martes, 31 de enero de 2017

EL LADRILLO DEL CARÁCTER DEL LÍDER (Nehemías 9:38-10:39)


Dr. Eric Pennings
Extraído de "Nehemías: Ladrillos del Liderazgo Bíblico"

Comentario Sobre el Pacto

En Nehemías 10 Nehemías escribe sobre la reafirmación del pacto con Dios de parte de los Israelitas. Note bien que no era una iniciativa nueva, sino una reafirmación de un pacto ya establecido, pero que en ese momento lo reafirmaron. Consideremos ese pacto. ¿Qué es? ¿Cómo se inició? ¿Cuáles son los elementos? ¿Qué importancia tiene?

El pacto es la relación entre Dios  y su pueblo, iniciado por Dios en el cual él dice, “Yo soy tu Dios” y su pueblo responde, “Nosotros somos tus hijos”. El pacto es iniciado por Dios, y los términos del pacto tienen su origen en Dios.

Gresham Machen, fundador del Westminster Theological Seminary, describe el pacto de la siguiente manera,
“Dios sigue siendo el soberano absoluto en los pactos que establece como en todo lo que hace. El hombre no hace un contrato con él en nada que se parezca ni remotamente a igualdad. El pacto es una expresión de la voluntad de Dios, no del hombre, y el hombre debe aceptar las condiciones que se le proponen, confiar en Dios en que son santas, justas y buenas, y ordenar su vida en consecuencia.”[1]

En el pacto con Dios, hay cuatro elementos. Son los siguientes:
1) Los partidos – Dios y el hombre son los dos partidos.
2) Las promesas – Dios compromete ser Dios del pueblo y el pueblo compromete ser el pueblo de Dios. Con esta relación del pacto venía la promesa de vida eterna.
3) Las condiciones – Si el hombre cumple perfectamente los mandamientos de Dios, Dios le dará vida.
4) La pena – Dios no puede romper el pacto, pero si el hombre rompe el pacto, la pena es la muerte espiritual.

El pacto es una muestra de la gracia de Dios para con el hombre. Es cierto que hay condiciones. Pero el problema es que después de la caída de Adán en el huerto del Edén, es imposible que el hombre satisfaga la condición de obediencia perfecta. Pero este problema se resuelve cuando Dios hace una promesa a los que él ha llamado ser sus hijos. A ellos Dios da todo lo que se necesita para cumplir con el pacto por medio de la obediencia perfecta de Jesucristo en la cruz.

En el Antiguo Testamento hay varias administraciones del pacto[2]:
1)   El Pacto de Obras – Génesis 2:16,17 – En el huerto del Edén Dios hizo un pacto cuando él dice, “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”
2)   La Primera Revelación del Pacto – Génesis 3:15 – El contenido de los pactos de gracia en el Antiguo Testamento es basada en la promesa de Jesucristo (la simiente de Eva) que vendrá, cuando Dios dice a Satanás, “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
3)   El Pacto con Noé – Génesis 9:11 – Dios promete que no volverá a destruir toda ser viviente con un diluvio, “Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.”
4)   El Pacto con Abraham – Dios formalice por primera vez su pacto de gracia. El contenido de este pacto, formalizado simbólicamente en Génesis 15, y ratificado en Génesis 17 con la circuncisión, se encuentra en Génesis 12:2,3, “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
5)   El Pacto Sinaítico – Éxodo 19:5 – Es una confirmación del pacto con Abraham cuando Dios le dice a su pueblo, “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.” Las condiciones del pacto son registrados en los diez mandamientos en Éxodo 20:1-17, y es formalmente ratificado en Éxodo 24.
6)   El Nuevo Pacto – Romanos 4, Gálatas 3 – El pacto viejo del Antiguo Testamento es desarrollado y cumplido en el pacto nuevo del cual Jesucristo es el mediador. En el Nuevo Pacto no solamente los judíos son incluidos, sino se hace universal, extendido a todas las naciones.

El pacto se renovaba periódicamente en distintas formas durante la historia de Israel. Pero siempre es el mismo pacto, con el contenido y la historia presentada arriba. En Nehemías 10, tenemos un ejemplo más de la reafirmación del mismo pacto de parte del pueblo. En su comentario sobre Nehemías 10:1, Matthew Henry dice,
“Cuando Israel primeramente entró en el pacto con Dios, se hizo por medio de sacrificio y con aspersión de la sangre (Éxodo 24). Pero aquí se hizo en una manera más natural y común por medio de sellar y confirmar los artículos del pacto que los comprometió a nada más de lo que fue su deber.”[3]

Este pacto es el mismo pacto que regula nuestra relación con Dios hoy en día también. Los mismos elementos, el mismo contenido, la misma gracia de Dios por medio del Mediador del pacto, el Señor Jesucristo. Tal como Dios prometió vida eterna al pueblo de Dios por medio de su pacto en el tiempo de Nehemías, así nos promete hoy lo mismo. Es este pacto que forma la base del carácter del líder bíblico como veremos en el pasaje bajo estudio para esta sesión.

Comentario de Nehemías 9:38-10:39

Todo lo que leemos en Nehemías 9:38-10:39 es una confirmación de nuestro título del capítulo: El Ladrillo del Carácter del Líder. Los primeros cinco ladrillos de liderazgo cristianos que hemos estudiado forman parte del carácter del líder hemos visto. Pero en la presente sesión veremos que el compromiso personal del discípulo ante Dios es el ladrillo que muestra la sinceridad y actitud espiritual que es tan importante para el carácter del líder cristiano. El capítulo 10 del libro de Nehemías desarrolla el carácter del líder en la presencia de Dios, un sexto ladrillo del liderazgo bíblico.

El pasaje se podría dividir en dos partes:

9:38-10:39 – Un Compromiso Renovado
      a) 9:38-10:29 –Los Firmantes Del Pacto
                9:38 – Introducción al Pacto
                10:1-27 – Los Líderes Firman
                10:28,29 – El Pueblo Afirma Su Acuerdo

      b) 10:30-39 – El Contenido del Pacto
                v. 30 - La Familia
                v. 31 - El Día de Reposo
                vv. 32-34 - El Templo
                v. 35 - Las Primicias
                v. 36 - Los Primogénitos
                vv. 37-39 - Los Diezmos

a) 9:38-10:39 – Un Compromiso Renovado

Hemos visto la lectura de la ley (Nehemías 8) y la respuesta de confesión y reconciliación con Dios (Nehemías 10). Ahora, con el presente capítulo, veremos el compromiso del pueblo por medio de reconfirmar el pacto con Dios. Como vimos en Comentario sobre el Pacto, lo que reconfirmaron no era un pacto nuevo, sino una reafirmación del mismo pacto que Dios había hecho con el pueblo. Según la ley de Moisés, después de un período de que el pacto haya sido ignorado, hay que renovarlo (Éxodo 34; 1 Samuel 12; 2 Reyes 23). La renovación del pacto significa un compromiso a la relación con Dios. Y la relación con Dios es la que forma el carácter del líder bíblico. Nehemías mostró el ejemplo de eso en su disposición. De eso se trata la presente sesión.

9:38-10:29 – Los Firmantes Del Pacto

9:38 – Introducción al Pacto

La Biblia hebrea empieza el capítulo 10 con Nehemías 9:38. La verdad es que esta redacción tiene más sentido. Aunque es cierto que el versículo forma una buena conclusión a la confesión que se encuentra Nehemías 9, el versículo sirve mejor de introducción a la renovación del pacto de que se trata el capítulo 10.


La reafirmación del pacto que dirigió Nehemías es el cumplimiento de lo que profetizaron los profetas Jeremías yIsaías. Jeremías profetizó en Jeremías  50:5, “Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.” Isaías lo confirma en Isaías 44:5, “... el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano...”.

Matthew Henry anota algunas cosas importantes en cuanto al acuerdo que el pueblo estaba por sellar: [4]

    1) ‘hacemos fiel promesa’ – Fue una resolución profunda sin posibilidad de anular.

    2) El pacto se hizo con consideración serio, respondiendo a la lectura de la ley (capítulo 8), ayuno y oración (capítulo 9).

    3) ‘y la escribimos, firmada...’ – Fue sellada para ser archivado permanente, para que pudiera ser testimonio contra ellos si algún día lo ignorara.

    4) ‘firmados por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes’ – Fue un consenso mutuo y unánime para dar más seriedad y confirmación al acto.

Algunos comentarios sobre unas palabras en el hebreo original son importantes en el versículo 38. La palabra ‘promesa’ se podría traducir como ‘pacto’ porque la palabra ‘hacemos’  en v.38 viene de la raíz de la palabra hebrea ‘karat’ (trk). Esa palabra es la que se usa cuando se habla del pacto entre Dios y su pueblo. Por ejemplo, en Génesis 15:18 leemos, “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram...”. La palabra traducido ‘hizo’ en este versículo es la misma palabra ‘karat’ que se usa en nuestra pasaje para ‘hacemos. Eso quiere decir que lo que sucede en Nehemías 10 no es un acuerdo o promesa cualquier. Es una renovación del pacto que Dios hizo y renovaba con su pueblo durante la historia del Antiguo Testamento (véase el comentario arriba para más información sobre ‘el pacto’). Y ahora, en este capítulo tenemos el acontecimiento de la renovación bajo el liderazgo de Nehemías y Esdras.

10:1-27 – Los Líderes Firman

Es interesante que Esdras no esté incluido en la lista de los que participaron en el acuerdo. Él estaba bien involucrado en capítulos 8 y 9. Pero ahora su misión fue cumplida, porque ahora la gente leía la ley y la entendía sin ayuda. Los que firmaron el pacto eran unos representantes de los príncipes. También levitos y sacerdotes fueron escogidos para firmar el acuerdo de parte del pueblo.

Lo firma primero Nehemías (10:1) para ser ejemplo de lo que se esperaba de los demás y Sedequías (posiblemente su asistente[5]). A él le siguen 21 sacerdotes (vv. 2-8). Los 17 levitos (vv. 9-13) siguen en la lista. Después siguen 44 nombres de otros líderes. Todos los firmantes siguen la dirección de Nehemías y representan al pueblo, cada uno en su oficio o puesto de liderazgo, reconocidos por el pueblo.
10:28,29 – El Pueblo Afirma Su Acuerdo


Además de los firmantes formales, leemos en el versículo 28 que todo el pueblo se pusieron de acuerdo con el contenido del pacto: El resto de los sacerdotes y levitos, los porteros, los cantores, los siervos del templo, los que se separaron del los extranjeros (véase 9:2), y todos las esposas e hijos de ellos. Algunos consideran que los siervos del templo a que se refiere, son descendientes de los Gabaonitas (Josué 9:3) quienes hicieron trabajo de mano en el mantenimiento del tabernáculo (Esdras 8:20)[6]

Según el versículo 29 todos ellos hicieron dos cosas: “se reunieron con sus hermanos y sus principales”, y “protestaron y juraron que andarían en la ley de Dios”. Es decir que se unieron para comprometerse a Dios no solamente individualmente, sino corporalmente como pueblo entero.

El jurar era un acto legal del pacto de Moisés en que dos partidos, Dios y el pueblo, se comprometían. A través de la historia de redención, todos los pactos con Dios piden obediencia que procede de fe en Dios. Uno de los principios de la hermenéutica bíblica es que se debe comparar la escritura con otra escritura para entenderla bien. Tenemos un buen ejemplo de ese principio por medio de ver que la Biblia nos explica el concepto de lo que significa ‘jurar’ en otra parte, aparte del libro de Nehemías. La palabra se encuentra en Hebreos 6:16, donde leemos, “Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.” Aplicando eso al contexto de Nehemías, vemos que el pueblo está jurando a uno que es mayor que ellos, Dios mismo, que es soberano sobre todo.

b) 10:30-39 – El Contenido del Pacto

Hay tres características generales del pacto:[7]

1) La autoridad de la Palabra de Dios – Cada una de las promesas responde a alguna declaración de la ley que ellos leyeron (capítulo 8).

2) La importancia del templo – La mayor parte de la redacción del pacto tiene que ver con cuidar el templo, los que atienden el templo, y sus servicios religiosos. Nehemías sabía que la intención de Dios era que el templo significaba su presencia entre ellos. Howard Vos lo explica bien, “El templo... proveyó el cemento religioso y social para unir a los miembros de la comunidad los unos con los otros, y sobre todo a Dios y su servicio.”[8]

3) La responsabilidad del pueblo – Una de las palabras claves es ‘nosotros’ en referencia al pueblo en comunidad. Se comprometieron corporalmente a guardar la ley de Dios.

Los particulares específicos del pacto está resumido en versículo 29, “...que andarían en la ley de Dios...”. James Montgomery Boice resume los particulares en seis divisiones,[9] resumidos como los siguientes:

1) La Familia - v.30 – Dado que los padres de familia arreglaron los matrimonios, entonces ellos fueron los que tenían responsabilidad para mantener matrimonios puros. La práctica de no casarse con extranjeros no era por razones de racismo, sino por razones religiosas. Nehemías enfrenta este tema también en el capítulo 13:23-29. Otros líderes también dirigieron enseñanzas en cuanto a eso (Malaquías 2:10-16; Esdras 9:1ff). En el Nuevo Testamento, parece que el problema seguía, porque el apóstol Pablo refiere a eso con una pasión intensa en 2 Corintios 6:14 – 7:1.

2) El Día de Reposo - v.31 – El guardar el Día de Reposo era el cuarto mandamiento de los diez mandamientos (Éxodo 20:4-6). Algunos consideraron que comprar de los negociantes extranjeros no les ponía a los judíos a trabajar, entonces consideraron que no había problema. Pero aquí se nota que el pueblo reconoció que cualquier transacción en el día de Día de Reposo era contra el cuarto mandamiento. En el capítulo 13:15-22 Nehemías trata el tema con franqueza. Veremos eso en la última sesión.

3) El Templo - vv.32-34 – El pueblo ofrecía hacer sus diezmos voluntariamente, y no por obligación. El compromiso era de proveer las necesidades del templo para los sacrificios diarios, semanales y para las fiestas. Se comprometieron proveer la madera regularmente, familia por familia, para los sacrificios. Hasta ahora los siervos del templo tomaron responsabilidad para eso, pero según Nehemías 7:60, solamente 392 volvieron del exilio. Nehemías inició este sistema[10] para atender a la necesidad de mantener fuego constante en los altares.

4) Las Primicias (v.35) – Estas fueron presentadas como acción de gratitud a Dios por la cosecha.

5) Los Primogénitos (v.36) – Tanto de sus familias (para servicio a Dios) como del ganado (para los sacrificios).

6) Los Diezmos (vv.37-39) – Se usaron para mantener los levitos y los sacerdotes.

La última línea del capítulo (v.39), “y no abandonaremos la casa de nuestro Dios” resume la inquietud que tenía el pueblo por el templo y sus servicios. Este tema es central en los últimos tres profetas (Hageo, Zacarías y Malaquías) quienes profetizaron durante esa misma época.[11] El hecho que se preocupaban por el cuidado del templo es una indicación que el pueblo tomó en serio su reafirmación del pacto. El pacto regulaba su relación con Dios. Y el templo fue el símbolo de la presencia de Dios entre ellos.


[1]    Gresham Machen, El Hombre http://www.iglesiareformada.com/El_Hombre.html, capítulo 13.
[2]    El comentario de las administraciones del pacto tiene su origen en el libro de Louis BerkhofTeología Sistemática. (Jenison, MI: T.E.L.L.) 1969. En particular las discusiones en el libro sobre el pacto.

[3]    Henry, Comentario Sobre Nehemías 10:1
[4] Henry, p. 1104.
[5] Boice, p. 107.
[6]    R.C Sproul, Introduction to the Historical Books ,in the Geneva Study Bible, (Thomas Nelson Publishers, NashvilleTN) 1995. p 292ff.
[7]    Boice, p. 108-110.
[8]    Howard F. VosBible Study Commentary: Ezra, Nehemiah and Esther, (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1987) p. 125.
[9]    Boice, p. 110-113.
[10]   Albert Barnes,  Barne’s Notes on the Old and New Testaments: 1 Samuel – Esther, (Baker Book House, Grand Rapids Michigan) 1976. p. 477.
[11]   Kidner, p. 116.

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