viernes, 20 de enero de 2017

EL LADRILLO DE LA FE (Nehemías 1:1 - 2:8)


Dr. Eric Pennings
Extraído de "Nehemías: Ladrillos del Liderazgo Bíblico"

Comentario Sobre La Hermenéutica Bíblica

En el estudio de la Biblia el estudiante entra en el mundo de la revelación de Dios al hombre por medio de la Palabra de Dios que él nos ha dado. Dios nos dio su Palabra en la Biblia para que podamos conocerla. Dado que Dios es el autor de la Biblia, cuando la estudiamos empezamos en fe con la presuposición que es la verdad. En el estudio de Nehemías, queremos aprender qué nos enseña la Biblia a cerca de Dios para que podamos aplicar lo aprendido a nuestra vida cotidiana.

Para aprender lo que la Biblia enseña uno tiene que interpretarla. Para eso sirve la hermenéutica. El diccionario define ‘la hermenéutica’ de la siguiente manera, “El arte de interpretar textos y especialmente el de interpretar los textos sagrados.”[1] Así que la hermenéutica bíblica es el arte de interpretar el texto de la Biblia. Hay mucho que se puede decir sobre la hermenéutica bíblica. Para nuestro estudio de Nehemías, vamos a resumir unos conceptos básicos. Para un estudio mas profundo, recomiendo el texto de un curso de MINTS que se llama Introducción al Estudio Bíblico[2] escrito por Dr. Cornelio Hegeman.

El exégesis es una consideración importante para la hermenéutica bíblica. El exégesis es “La aplicación de los principios de interpretación[3] En otras palabras se puede decir que se aplica la hermenéutica bíblica por medio una exégesis bíblica. En este curso se usará un modelo de exégesis para el desarrollo del proyecto del curso (véase Apéndice 1: Pautas Para El Exégesis).

Un aspecto de la hermenéutica bíblica es la identificación del género literario del pasaje que está estudiando. Un género se puede definir como, “... una categoría o tipo de literatura caracterizada de una forma, un estilo o un contenido”.[4] Se puede identificar ocho géneros literarios: narrativo, legal, poesía, profecía, sapiencial (sabiduría), apocalíptica, evangelio y epistolar.[5] Algunos libros bíblicos contienen varios géneros en el mismo libro. Nehemías relata un evento histórico en una forma de narración, por lo cual se considera que su género literario es narrativo.

Otra consideración de la hermenéutica bíblica es el tipo de discurso empleado por el autor del pasaje que uno está estudiando. Para nuestro estudio se considerará once tipos básicos de discurso (véase Apéndice 3: Tipos de Discurso de la Biblia).

En este curso se estudiará el libro de Nehemías por medio de conceptos básicos de la hermenéutica bíblica. Se aplicará la exégesis bíblica y se identificará los tipos de discurso utilizados dentro del libro de Nehemías.

El Contexto Histórico de Nehemías

Nehemías fue escrito en más o menos 425 aC. Edras y Nehemías mantuvieron su propio diario escrito de las actividades diarias de la reconstrucción que dirigieron. En el orden de los libros en la Biblia, Nehemías se encuentra entre Esdras y Ester. El libro que precede Nehemías es Esdras. Originalmente, en la Biblia hebrea que se llama ‘el Talmud’ (una compilación del código religioso judío), Esdras y Nehemías eran un solo documento. También en los manuscritos originales de la Septuaginta (el Antiguo Testamento traducido en el griego) los dos libros eran uno. Origen de Alejandría (185-232 AD) fue quien separó los dos libros. Un redactor podría haber compilado los dos libros originalmente. Pero cada autor escribió su propio libro como los tenemos en la Biblia ahora. Es decir que Nehemías es el autor del libro que lleva su nombre. Podemos estar seguros de eso porque el libro usa el pronombre en la primera persona.[6]

El contexto histórico de Nehemías es dado por Dios mismo en otros libros bíblicos. Esdras y Ester relatan eventos de la misma época que Nehemías. Hageo y Zacarías son mencionados en Esdras y Nehemías, porque profetizaron hacía unos 75 años (ca. 522 aC) cuando unos Israelitas volvieron a Jerusalén para reconstruir el templo. Malaquías profetizó y escribió su libro durante la época de Esdras y Nehemías. Lamentaciones también se relaciona con Nehemías, porque se encuentra allí la situación y el dolor del pueblo que estaba en exilio. El libro de Daniel también se relaciona, porque en los primeros seis capítulos se encuentran la historia breve de la transición del imperio Babilónico al imperio Persa.

Hemos visto que Esdras y Nehemías son estrechamente relacionados. El libro de Ester también nos ayuda en entender el contexto de Nehemías. Las descripciones de estos tres libros en diccionarios bíblicos nos ayudan a entender la relación entre ellos.

Esdras,
... cuen­ta la historia del retorno de Babilonia, la reconstrucción del templo, y las re­formas religiosas de Esdras, que era descendiente de Eleazar, principal per­sonaje del Libro de Esdras y colabora­dor de Nehemías.”[7]

Nehemías,
“... cuenta la historia de Nehemías que regresa Jerusalén, con la coope­ración del rey de Persia, gobierna desde el año 444. Reconstruye la muralla de Jerusalénpesar de una gran o­posición de parte de algunos judíos, cooperó con Esdras en muchas re­formas.”[8]

Ester,
“... cuenta la historia de Ester, que fue adoptada y criada por el piadoso judío Mardoqueo, que se negaba a adorar a Amán, el primer ministro del rey de Persia. Amán decidió matar a Mardoqueo. Pero por la intercesión de Ester con el Rey, le salió a Amán todo lo contrario: El pueblo judío mató a sus enemigos, y el mismo malvado Amán fue colgado en la horca que había preparado para colgar a Mardoqueo... y los judíos celebraron esta salvación con la gran Fiesta de Purim[9]

S.G. De Graaf nota la secuencia de Ester en relación con Esdras y Nehemías,
“Los acontecimientos que se narran en el libro de Ester probablemente ocurrieron después de que muchos de los exiliados habían regresado a su propia tierra. Ese regreso fue descrito en el libro de Esdras. De modo que la historia de Ester y Mardoqueo probablemente debe ser colocada entre el libro de Esdras y los acontecimientos registrados en el libro de Nehemías.”[10]
Tomando en cuenta lo anterior, entonces, se podría organizar históricamente el orden de los tres libros de la siguiente manera:
1) Jerusalén  es re-establecido (Esdras 1-6 – 539-515 AC)
2) Ester la Reina (Ester 1-10; ca. 483 AC)
3) Esdras el Reformador (Esdras 7-10; 457 AC)
4) Nehemías el Gobernador (Nehemías 1-13; ca. 444 AC)

Nota: Para ver una cronología mas amplia del tiempo del exilio (Judá, Babilonia, Medo-Persia, Egipto) véase Apéndice 4: Tiempo del Exilio.

Nehemías es una figura histórica. Se menciona el nombre de su padre (Hacalías) dos veces (1:1 y 10:1). También se menciona su hermano (Hanani) en dos ocasiones en el libro (1:2 y 7:2). El nombre ‘Nehemías’ significa ‘consolado por Jehová’. El pueblo de Dios en aquel tiempo necesitaba consuelo de Dios. Ellos habían olvidado de Dios durante los años después del reino del rey David. Dios mandó un castigo de juicio a su pueblo. Los Asirios ya habían llevado a los Israelitas (las diez tribus del reino del norte) en 722 aC. Después, en 586 aC, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llevó los de Judá (las dos tribus del reino del sur). Eso fue profetizado por el Señor mismo. Cuando Salomón acaba de haber terminado la construcción del templo, el Señor le advirtió que si el pueblo no le obedeciera, el templo sería destruido. En 1 Reyes 9:6-9 leemos sus palabras a Salomón,
 “6Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis; 7yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos; 8y esta casa, que estaba en estima, cualquiera que pase por ella se asombrará, y se burlará, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? 9Y dirán: Por cuanto dejaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron y los sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal.”

La descripción bíblica de la destrucción del templo nos es dado en 2 Crónicas 36:18,19,
“18Asimismo todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia. 19Y quemaron la casa de Dios, y rompieron la muralla de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables.”

Jerusalén fue destruido. El pueblo fue llevado a cautiverio en cuatro diferentes deportaciones.[11] Ya habían pasado unos 140 años desde que fueron llevados. Había mucha destreza y tristeza en el pueblo. Salmo 137 es un salmo de luto que fue escrito durante esta época triste del pueblo de Dios. En Salmo 137:1-4 leemos,
1Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. 2Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. 3Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sión. 4¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?”

Es en el contexto de esta tristeza que Dios provee la continuación del cumplimiento de su promesa. Él había prometido que por medio de este pueblo vendría Jesucristo, el Salvador. En cumplimiento de su promesa, y en una muestra de su fidelidad, él mandó a Nehemías precisamente en este contexto. Ya habían sido dos proyectos anteriores de la reconstrucción de Jerusalén. En Esdras 1-6 se lee del proyecto de la reconstrucción del templo. En Esdras 7-10 leemos del segundo fase del retorno del pueblo a Jerusalén. El templo estaba reconstruido, pero no tenía protección, porque la muralla de Jerusalén estaba en ruina. El libro de Nehemías narra el tercer envío de los que vinieron de Babilonia a Jerusalén encabezados por el gobernador Nehemías, 13 años después de que llegó Esdras, el año 444 AC. Nehemías se encargó de la reconstrucción de la muralla de Jerusalén (unos tres o cuatro kilómetros de largo[12]) para dar protección al templo y al pueblo que vivía allí.

En la providencia de Dios, unos judíos tenían puestos importantes en cautiverio. Entre ellos fueron Ester (quien llegó a ser reina en Persia) y Nehemías (copero del rey de Persia y gobernador de la zona de Judá). Estos puestos fueron una muestra de la gracia de Dios sobre su pueblo. Por medio de estos puestos, Dios movió los reyes para que dieran permiso para reconstruir el templo (Esdras) y la muralla en Jerusalén (Nehemías).

Como podemos ver, todo lo que pasaba con el pueblo de Dios pasó bajo la dirección soberana de Dios mismo. Como la destrucción del templo y de Jerusalén fue profetizada, así también la repatriación de los Israelitas y la reconstrucción fueron profetizadas. Isaías profetizaba hace unos 200 años (740 – 701 AC) durante el tiempo del reino de Ezequías. Hablando con este rey, Isaías profetizó el cautiverio en Isaías 39:5-7,
5 Entonces dijo Isaías a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos: 6He aquí vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará, dice Jehová. 7De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.”

Luego, en Isaías 44:24-28 Isaías profetizó el regreso y la reconstrucción de Jerusalén de que se trata los libros de Esdras y Nehemías. En esta profecía él menciona hasta el nombre específico de Ciro, el rey de Persia que reino cien años antes del tiempo de Nehemías,
24Así dice Jehová, tu Redentor... 26Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré;... 28que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.”

Tema Principal y Temas Secundarios de Nehemías

El presente curso no es un curso principal de liderazgo. Para un estudio mas al fondo del liderazgo cristiano, recomiendo revisar el curso y el libro del Dr. Roger Smalling, Liderazgo Cristiano – Principios y Práctica[13]. Pero el libro de Nehemías sí tiene muchas enseñanzas sobre algunos principios de liderazgo bíblico. Y eso es lo que vamos a desarrollar en nuestro estudio de Nehemías. Para llegar al tema principal de Nehemías y para identificar los principios de liderazgo que se encuentra en él, tenemos que tomar en cuenta el contexto histórico que vimos arriba.


El tema principal de Nehemías es resumido de la mejor manera por S. G. De Graaf de la siguiente manera, “La ciudad de Dios es temporalmente restaurada como una profecía señalando hacia el reino de Dios.”[14]  Una lectura de Nehemías confirma este tema. Muchos comentarios presentan Nehemías como el protagonista del libro, porque él fue quien dirigió la reconstrucción de la muralla de Jerusalén y las reformas entre el pueblo. Pero en realidad, si entendemos el tema de Nehemías, veremos que el protagonista no es Nehemías, ni el pueblo de Dios, sino Dios mismo quien está actuando por medio de Nehemías y el pueblo para realizar una etapa más de la historia de redención que él está dirigiendo por toda la historia en la Biblia.

Cuando uno lee los comentarios, se notará varios modelos de bosquejo para el libro Nehemías. Nehemías no nos da su propio bosquejo. El bosquejo de cualquier libro bíblico debe ser fiel a su tema y al contenido general del libro. Nehemías cuenta la historia la reconstrucción de la muralla de Jerusalén en la primera parte (capítulos 1 al 7:3) y de la ‘reconstrucción’ del pueblo de Dios en la segunda parte (capítulos 7:4 al capítulo 13). Tomando eso en cuenta y considerando el tema escogido, sugiero como concepto clave ‘La Restauración’ (reconstrucción). Considerando eso y habiendo leído el libro de Nehemías y habiendo revisado las lecturas que se encuentran en la bibliografía del curso, yo sugiero el siguiente como un posible bosquejo del libro de Nehemías:

1.0 La Restauración de Jerusalén – Capítulos 1:1-7:3
      1:1-2:8 –   La Base de la Restauración
      2:9-4:23 – Retos Externos
      5:1-7:3 –   Retos Internos

2.0 La Restauración Interna del Pueblo – Capítulos 7:4-10:39
      7:4-8:12 –     La Palabra de Dios
      8:13-9:37 –   Confesión del Pecado
      9:38-10:39 – Un Compromiso Renovado

3.0 La Restauración Externa del Pueblo – Capítulos 11:1-13:31
      11:1-12:47 – Acción de Gracias en Culto
      13:1-13:31 – Acción de Gracias en Servicio

Además del tema principal, se encuentran también unos temas secundarios en el libro de Nehemías. Los temas secundarios enfatizan el liderazgo bíblico ejemplar de Nehemías. Los conceptos de liderazgo que se encuentran en Nehemías no corresponden a una lista completa de conceptos de liderazgo bíblico. Hay muchos ‘ladrillos’ que se necesitan para ‘construir’ (desarrollar) el liderazgo bíblico. Lo que propongo es una lista de unos conceptos de liderazgo bíblico que concuerda con el bosquejo de Nehemías adoptado para el curso. La lista concuerda con las sesiones del curso que se estudiará:

Sesión 1 – El Ladrillo de la Fe (Nehemías 1:1 - 2:8)
Sesión 2 – El Ladrillo de la Oración (Nehemías 2:9 – 4:23)
Sesión 3 – El Ladrillo de la Disciplina (Nehemías 5:1 – 7:3)
Sesión 4 – El Ladrillo de la Enseñanza Bíblica (Nehemías 7:4 – 8:12)
Sesión 5 – El Ladrillo de la Reconciliación (Nehemías 8:13 - 9:37)
Sesión 6 – El Ladrillo del Carácter del Líder (Nehemías 9:38 – 10:39)
Sesión 7 – El Ladrillo de la Acción de Gracias (Nehemías 11:1 – 12:47)
Sesión 8 – El Ladrillo del Testimonio Cristiano (Nehemías 13:1-30)


Lectura Y Comentario De Nehemías 1:1 – 2:8

Todo lo que leemos en Nehemías 1:1 – 2:8 es una confirmación de nuestro título del capítulo: El Ladrillo de la Fe. Como hemos visto, el pasaje bajo estudio para esta sesión lleva como tema, ‘El Ladrillo de la Fe’. Considerando el tema del pasaje, vemos que la base para la reconstrucción de la muralla es el ladrillo de la fe como el ingrediente principal del liderazgo bíblico.

El pasaje se podría dividir en tres partes:

La Base de la Restauración
      a) 1:1-4 –   La Destreza de los Judíos en Exilio
      b) 1:5-11 – La Oración de Nehemías
      c) 2:1-8 –    Nehemías Presenta Su Petición

Mucho de lo que se ve en el pasaje es presentado en la parte que ya hemos visto, notado arriba sobre el contexto y el tema de Nehemías. Pero vamos a considerar algunos comentarios además de eso, y en particular cómo se relaciona al tema de esta sesión, ‘El Ladrillo de la Fe’. Vamos a ver cómo Nehemías muestra este ladrillo de liderazgo bíblico.

a) La Destreza de los Judíos en Exilio - 1:1-4

Nehemías estaba en una posición muy alta en el reino Persa. Él podía haberse olvidado de la situación de sus paisanos en Jerusalén y el estado de la ciudad misma. ¿Para qué se preocuparía por Jerusalén y el pueblo de Dios allí? Precisamente por la fe que tenía en Dios, Nehemías se preocupó por ellos. Esta fe le sirvió como la base de su capacidad de liderazgo. No es por casualidad que él escuchó de la situación en Jerusalén. Él mismo tomó una iniciativa para saber algo de la situación. Por eso le pidió a Hanani, su hermano, (v.2) un informe.

En el versículo 3 leemos el informe de la situación. Esta fe se demostró aún más cuando vemos la reacción de Nehemías ante el informe tan triste que recibió. El pueblo estaba en malas condiciones. La muralla estaba destruida, y las puertas quemadas. Al oír eso, Nehemías se desanimó completamente. Él esperaba que después de la reconstrucción del templo bajo Esdras los eventos en Jerusalén promovieran la causa y la gloria de Dios. Pero no fue así. El templo estaba reconstruido (Esdras 1-6) y el gobierno establecido (Nehemías como gobernador de Persia). Una reforma se había empezado (Esdras 7-10), pero la muralla estaba en mal estado. El pueblo se quedó en pobreza y esclavitud, y siguió vulnerable al ataque del enemigo.

Vemos la fe de Nehemías en su respuesta al informe en el versículo 4. Él lloró y estuvo de luto. Él ayunó y oró. El ayuno era un símbolo importante practicado por los líderes en aquel tiempo. Esdras ayunaba (Esdras 10:6). Daniel también ayunaba (Daniel 9:3; 10:3). El ayuno y la oración siempre mostraban la fe de los que lo practicaban. Podía ser por luto (1 Samuel 31:13) o para pedir algo de Dios (Esdras 8:21; 2 Crónicas 20:3). Pero en ambos casos era una muestra de la fe en Dios.

Nehemías también mostró su fe en Dios por medio de cómo refiere a Dios en el versículo 4. Le da por nombre, ‘Dios de los cielos’. Eso identifica a Dios como la suprema autoridad y poder (véase Nehemías 1:4,5; 2:4,20). Otros grandes servidores de Dios también referían a Dios de la misma manera (Esdras 5:12; 6:9; 7:12,21,23Daniel. 2:18,19,37,34; Jonás 1:9)


b) La Oración de Nehemías  - 1:5-11

Es en la oración de Nehemías que notamos la profundidad de su fe. Su oración es una de las más emocionantes en las escrituras (otros ejemplos se encuentran en Salmo 51; Daniel 9:4-19; Esdras 9:6-15). Note en el versículo 5 la postura espiritual de Nehemías: la humildad, la reverencia, y cómo da gloria a Dios. La oración muestra fe tanto en la trascendencia como en la inmanencia de Dios. Después de unos 142 años de cautiverio en Babilonia, parecía que Dios se había olvidado de su pueblo. Pero en fe, Nehemías ruega que Dios recuerde su pacto con ellos. Eso se ve también en el versículo 6 con la referencia a los Israelitas como los siervos de Dios.

La palabra que Nehemías usa para ‘misericordia’ (hebreo: ‘hesed’) se refiere específicamente en la literatura bíblica a la fidelidad de Dios en su pacto. Se menciona esta palabra también en Esdras 7:28 y 9:9 en el contexto del rey Artajerjes. La actitud favorable del rey se debe solamente a la fidelidad, la lealtad y la misericordia de Dios. En el versículo 8 leemos que Nehemías pide a Dios que se acuerde de lo que había prometido. Pero eso no indica a que Dios olvida de sus promesas, sino a que Dios ponga in acción su promesa y su Palabra.

Nehemías tenía fe en el amor de Dios. En el versículo 9 él pide misericordia basada precisamente en este amor. Note en este versículo el uso del concepto de la redención del pueblo. Se refiere a una redención espiritual, por supuesto. Pero se refiere también a la liberación física, porque Dios volvió al pueblo a su tierra, aunque ya no independiente como antes, sino dependiente al reino que reinaba. Dios había dicho que si el pueblo desobedeciera su parte del pacto, perdería las bendiciones y recibirían las maldiciones (Deuteronomio 28:20; 29:24,25; 31:16,17). Pero Nehemías reclama en fe la promesa de Dios que él jamás se olvidaría de su pueblo, por medio del cual Cristo vendría (Levítico 26:44,45; Salmo 89:30-37; Isaías 54:7; Romanos 11).

En el versículo 10 Nehemías muestra su confianza en Dios, pidiendo una segunda liberación del enemigo, como la primera emancipación de los egipcios (Éxodo 12-15). El pide la misericordia de Dios basada en dos cosas: en su relación con ellos (por medio del pacto hecho con ellos) y también en lo que él había hecho para ellos en el pasado. Eso nos hace pensar en lo que dice en 2 Crónicas 7:14,
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

La fe de Nehemías se nota especialmente en su referencia en el versículo 11 de ‘reverenciar tu nombre’. La reverencia a Dios requiere por lo menos cuatro cosas: conocerlo (Proverbios 9:10), confiar en él (Salmo 34:11,22), obedecerlo (Proverbios 8:13), y adorarlo (Salmo 95:6). Nehemías mostró cada uno de esos en su muestra de fe. Esa reverencia se nota aún más cuando Nehemías pide que Dios le esté atento. En todo el libro, Nehemías pedirá “acuérdate de mi”, como en este versículo lo pide también, aunque en otras palabras. Eso no se refiera a ‘auto-reverencia’ como si pidiera un recompenso personal por lo que él mismo había hecho. Más bien, es una petición que tiene el sentido de que no piensa en si mismo, sino en el bienestar del pueblo de Dios. S. G. De Graaf nota lo siguiente,
“En todo esto, Nehemías está hablando con corazón de mediador. En él mora el espíritu de Cristo, el único en quien estaba la justicia perfecta. El Cristo es aquel que se dio a si mismo por el pueblo.”[15]

Nehemías mostró su fe en la soberanía de Dios en toda su oración. Le refiero especialmente a su referencia en el versículo 11 que Dios le de éxito ante el rey Antajerjes. Él sabía que aún los reyes son seres humanos, y títeres de Dios (Salmo 9:20). Hudson Taylor, fundador de ‘China Inland Mission’ (actualmente ‘Overseas MissionFellowship’) insistía, “Es posible mover gente por medio de Dios, con solamente la oración”.[16] En Nehemías 2 veremos que Dios responde a esta oración de fe.

La soberanía de Dios se muestra en el puesto que Nehemías tenía en Persia. Él era copero. Eso era un puesto de suma confianza y honor ante el rey. Fue en este oficio como copero que él podía hacer la petición que Dios le puso en su corazón. James Montgomery Boice escribe,
“Como oficial del rey en las comidas, el copero tenía una oportunidad única de solicitar al rey. El rey le debió su vida puesto que el copero probaba todas las bebidas del rey para posible veneno, y así ponía su propia vida en el riesgo. Pero el copero también se convirtió en un confidente de asuntos personales. En su soberanía Dios utilizó esta relación entre un gentil y un judío para liberar a su pueblo como él hizo con José, Daniel, Ester, y Mardoqueo.“[17]

c) Nehemías Presenta Su Petición - 2:1-8

En los primeros versículos del capítulo 2, Dios responde a la fe de Nehemías. Leemos que lo que sucede en estos versículos sucedió en el mes de Nisan. ¿Por qué es tan importante este detalle? Es porque presenta otra muestra de la fe de Nehemías. Nehemías confió en que Dios iba a responder a su oración. En Nehemías 1:1 leemos que fue en el mes de Quisleu que Nehemías recibió el informe de su hermano. Pasaron unos tres o cuatro meses entre Quisleu (noviembre/diciembre) y Nisan (marzo/abril).  Eso quiere decir que Nehemías estaba en oración por tres o cuatro meses antes de que Dios le respondiera.

Leemos que Nehemías se presentó ante el rey en una postura de tristeza. Pero los oficiales del rey siempre debían poner una cara de gozo en la presencia del rey. Una cara de tristeza podría ser castigada por muerte si el rey se disponía a eso. Por eso en el versículo 2 Nehemías escribe “...temí en gran manera.” Los comentarios no concuerdan en cuanto a la tristeza de Nehemías. Unos dicen que Nehemías puso la cara de tristeza con la intención específicamente de atraer la atención del rey a su disposición interna. Otros dicen que fue involuntario y inconsciente.[18] Pero sí sabemos que el rey notó su tristeza y le preguntó sobre ella, lo que dio a Nehemías una respuesta de su oración.

Es importante notar que cuando Nehemías pidió en oración la bendición de Dios, él no se sentó esperando que Dios respondiera a su manera. Su liderazgo de fe siempre era la de contribuir personalmente y trabajar hacia lo que había pedido en oración. Veremos más de eso en el segundo capítulo. En este pasaje notamos que él presenta la petición a pesar de un temor que sentía. La causa de su temor era una (o todas) de tres cosas: el hecho de que mostró tristeza en la presencia del rey; su explicación de la tristeza; o la petición en sí. Cualquier de las tres podía resultar en la ira del rey, posiblemente terminando en castigo de muerte.

Nehemías hace la petición con tres actitudes. En primer lugar él empieza con mostrar respeto al rey cuando dice “Para siempre viva el rey” (véase también v.5). Se acostumbraba saludar el rey de esa manera, pero siempre eso muestra respeto. En segundo lugar, su petición sigue con humildad, contando al rey que a pesar de que él mismo estaba bien cómodo, él estaba preocupado por sus paisanos. En tercer lugar, él muestra un actitud de valor, no en si mismo, sino en Dios porque confió que Dios estaba con él. En el versículo 4 el rey le pide lo que quiere, y una vez más leemos que Nehemías ora a Dios. Esta vez la oración es en silencio, y muy breve, pero al punto. En el versículo 6 encontramos la respuesta a la oración de fe de Nehemías. Por la gran soberanía de Dios, y como resultado de la fe de Nehemías, el rey respondió favorablemente.


En el versículo 7 leemos que Nehemías muestra un valor tremendo. En hacer la petición, él pide algunas cartas del rey Artajerjes. Susa (capital de Persia) estaba en el punto norte de los que es actualmente el Golfo Pérsico. El viaje de Susa a Jerusalén era de unos 800 kilómetros y duraría 3 meses. En el camino habría que pasar por varias regiones que representaban posible peligro y enemistad. Unas de las cartas les garantizarían a Nehemías y a los que viajaron con él un viaje con protección y seguridad, con permiso de pasar por las varias regiones. Las cartas también le dieron a Nehemías cierta autoridad delegada del rey. Unas de las cartas también le aseguraron materiales para la reconstrucción de la muralla. Muchos de los materiales eran preciosos y había escasez de algunos de los materiales. La reconstrucción que Nehemías dirigirá incluyó tres cosas: un palacio para defensa, la muralla y una casa para él mismo para poder administrar el proyecto de reconstrucción (véase el versículo 8). A fin de todo, Artajerjes recibió un gobernador leal, una ciudad fortificada, y un nuevo compañero y aliado. Por su parte, Nehemías recibió un permiso de construcción, una requisición de materiales de construcción, y apoyo diplomático.[19]

Terminamos estos comentarios con un referencia muy importante en el versículo 8, ‘la benéfica mano de Dios’. Este refrán es común en los libros de Esdras y Nehemías. El refrán se refiere a la gracia y misericordia de Dios, el protagonista de los versículos estudiados en esta sesión y, de hecho, el protagonista de todo el libro de Nehemías. Este refrán es un recuerdo de que Dios está cumpliendo su voluntad, y lo hace por medio de sus siervos.



[1]    Hermenéutica, Diccionario de Español, Real Academia Española - Diccionario de la Lengua Española (vigésima segunda edición), <http://www.rae.es>.
[2]    Cornelio Hegeman, Introducción Al Estudio Bíblico, (Miami: MINTS, 2009).
[3]    Hegeman. Ibid.
[4]    Felix Just,, Profesor de Loyola Marymount UniversityAn Introduction to Biblical Genres and Form Criticism,<http://myweb.lmu.edu/fjust/Bible/Genres.htm>.
[5]    Hegeman. Ibid.

[6]    Edward J. Young, Una Introducción al Antiguo Testamento, (Grand Rapids, Michgan: T.E.L.L., 1981) p. 444.
[7]    Jerónimo Domínguez, “Esdras”, Diccionario Bíblico Cristiano, <http://biblia.com/diccionario/error.htm>.
[8]    Domínguez, “Nehemías”, Diccionario Bíblico Cristiano, <http://biblia.com/diccionario/n.htm>.
[9]    Domínguez, “Esdras”, Diccionario Bíblico Cristiano, <http://www.biblia.com/p0000260.htm>.
[10]   S.G. De Graaf., El Pueblo de la Promesa: El Fracaso de la Teocracia de Israel, Tomo 2, (Grand Rapids, Michigan: Subcomisión Literatura Cristiana, 1981) p. 404.
[11] Samuel J. SchultzHabla El Antiguo TestamentoUn Examen Completo de la Historia y la Literatura del Antiguo Testamento. <http://www.ministros.org/Estudios/el_at1/indice.htm>., Capítulo 15, p. 17.
[12]   James Montgomery BoiceNehemiah: An Expositional Commentary, (Grand RapidsMichigan: Baker Books, 2005) p. 10.
[13]   Roger SmallingLiderazgo Cristiano – Principios y Práctica, Marzo, 2005.
     Español: <http://www.smallings.com/LitSpan/litSpanish.html>.
     Inglés: <http://www.smallings.com/LitEng/litEnglish.html>.
[14]   De Graaf, p. 413.
[15]   De Graaf, p. 413.
[16]   Boice, p. 20.
[17]   Boice, p. 11.
[18]   J.I Packer, A Passion for Faithfulness: Wisdom from the Book of Nehemiah, (Wheaton IL: Crossway Books, 1995) p. 64.
[19]   Kenneth TollefsonThe Nehemiah Model for Christian MissionMissiology: An International Review, Vol. XV, No. 1, January, 1987. pp. 39.

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