de los que volvieron del exilio. Es la cuarta lista de nombres en el libro de Nehemías (capítulos 3, 7 y 10). Con eso se nota la importancia de los detalles de listas de nombres. En los versículos 1-9 Nehemías menciona las familias de los sacerdotes y de los levitos que volvieron del exilio. La lista es de los que volvieron con Zorobabel, haciendo una conexión entre los últimos capítulos del libro de Nehemías y los primeros capítulos del libro de Esdras.

Algunos comentarios sobre esta lista merecen atención. Zorobabel era descendente de David, nieto del rey Joacim. Él fue el líder responsable para la construcción de la fundación del templo (Esdras 3:8-10). Jesúa fue el sumo sacerdote durante el mismo tiempo (Zacarías 3:1; Hageo 1:1). El Esdras mencionado aquí no es el mismo Esdras que escribió el libro de Esdras y de quien leemos en Nehemías 8 y 9. Él no venía hasta unos 80 años después de Zorobabel, mientras la lectura aquí dice que el Esdras listado aquí vino del exilio con Zorobabel. En los versículos 10 y 11 tenemos la sucesión de seis generaciones de los sumos sacerdotes desde Jesúa hasta Jadúa. En los versículos 12-21 se mencionan las cabezas de familia de los sumos sacerdotes en el tiempo de Joiacim. Por último, en los versículos 22-26 están anotados los levitas anteriores (vv.22,23) y en el tiempo de Joiacim (vv.24,25) junto con sus cabezas de familia.

c) 12:27-47 – La Dedicación de la Muralla

Es importante aclarar que en actualidad, la dedicación no es solamente para la muralla, sino para el templo también cumplido y la nueva comunidad que ahora vive en Jerusalén. La dedicación sigue el ejemplo establecido por la dedicación dirigido por Salomón del templo original (2 Crónicas 5-7), y la dedicación dirigida por Esdras del segundo templo (Esdras 6:16-18). La celebración incluyó gratitud (v.17,24), confesión (v.30), sacrificio (v.43), gozo (v.43), y ofrendas (v.44).

Algunos comentarios consideran que según Nehemías 13:6, la dedicación se llevó a cabo unos 12 años después cuando Nehemías volvió por segunda vez de su tiempo en Persia.[6] Pero la mayoría considera que era unas semanas después.[7] Para ver un mapa de las actividades de la dedicación, véase Apéndice 5: Jerusalén en el Tiempo de Nehemías.

Nehemías podría haber escrito el acontecimiento de la dedicación de la muralla después del capítulo 7:3, cuando terminaron el muro. Pero él redacta su libro para que el hecho de la dedicación cayera como un clímax de los acontecimientos. La dedicación no era solamente una acción de gracias por la muralla. Era una dedicación celebrada después de haber leído la ley (capítulo 8), confesado sus pecados (capítulo 9) y renovado el pacto (capítulo 10). La dedicación con todo el júbilo que la acompañó era para dar gracias a Dios por lo que hizo en restaurar físicamente su ‘ciudad santa’ y su pueblo santo. En esa acción de gracias el pueblo le rindió culto a Dios por la renovación tanto externa (la muralla) como interna (el corazón del pueblo). Por eso la dedicación tenía que ocurrir y su acontecimiento anotado en el libro de Nehemías después de que la renovación había sido completo.

El tema dominante de la dedicación es la gratitud. La palabra que se traduce como ‘coros’ en la Reina Valera 1960 es la palabra hebrea ‘towdah’ (תֹּודָה). El significado de la palabra en el hebreo es,
“Confesión, alabanza, gratitud para a) dar alabanza a Dios,  b) gratitud en cánticos de culto litúrgico o himnos de alabanza, c) coro de gratitud o procesión o línea o compañía, d) ofrenda o sacrificio de gratitud, o e) confesión”[8]

La misma palabra es usada también en los versículos 27, 38 y 40 de Nehemías 12. Son las únicas referencias a esta palabra en todo el libro de Nehemías. Cuando una palabra se encuentra muy poco en algún libro de la Biblia y se encuentra cuatro veces dentro del mismo capítulo y de hecho cuatro veces dentro de 14 versículos, es una indicación que es una palabra muy importante. Pero desafortunadamente, en ninguna versión bíblica española más conocida[9] se traduce con referencia a ‘gratitud’. En el contexto de nuestro pasaje, los cuatro significados podrían ser utilizados. Pero la tercera opción es la mejor. Cada uno de los cuatro usos de la palabra en Nehemías 12 debe ser traducido tomando en cuenta la tercera opción de la traducción mencionada arriba, “coro de gratitud o procesión o línea o compañía”. Matthew Henry escoge correctamente este uso en su comentario cuando él traduce esta frase, “la compañía de los que ofrecen gratitud”.[10]

Eso también es la razón por la cual vemos que el ladrillo de liderazgo bíblico que se muestra en este capítulo es el ladrillo de la gratitud o la acción de gracias. Es muy interesante notar que esta palabra es usada tanto para el ‘coro de gratitud’ que iba para la derecha (v.31) como para el ‘coro de gratitud’ que iba para la izquierda (v.38), uno dirigido por Esdras (v.36) y el otro acompañado de Nehemías (v.38).

No está indicada dónde se empezó la procesión. Pero hay mucha semejanza entre la descripción de esta procesión y la ruta que Nehemías tomó para revisar el muro originalmente (2:12-16). Podrían haber empezado en el mismo lugar, la puerta del Valle, y de allí cada ‘coro de gratitud’ marchando en su respectiva dirección.[11] Pero no hay duda en cuanto al destino final: el templo (v.40). Allí, después de seguir los requisitos de la purificación (véase 1 Crónicas 23:28) el pueblo rindió culto a Dios.

Todo eso afirma que la reconstrucción de la muralla no era un monumento a la fuerza de Judá, sino era un monumento para la perpetuación de la gloria y de Dios, su nombre, y el progreso de la historia de la redención. El clímax fue los sacrificios, dando gratitud a Dios, y eso con mucho júbilo. La acción de gratitud está enfocada en Dios como vemos en el versículo 43, “Dios los había recreado con grande contentamiento”. La profundidad del júbilo del pueblo es expresada allí mismo diciendo que “el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos.” Note que la respuesta del pueblo (v.44) a los acontecimientos de la dedicación era que ofrendaron de sus bienes en una acción de gratitud a Dios. Es una muestra del compromiso que hicieron (capítulo 10) de cuidar el templo y proveer las necesidades del mismo.

Con todo eso, se ve que la intención de Nehemías era de notar que la intensidad de celebración y la respuesta del pueblo aquí era igual a la festividad en el tiempo de Esdras (Esdras 6:16,22).



[1]    Engle, p. 86.
[2]    Boice, p. 118.
[3]    Barnes, p. 478.
[4]    Sproul, p. 681.
[5]    Spence & Exell, p. 118.
[6]    Barnes, p. 481.
[7]    Engle, p. 88.
[8]    Brown, Francis & Driver, S.R. & Briggs, Charles A., The New Brown, Driver, and Briggs Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, (Lafayette, Indiana: Associated Publishers and Authors, Inc., 1981) p. 392.
[9]    Reina Valera 1960, Reina Valera 1995, Nueva Versión Internacional, Biblia de las Américas
[10]   Henry, p. 1111.
[11]   Kidner, p. 126.

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