martes, 24 de enero de 2017

EL LADRILLO DE LA DISCIPLINA (Nehemías 5:1 – 7:3)

Dr. Eric Pennings
Extraído de "Nehemías: Ladrillos del Liderazgo Bíblico"

Comentario Sobre La Historia De Jerusalén

La ciudad de Jerusalén es el enfoque del libro de Nehemías. Jerusalén no siempre era el nombre de la ciudad. Alrededor de 1400 AC, se llamaba ‘Urusalim’ que significa ‘ciudad de paz’. Pero la realidad es que la historia de la ciudad de Jerusalén ha sido más de lucha que de paz. Ha sido conquistada y re­conquistada, destruida y reconstruida. De hecho, actualmente, hoy en día hay mucha lucha sobre Jerusalén, y especialmente el sitio del templo de Jerusalén. Hay tres religiones mayores que reclaman a Jerusalén como su sitio santo, los cristianos, los judíos y los musulmanes. No vamos a considerar toda esta lucha, pero sí me gustaría presentar algo en cuanto a la historia de la ciudad, con énfasis en particular al significado de los eventos que ocurrieron allí en la historia de redención.

En la Biblia, la primera referencia a la ciudad es bajo el nombre de ‘Salem’ en Génesis 14:18, durante el tiempo de Abraham, unos 2000 años aC. Salmo 76:2 identifica Salem con Sion, otro nombre dado a Jerusalén en la Biblia. No es por coincidencia que esta primera mención de la ciudad en Génesis 14:18 identifica a Melquisedec como su rey. La Biblia identifica Melquisedec como un sacerdote-rey. Su nombre significa ‘rey de justicia’. Él es identificado en Hebreos 5:6 como un tipo de Jesucristo cuando allí dice, “Como también dice en otro lugar: Tú [Cristo] eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.“ La primera vez que la ciudad es identificada con el nombre de Jerusalén en la Biblia es durante la captura de la tierra prometida en Josué 10:1 donde es mencionado como un estado independiente con un rey. El rey David cambió el capital de Israel de Hebron a Jerusalén alrededor de 1000 aC. Era una ciudad gloriosa durante el reino de Salomón, pero, empezando con el reino de Roboam, la magnificencia de la ciudad se iba perdiendo. En 917 aC, durante el quinto año del reino de Roboam, los egipcios conquistaron Jerusalén. El templo de Jerusalén fue capturado ocho veces en los próximos 300 años. 

Jerusalén es una ciudad importante porque juega un papel de suma importancia en la historia de redención. En el Antiguo Testamento, Jerusalén funcionaba como el centro de las actividades religiosas, sociales y políticas entre los Israelitas, el pueblo de Dios. Es a los Israelitas que le fue dado la promesa que por medio de ellos venía el Salvador prometido, Jesucristo. Es en Jerusalén que ocurrió la llamada ‘Semana Santa’, la semana de las actividades de la muerte y la subsiguiente resurrección de Jesucristo. Es en Jerusalén que la ascensión de Jesucristo se llevó a cabo. Es en Jerusalén donde el Espíritu Santo descendió en el día de Pentecostés, dando inicio a la iglesia cristiana del Nuevo Testamento.

Para tener mejor idea de la historia de Jerusalén, véase la siguiente tabla de la cronología de la historia de la ciudad de Jerusalén. En ella se encuentra todos los detalles hasta el año 70 AD y unas fechas claves de los años posteriores. Para más detalle de los tiempos después de 70 AD, consulta el sitio de la Internet indicada en la nota de referencia.

CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA DE LA CIUDAD DE JERUSALÉN[1]

a.C. (Antes de Cristo)

c1004 – El rey David establece Jerusalén como el capital de Israel

960 – El rey Salomón (hijo de David) construye el primer templo en el sitio indicado por su padre.
922 – El reino es dividido entre el norte (Israel) y el sur (Judá) con Jerusalén como capital del reino del sur.
701 – Senaquerib, rey de Asirio, intenta conquistar Jerusalén, sin éxito
700 – Ezequías desarrolla un sistema de agua en Siloé
586 – El reino de Judá es conquistada por Nabucodonosor, rey de Babilonia quien destruya Jerusalén, incluyendo el primer templo, y lleva a Babilonia judíos.
539-537 – Los exilios in Babilonia empiezan a volver, dirigidos por Esdras y Nehemías.
515 – La ciudad es restaurada, y el segundo templo es dedicado con ella (bajo el reino de Dario, el rey de Persia)
444 – Nehemías reconstruye la muralla de Jerusalén
350 – Los   capturan a Jerusalén
332 – Los Helenistas dominan la región bajo Alejandro el Grande
313 – Ptolemy I de Egipto reina sobre Jerusalén
170 – Antioco Epífane, rey de Siria, destruye Jerusalén
167-164 – Rebelión Macabeo por los Hasmoneos después de la destrucción por Antioco.
165 – Jerusalén recapturado y el templo re-dedicado. Restauración de la autonomía judío bajo los Hasmoneos
63 – Invasión Romano dirigido por Pompei
37 – El reino re-establecido con Jerusalén como capital bajo Herodes, designado por Roma
20 – Herodes empieza la restauración del templo
0 – Reino de los gobernantes Romanos

d.C. (Después de Cristo)

6 – Jerusalén incluida como parte de la provincia romana de Judea. La resistencia judío se desarrolla
33 – Crucifixión de Jesucristo por orden de Poncio Pilato
66-73 – Primera rebelión judío
70 – Captura de Jerusalén por 134 días por los romanos bajo Vepasian. Jerusalén cae. Segundo templo destruido por Tito.
132-135 – Segunda rebelión judío. Jerusalén destruida y reconstruida. Judíos excluidos.

<<<Jerusalén capturado y restaurado varias veces por varias naciones
durante el transcurso de su historia en el primer y segundo siglo>>>

1948, 15 de mayo – El estado de Israel es restaurado.
1949 – Jerusalén proclamado capital de Israel
1967 – Ciudad Viejo de Jerusalén capturado por Israel después de una batalla de seis días
1980 – La Ley Básica de Jerusalén inaugurado, declarando Jerusalén como capital de Israel

Comentario De Nehemías 5:1 – 7:3

Todo lo que leemos en Nehemías 5:1 – 7:3 es una confirmación de nuestro título del capítulo: El Ladrillo de la Disciplina. Considerando el tema del pasaje, vemos que después de haber empezado con la base para la reconstrucción de la muralla (el ladrillo de la fe) y siguiendo con el ladrillo de la oración, ahora Nehemías enfatiza la importancia de la disciplina, un tercer ladrillo del liderazgo bíblico.

El pasaje se podría dividir en tres partes:

5:1-7:3 – Retos Internos
      a) 5:1-19 – El Primer Reto Interno
                5:1-5 –      Injusticia Interna
                5:6-11 –    Nehemías Responde
                5:12-13 – El Pacto Con Dios Reafirmado
                5:14-19 – Ejemplo de Compasión de Nehemías

      b) 6:1-14 – El Segundo Reto Interno
                6:1,2 –      Oposición de Conspiración
                6:3,4 –      Nehemías Responde
                6:5-7 –      Oposición de Sospecha
                6:8,9 –      Nehemías Responde
                6:10 –       Oposición de Intimidad
                6:11-14 – Nehemías Responde

      c) 6:15-7:3 – Terminación de la Muralla

a) 5:1-19 – El Primer Reto Interno

5:1-5 –Injusticia Interna

Había una crisis económica en Jerusalén: Judá fue cortada de fuentes de comercio de parte de los vecinos; muchos de los varones tenían que dejar el trabajo del campo para ayudar en la construcción (Nehemías 4:22); había sobre-populación (v.2); había hambre (v.3; véase también Hageo 1:6,9-11); los administradores anteriores cobraron mucho a la gente y lo maltrataron (v.15).[2]

Hay tres categorías de gente que quejaron contra unos judíos ricos que maltrataron sus propios paisanos por medio de extorsión. Podrían haber sido los mismos grandes (3:5) que no querían colaborar con el inmenso trabajo que había que hacer. Unos que tenían posesiones tenían que vender todo para pagar los altos impuestos. Algunos tenían que sacar préstamos con intereses (¡hasta 50%![3]) e hipotecaron sus terrenos. Según la ley de Dios, podía haber préstamos, pero sin interés (Éxodo 22:25-27; Levítico 25:35-37; Deuteronomio 23:19,20). Otros pobres que no tenían posesiones tenían que ofrecer sus hijos como esclavos. Según Levítico 25:39-43 el trabajador pobre podía venderse para recuperarse económicamente (v.5). Pero aún así su dueño debía tratarlo como trabajador, y no como esclavo. También esta provisión no incluía a niños, como hacían en los días de Nehemías.

La decadencia en Jerusalén era profunda. Los oficiales oportunistas llegaron a ser la oposición interna del pueblo. Ellos hicieron negocio a expensas de los pobres. Muchos no podían pagar sus deudas, por lo cual tenían que someterse a esclavitud. Había hambre (v.3). Eso muchas veces era castigo de Dios (Deuteronomio. 11:16,17; 1 Crónicas. 21:12; Hageo. 1:7-11). El tiempo de hambre podría haber sido por la desobediencia de los líderes.

5:6-11 – Nehemías Responde

Cuando Nehemías reprende a los oficiales, el lo hizo con una ira tremenda (v.6). Los oficiales fueron demandados (vv. 7,8) por abusar los paisanos para negocio. En el versículo 9 Nehemías identifica que la razón por su situación depresiva es precisamente por estos abusos. No solamente recibieron dinero para los adultos y jóvenes y niños esclavos, pero los vendía y compraba con motivo de puro negocio. Pero su ira era justificada. De la manera que Nehemías se opuso a la injusticia, así también Cristo oponía la injusticia en su ministerio. Es otro ejemplo de que Nehemías es tipo de Cristo (por ejemplo, la limpieza del templo en Juan 2:14-16). Su liderazgo de disciplina apunta a la obra de Cristo.

En estos versículos se nota la segunda vez que Nehemías termina el trabajo de la reconstrucción por causa importante. La primera vez fue en 4:13,14 cuando había amenaza de ataque del enemigo (reto externo). Ahora es por otro ataque, lo de los judíos mismos (reto interno) por lo cual el llama una pausa al trabajo para llamar una vez más la atención de todo el pueblo.[4] ¿Qué vale la pena construir la muralla para defensa contra los enemigos afuera si a dentro de la misma muralla el enemigo verdadero (Satanás) está explotando (¡literalmente!) el pueblo adentro? En la historia de la redención el ataque de Satanás viene de afuera y también adentro de la iglesia y de las instituciones cristianas. El ladrillo de liderazgo de la disciplina interno del pueblo de Dios es manifestada por Nehemías en su acción de considerar el problema de tanta magnitud que debía parar el trabajo para llamar la atención de todo el pueblo en la asamblea que él llamó.

En los versículos 10 y 11, Nehemías demanda que los oficiales cancelen las deudas, que retiren los impuestos cobrados, y que devuelvan los terrenos confiscados. Con eso, Nehemías espera la respuesta de los oficiales. 

5:12-13 – El Pacto Con Dios Reafirmado

La respuesta viene rápido. Los ‘grandes’ prometieron hacer lo indicado por Nehemías. Pero Nehemías insistió en más de su palabra. Él insistió que juraron su promesa con un pacto, hecho entre el pueblo y Dios.  Según el versículo 13, parece que aún jurar no era lo suficiente. Nehemías los amonestó con decir qué pasaría si no guardaran su promesa. En el pacto renovado aquí, Nehemías usa una señal dramático para enfatizar el hecho. En The Pulpit Commentary leemos el siguiente,
“La maldición de Nehemías no fue común, pero fue claro y inteligente. Él ora que cualquier que sea infiel a su promesa sería echado del pueblo y sin hogar, sin posesión y tan vacío como el vestido sacudido que primero es juntado como una bolsa, y después es echado en vacío.”[5]

Para entender más sobre el pacto, recomiendo revisar el comentario en el capítulo seis de este libro, Comentario Sobre el Pacto. También podría referirse a Jeremías 34:8-22, donde Dios inicia una renovación del pacto con Israel, apuntando al Nuevo Pacto en Jesucristo.

5:14-19 – Ejemplo de Compasión de Nehemías

Como gobernador, Nehemías podía pedir impuestos por su comida y hospedaje. Pero el motivo de Nehemías para servir como gobernador era de servicio (v.16), y no por motivo personal. Nehemías podía haber aprovechado de la situación, pero en vez de aprovechar, el distribuyó sus bienes y sus privilegios para el bien todo el pueblo. En su momento de compasión, Nehemías se humilla ante Dios y ora, “acuérdate de mi” (v.19). Eso es el primer uso de ese formulario de oración (véase tres ocasiones más en el libro de Nehemías (13:14,22,31). Esta humildad y la compasión (sacrificio, identificación) que Nehemías muestra en estos versículos es otra señal de la compasión de Cristo. Cristo tenía mucha compasión con los pobres y con los que no tenían de comer.

En el versículo 14 tenemos una referencia al período de doce años del primer término de servicio de Nehemías como gobernador. Después de este término volvió a Persia (Nehemías 13:6,7). Después el regresó a Jerusalén para servir como gobernador por un tiempo indefinido.

b) 6:1-14 – El Segundo Reto Interno

Hagamos una pauta breve para considerar algo en cuanto al contenido y la organización del libro de Nehemías. El primer capítulo es dedicado a introducirnos a la urgencia del trabajo de la reconstrucción. En el segundo capítulo leemos de los antecedentes del trabajo que tenía que hacer. Un tercer capítulo está dedicado a la organización del pueblo para el trabajo. Pero a eso siguen tres capítulos dedicados a la oposición que enfrentó el pueblo.

El segundo reto interno tiene su origen de afuera (amenaza de Sanbalat), pero se desarrolla por medio de uno judíos internamente. La oposición viene en tres partes. La primera oposición era la oposición de la burla (4:1-6). La segunda era la oposición de violencia (4:7-12). La tercera oposición era la injusticia interna (5:1-5). Como las primeras tres oposiciones fallaron, Satanás sigue con tres oposiciones más sútiles externas que infiltraron al pueblo internamente al fin: oposición de conspiración (6:1,2), oposición de sospecha (6:5:7) y oposición de intimidad (6:10-13).

6:1,2 – Oposición de Conspiración

En el primer versículo, nos topamos una vez más con el refrán, ‘cuando oyeron’. Este refrán se refiere al enemigo que responde a situaciones en Israel (2:19; 4:1,7,15; 6:1,16). El enemigo se pone más y más frustrado, y responde por aumentar el conflicto hasta que se resuelva en 6:16 con la terminación de la construcción de la muralla. Aquí parece que la intención es de molestar a Nehemías por hacerle daño (vv. 2-4), por asustarlo (vv. 5-9), y por desacreditarlo (vv. 10-13).[6]

La oposición de conspiración en vv. 1-4 es muy sutil de parte de Satanás y sus compañeros seguidores. Cuatro veces Nehemías es invitado para reunirse con el enemigo. La intención es de hacerle daño. Él declina la invitación. Los dos partidos en la batalla, Sanbalat y Nehemías, se ponen más firmes en su convicción. Nehemías entendía la trampa que Sanbalat, como emisora de Satanás, le estaba poniendo para que cayera. El campo de Ono (v.2) era de un día de viaje, pasando por la orilla de los enemigos en Samaria y Asdod. ¡Imagínese qué podría haber pasado con Nehemías en el transcurso del viaje!


6:3,4 – Nehemías Responde

Nehemías respondió cuatro veces con la misma respuesta. El mandó decir que el estaba muy ocupado y no tenía tiempo para reunirse con Sanbalat y sus colegas. De hecho, Nehemías tenía mucho que hacer. Y además del peligro que le esperaba en el camino hacía la propuesta reunión, ¿quién sabe que pasaría con el pueblo en su ausencia de varios días?

6:5-7 – Oposición de Sospecha

Le sigue una carta de Sanbalat (v.5,) demandando a Nehemías de rebelión e interés personal. ¡Imagínese! Después de todo que hacía Nehemías para los judíos, todo el sacrificio, toda su compasión, y ahora él recibe una demanda de que él es egoísta. La carta estaba abierta, es decir no sellada, para que la gente pudiera leerla. Por lo general, la carta era un rollo, sellado personalmente por él que lo mandó. Sanbalat esperaba que cuando la gente leyera la carta, se desconfiaran en Nehemías. Él esperaba que la gente sospechara que Nehemías quería hacerle daño al rey Artajerjes.

6:8,9 – Nehemías Responde

La respuesta de Nehemías fue muy corta. El simplemente insistió que la demanda de Sanbalat era falsa. Pero el reconoce que la oposición sigue aún más intensa, por lo cual él hace otra oración breve, pero profunda, pidiendo fortaleza de Dios, “Ahora pues, oh Dios, fortalece tú mis manos.” El hecho de que él hizo esta oración en el tiempo difícil confirma el carácter de disciplina de Nehemías, a pesar de toda presión.

6:10 – Oposición de Intimidad

Y, de hecho, como esperaba, Nehemías está enfrentando otro ataque. Sigue un intento más de parte de Sanbalatde buscar crítica  contra Nehemías de parte de su propia gente, usando Semaías, un profeta falso. Este invita a Nehemías a su casa. Nehemías va. Semaías, pensando que ahora él podía atrapar a Nehemías le invitó a que se reunieran en el templo, diciendo que venía el enemigo para matarlo. Pero eso también era una trampa. ¡Imaginase! Uno de los propios paisanos judíos, y supuestamente un profeta de Dios, haciéndole una trampa a Nehemías.

En el pueblo de Dios, había mucha gente que buscaba a Dios. Pero también había cierto número de judíos desleales, agentes de Satanás, que formaron parte del reto interno: los grandes (3:15; 6:17); Judíos que vivían cerca de Sanbalat (4:12); Noadías (6:14); Mesulam (6:17-19); Eliasib (13:4,7); el nieto del sumo sacerdote (13:28).

6:11-14 – Nehemías Responde

Nehemías es un varón de Dios. Por su disciplina personal de lectura de la ley y de la oración, él reconoció la trampa que Semaías le tiró. Él rechaza huir y rechaza entrar en el templo. Si lo hubiera hecho, hubiera sido criticado por su propio pueblo. ¿Por qué? Por que lo que Semaías le pidió hacer era contra la ley de Dios. Un estudio más profundo del texto hebreo original nos ayuda entender eso. 

La palabra que se usa en el original para ‘templo’ (heykal) no se refiere al corte público del templo donde se reunía el pueblo durante el tiempo del sacrificio y la celebración de culto. La palabra significa ‘el lugar santo’. Cualquier podía buscar refugio en uno de las ciudades de refugio (Deuteronomio 19:1-13; Josué 20:9), pero ninguno podía buscar refugio en el templo, mucho menos en el lugar santo (Éxodo 21:12-14), lo que indicó SemaÍas. Solamente los sacerdotes tenían permiso de entrar al lugar santo. Cualquier otro podría ser castigado por muerte (Números 18:7). Semaías sabía que Nehemías iba a ser castigado por Dios si hubiera entrado allí. Pero Nehemías, varón de Dios, también lo sabía y rechazó ir.

Es interesante identificar otro intento sutil de Satanás para engañar a Nehemías, para así frustrar el plan de Dios para la salvación. Los enemigos que hemos conocido hasta ahora en el libro de Nehemías, eran familia de unos judíos también. Tobías y su hijo Johanán, era familia (6:18). El suegro de Tobías, Secanías, era hijo de Ara, quien volvió con Zorobabel (Esdras 2:5). El suegro de Johanán era Mesulam (Nehemías 3:4) quien ayudó en la construcción (Nehemías 3:30). Había mucha comunicación entre Tobías y unos judíos. Sin duda, cualquier plan de Nehemías fue reportado a Tobías por sus familiares judíos.[7] ¡Qué astuto es Satanás! Pero ¡cuánto más astuto es Dios! Y aún más importante hay que reconocer que Nehemías, por su disciplina en ser fiel a pesar de muchas tentaciones, luchas y obstáculos, se mostró más astuto que sus enemigos, los cuales servían a su capitán Satanás. Si Nehemías se cayera en las trampas, sería muy mal para el pueblo. Y si Nehemías se asustara (v.13), entonces perdería la confianza de la gente como líder que era.

En el versículo 14 vemos otro uso de ‘acordar’ en una oración más. Esta oración, rápida pero concisa, precisa y masiza, es otra oración imprecatoria (pidiendo mal contra los enemigos). Es una oración que Dios cumple con su justicia contra el enemigo externo (Tobías y Sanbalat) y su enemigo interno (Noadías, otra profeta falsa)

c) 6:15-7:3 – Terminación de la Muralla

Había seis intentos de Satanás de parar el trabajo en la muralla. Y el sexto intento falló. ¿El resultado? Terminaron con la reconstrucción por completo. ¡Y lo hicieron en apenas 52 días (v.15)! Keil y Delitzch presentan cinco razones por lo cual el trabajo se hizo tan rápido:[8] La urgencia del trabajo; el celo de los trabajadores; el gran número de trabajadores; el trabajo concentrado y enfocado; y que unas partes de la muralla aparentemente no necesitaban arreglo. Pero si vemos desde la perspectiva de la historia de redención, sabemos que es Dios que estaba con ellos, el Capitán del ejército del bien, triunfando sobre el capitán del ejército del mal.

La terminación de la muralla, a pesar de los obstáculos, restauró el respeto y prestigio de los judíos entre los pueblos de las provincias acostadas al oeste del rió Eufrates. Pero más que todo fue un testimonio de la obra de Dios entre su pueblo. Hasta el enemigo por fin reconoce (v.16) que el protagonista de todos los acontecimientos es Dios. ¡Qué cambio de lo que leemos en 4:1 y 5:9 donde el enemigo se puso enojado y con mucho auto-orgullo! ¡Hasta el enemigo da gloria y honra a Dios! Pero lo interesante es que Satanás nunca se da por vencido. Leemos en los versículos 17-19, que la intimidación del enemigo sigue.

La construcción fue completa. La instalación de las puertas (7:1) era el último trabajo que hacía en la construcción. Después de terminar la construcción (v.2), Nehemías nombró personal que se dedicaría a la honra y gloria de Dios. El nombró porteros (para la seguridad del pueblo de Dios), cantores (para el culto de alabanza a Dios) y levitas (para los sacrificios de gracias a Dios). Los porteros y los cantores también eran oficios de los Levitos, pero aquí, cómo también en Esdras 2:40-42, los mencionan por sus responsabilidades distintas.

Nehemías da instrucciones claras al personal (7:3) en cuanto a la seguridad. Era costumbre abrir las puertas en la madrugada. Pero Nehemías les instruye que abran las puertas más tarde en el día cuando las guardas estaban en sus puestos. Así si viniera el enemigo, todos estarían preparados para defenderse.

Con todo lo que se cumplió, la esperanza era que la gloria de Jerusalén destruida volviera, pero vemos en la historia bíblica que eso no pasaría en la presente época. Eso sería cumplido en Cristo en el nuevo pacto cuando la gloria de Jerusalén sería restaurada.



[1]Magshimon, Number 23, <http://www.hagshama.org.il/en/resources/view.asp?id=222>.
[2]    Sproul, R.C., Geneva Study Bible, (Nashville, TN: Thomas Nelson Publishers, 1995) p. 669
[3]    MacArthur, p. 49.
[4]    Boice, p. 64
[5]   Spence, H.D.M., & Exell, Joseph S., editors, The Pulpit Commentary (Volume 7: Nehemiah), (Wm. B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, MI. 1978) p. 50.


[6] Sproul, R.C., Geneva Study BibleNashvilleTN: Thomas Nelson Publishers, 1995. p. 671.
[7]    Schultz, Capítulo 16,  p.14.
[8]    Keil, C.F., and Delitzsch, F., Biblical Commentary on the Old Testament: Vol. 28 – Ezra, Nehemiah, Esther, (Edinburgh, London, 1873) p. 222.

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