jueves, 8 de septiembre de 2016

El Mejor Legado de un Padre: Sabiduría

Dr. Jaime Morales
Extraído de "Proverbios: Sabiduría Bíblica para la Vida"

I.         Introducción

            Cuántas veces hemos escuchado a un padre decirle a uno de sus hijos: “No hagas esto, porque te puede pasar esto otro.” Y el hijo sigue haciendo lo mismo, y al momento pasa la consecuencia que indicó el padre. El hijo piensa: “porque será que mi papá siempre tiene la razón.” El padre dice: “Te lo dije.”  Y no es que los padres sean profetas o algo por estilo, sencillamente es que tienen más experiencias y vivencias que le permiten anticipar y prever algunas consecuencias que tienen nuestras acciones. Es decir, miden mejor la ley de causa y efecto que los hijos, especialmente los hijos que son niños y jóvenes que aún les falta mucho por madurar. Recordemos que una audiencia de los proverbios son los jóvenes (Pr. 1:4).
           
            Así de este modo, el libro de los Proverbios, el libro de los consejos y la sabiduría reflejada en esos pequeños refranes llamados proverbios (heb. mashal) da una serie de consejos a los hijos relacionados con las instrucciones brindadas por sus padres expresadas en varios preceptos.

            Analizaremos en este capítulo una serie de consejos que se les da a los hijos en tres perícopas de este libro sagrado. Las dos primeras se refieren al llamado a escuchar atentamente el consejo paterno y el segundo a obedecer siempre a aquellos que nos engendraron.

II.       Presta atención el consejo paterno

Proverbios 1:8-9
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
Oye,  hijo mío,  la instrucción de tu padre,
 Y no desprecies la dirección de tu madre;

Hijo mío, atiende la instrucción
de tu padre
y no abandones la enseñanza de tu madre,
Hijo mío,  escucha las correcciones de tu padre
 y no abandones las enseñanzas de tu madre.
Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
 Y collares a tu cuello.
pues serán para ti un bello adorno:
como un collar o una corona.
Adornarán tu cabeza como una diadema; 
 adornarán tu cuello como un collar.

            En el versículo 8 encontramos un paralelismo, escuchar la instrucción del padre viene a ser lo mismo que no despreciar la dirección de una madre. Analicemos cada parte del versículo.

            El texto inicia diciendo: “Oye” (heb. shamá), este implica escuchar inteligentemente con atención.[1]Escuchar atentamente en forma activa con los dos oídos es una habilidad que pocos tienen. El proverbio anima a los hijos a escuchar a sus padres en forma atenta, específicamente sus instrucciones.
           
            La expresión instrucción usa el termino hebreo musár que significa reprensión o advertencia.[2] Musár es disciplina y algo más. Como disciplina enseña a vivir correctamente en el temor del Señor, para que el sabio aprenda la lección antes de que lo tienten y pongan a prueba.[3] La LXX la traduce como paideia la misma palabra que es la base de nuestra palabra pedagogía.

            Los padres siempre instruyen a sus hijos sobre peligros que pueden surgir en el camino. Ellos conocen los peligros del mundo de hoy, lo saben porque tienen más experiencia y por tanto, más sabiduría. Collins menciona sobre ello: “Todo buen padre aconseja a su hijo, y muchas veces tiene que advertirle de ciertos peligros que amenazan su vida. El cuadro es tierno y demuestra que es un buen método de enseñanza que trasciende a todas las culturas y generaciones.”[4]

            Muchos jóvenes tienen un sentimiento de invulnerabilidad. Su lema es: “eso no me va a pasar a mí”. A todos los asaltan por andar caminando a altas horas de la noche, pero a ellos no. Otros se hacen adictos al tabaco, al alcohol y otras drogas, pero a ellos nada va a pasarles con solamente “una probadita”, “lo tengo todo bajo control”, etc. Otros embarazan a una jovencita, pero a ellos no les va pasar. Y esto es parte del pensamiento de muchos jóvenes. Por eso las advertencias de los padres con respecto a estos temas y su instrucción deben ser escuchadas por los jóvenes. 

            También dice la segunda parte del versículo 8: “No desprecies la dirección de tu madre”. Literalmente la palabra traducida despreciar quiere decir golpear.[5] Es cómo si empujaramos de un solo golpe los consejos que dan las madres. Y es que muchos hijos hacen eso con el consejo que les dan sus progenitoras, lo rechazan, lo empujan y lo desechan. Restándole el valor que tienen. 

            John Waiton, Victor Matthews y Mark Chavalas hacen un comentario interesante: “Se equipará la sabiduría de la madre, que generalmente era la primera maestra del niño, con la del padre. El dicho también hace un contraste con varios enunciados similares en la enseñanza de Ptah-Hotep y los dichos asirios de Ahicar que sólo mencionan que el hijo debe escuchar las palabras de su padre.”[6] Esto nos habla de la importancia que se le da en la Escritura a la madre a diferencia de otras culturas de su época.

            La palabra usada para dirección es torá. Es la misma que se usa para la ley en el Antiguo Testamento pero que implica muchísimo más que una serie de reglas o mandamientos. Implica dirección, orientación e instrucción. Recordemos el texto en Gálatas 3:24 donde se nos dice que la ley es nuestro ayo. Es cómo la brújula que nos señala el norte hacia donde debemos ir. Es la forma correcta de conducirnos.

            Es decir, el texto nos dice que no debemos rechazar la orientación que nos dan nuestras madres. Hay muchas personas que cuando son adultos vuelven a ver al pasado y piensan: “si yo le hubiera hecho caso a mi mamá”. Ya en un momento cuando es demasiado tarde, y ya ven las funestas consecuencias del rechazo a la guía materna.

            En resumen, los jóvenes deben escuchar a ambos padres. Frans van Deursen menciona: “La lección nº 1 en Proverbios, el libro de la sabiduría de la vida, es ésta: Acostúmbrate en tu juventud a escuchar bien a tus padres, que son temerosos de Dios. Retén de por vida lo que el padre siempre indicó, y cuando tengas cuarenta o cincuenta años repite frecuentemente para ti mismo: -Mi madre siempre decía... Este es el camino real hacia la sabiduría: Como hijo, debes escuchar al padre y a la madre. ¡La escuela de la sabiduría comienza en casa!”[7]

            El seguir las advertencias y orientaciones de los padres serán un adorno cómo lo es una diadema en el cabello de una jovencita o un collar en el cuello. Es decir, les sumarán belleza y honor a esos jóvenes, así como una gargantilla u otros adornos tienen el propósito de embellecer al que lo portan, los hijos que siguen estos consejos resultarán más atractivos y honorables a otras personas.

            Lyons dice: “Las enseñanzas son los mejores adornos como modales públicos del carácter de una persona… Los adornos mostraban la dignidad y el valor de la persona y su familia. Las enseñanzas paternales, los buenos modales, se deben mostrar como lo más apreciado de la persona.”[8] Por otra parte, van Deursen menciona: “Joyas invisibles y al mismo tiempo realmente visibles. El autor de Proverbios vio en esa actitud filial algo dulce, amoroso. Nada honra más a los jóvenes, según la Sagrada Escritura, que el respeto a la educación paterna en el temor de Dios. En comparación, una medalla olímpica es un honor que queda en nada.” Por su parte, Waiton et al. mencionan: “Las palabras del padre y de la madre, que incorporan la sabiduría de la sociedad, pueden convertirse en una guirnalda ornamental pera la cabeza del hijo y en una cadena o collar del cargo. Del mismo modo que se adorna a un campeón con una guirnalda de victoria y se le da al funcionario recién nombrado la cadena y el vestido de ceremonia de su cargo, así también se le asegura al hijo atento la prosperidad y una vida estable.”[9] La conclusión es que recibir el consejo del padre es la mejor carta de presentación que tiene un joven, es algo que mucho más impresionante que los diplomas en el verdadero curriculum vitae. Y es que en la práctica aquellos que siguen la dirección de sus padres son más exitosos en la vida y más agraciados que aquellos que lo han rechazado.

Proverbios 13:1
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
El hijo sabio recibe el consejo del padre;
 Mas el burlador no escucha las reprensiones.
El hijo sabio
acepta la corrección del padre;
el insolente no hace caso
de reprensiones.
El hijo sabio atiende a[1] la corrección de su padre, 
 pero el insolente no hace caso a la reprensión.
           
            La persona sabia (heb. jakam) es aquel que domina el arte de vivir conforme a las expectativas divinas.[10]Así el hijo sabio recibe la advertencia (heb. musár) de su padre. Collins menciona: “Una característica del hijo sabio es que recibe y no se resiste al consejo del padre. Tal actitud no solamente alegra al padre, sino que produce crecimiento de sabiduría en el hijo.”[11]

            Pero en cambio aquel que se burla o mofa no escucha los regaños (heb. gueará). Literalmente la palabra que se traduce burlador o insolente (heb. luts) significa: “hacer muecas”.[12] Esto me recuerda a aquel hijo que mientras sus padres les da consejo les arremeda, o vuelve los ojos como pensando: “¡Ahhhh! Mi papá ya aburre con sus cosas.” Radmacher menciona que este es el peor de los insensatos: “El hijo sabio escucha la enseñanza y no se iguala al burlador, el peor de los necios. Algunos necios son ingenuos e inexpertos, pero abiertos a las sugerencias; ciertas veces incluso los que ya están catalogados como tales, podrían repensar en su posición. En cambio, los burladores incluso se ríen de la justicia. Tal clase de gente es insensible a cualquier tipo de reprensión.”[13] Y es cierto, un hijo puede no hacer caso al consejo paterno, pero es peor el que se burla completamente de lo que dicen sus padres. Estos no tienen buen final en la vida. Mathew Henry nos dice: “Hay mucha esperanza en quienes reverencian a sus padres. Poca esperanza hay de cualquiera que no escuche a quienes le tratan fielmente.”[14]   

III.      Obedece el mandamiento paterno

Proverbios 6:20-22
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
Guarda,  hijo mío,  el mandamiento de tu padre,
 Y no dejes la enseñanza de tu madre
Hijo mío, guarda siempre en tu memoria
los mandamientos y enseñanzas
de tus padres.
Hijo mío,  obedece el mandamiento de tu padre
 y no abandones la enseñanza de tu madre.

Átalos siempre en tu corazón,
 Enlázalos a tu cuello.
Llévalos siempre sobre tu corazón,
átalos alrededor de tu cuello.
Grábatelos en el corazón; 
 cuélgatelos al cuello.

Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán;
 Hablarán contigo cuando despiertes.
te guiarán cuando andes de viaje,
te protegerán cuando estés dormido,
hablarán contigo cuando despiertes.
Cuando camines,  te servirán de guía; 
 cuando duermas,  vigilarán tu sueño; 
 cuando despiertes,  hablarán contigo.

            Nuevamente el versículo 6:20 es un paralelismo. Es lo mismo seguir el mandamiento de los padres que las enseñanzas de la madre. Nuevamente recalca el papel de la madre, no solamente el del padre. Lo que nos habla del valor que se daba en la educación hebrea a la madre, después de todo los primeros años de vida se pasaban con la mamá.

            El texto dice que hay que guardar el mandamiento. En ese texto la palabra traducida guardar es natsar que quiere decir custodiar, vigilar.[15] Se refiere entonces a custodiar fielmente el mandamiento dado por los padres. La palabra hebrea para mandamiento es mitsvá que puede referirse a un mandato humano o divino según el Diccionario Strong.[16]

            Mientras que en Proverbios 1:8 usa musár con un sentido más de advertencia, en este usa mitsvá con un sentido de orden o mandato. Guardar el mandamiento es lo mismo que obedecer, esto hace eco en los textos neotestamenarios de Colosenses 3:20 y Efesios 6:1 donde se manda a los hijos a obedecer a sus padres.

            La segunda parte del versículo 20 es una copia exacta de la segunda parte de Proverbios 1:8. El texto traducenatásh como dejar, la misma palabra que fue traducida cómo rechazar en el versículo 1:8 y que anteriormente habíamos comentado que tenía el sentido de golpear. En este caso enseñanza usa la palabra torá con el sentido de ley o estatuto, esto para darle sentido a la figura hebrea del paralelismo.

            En resumen, el verso 20 enfatiza el guardar los mandatos que han puesto los padres. En palabras de hoy en día, obedecer las reglas y normas que han puesto los padres a los hijos que viven en su hogar.

            El proverbista da ese consejo escribiendo en el texto 21 en forma poética un recordatorio de Deuteronomio 6:6-9. Mencionando que debían atarlos a su corazón, es decir, ser parte de su ser interior, y al mismo tiempo atarlos en el cuello como un recordatorio de los mandamientos. Earl Radmacher menciona: “La instrucción de la madre debería atarse al corazón y enlazarse al cuello, como una compañía y guía constante; igual que la Ley de Dios.”[17]

            Recuerdo que en los años 90’s se puso de moda que muchos jóvenes cristianos andaban un brazalete con las siglas W.W.J.D. que significaban: What would Jesus do? (en español, sería traducido ¿Qué haría Jesús?). Este les servía como recordatorio de que debían actuar según el modelo de Jesucristo. Yo mismo utilice esos brazaletes. Este es un ejemplo de hoy en día de cómo enlazar al cuello los mandamientos divinos.
            Hago notar que el uso de estos era como recordatorios no cómo amuletos. La Biblia desaprueba el usar amuletos. Aunque hay personas que utilizan la Biblia como un amuleto con poderes mágicos. Por ejemplo, cuando se llega a un hogar y tienen una Biblia abierta en el Salmo 91 pensando que así se harán de bendición en el hogar. Esto es usar la Biblia como brujería y es condenado en la Escritura. 

            El texto 22 nos menciona que estás palabras expresadas por los padres son una guía cuando los jóvenes caminan por la vida. Son la brújula que les señala el norte. Serán protección cuando se está durmiendo. La segunda parte del versículo 22 recuerdan a Proverbios 3:24: “Cuando te acuestes,  no tendrás temor, sino que te acostarás,  y tu sueño será grato.” Las decisiones bien tomadas nos permitirán descansar, decisiones basadas en seguir el consejo de unos padres temerosos de Dios. Lyons menciona: “El joven sabio puede esperar un dulce sueño.”[18]  

IV.      Conclusión

            En este capítulo se ha visto que los hijos deben seguir el consejo paterno y obedecer sus instrucciones. Los padres siempre tienen mayor experiencia que sus hijos jóvenes, y si estos son temerosos de Dios tienen la verdadera sabiduría. Prestar atención a su consejo y obedecerles solamente traerá bendición para su vida.



[1] “Shamá.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[2] “Musár.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[3] “Instrucción.” Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo de Vine.
[4] Collins, Arturo. Estudios Bíblicos ELA: Cómo Vivir Sabiamente (Proverbios), p. 7.
[5] “Natásh.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[6] Waiton, John; Matthews, Victor y Chavalas, Mark. Comentario del Contexto Cultural de la Biblia: Antiguo Testamento, p. 627.
[7] Van Deursen, Frans. Proverbios, p. 92.
[8] Lyons, Victor. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 9. Proverbios, Eclesiastés y Cantares, p. 38.
[9] Waiton, John; Matthews, Victor y Chavalas, Mark. Comentario del Contexto Cultural de la Biblia:  Antiguo Testamento, p. 627.
[10] “Sabio, hábil.” Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo de Vine.
[11] Collins, Arturo. Estudios Bíblicos ELA: Cómo Vivir Sabiamente (Proverbios), p. 23.
[12] “Luts.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[13] Radmacher, Earl. Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia. Versión en Libronix.
[14] Henry, Mathew. Comentario de la Biblia Mathew Henry en un Tomo, p. 534.
[15] “Vigilar, guardar.” Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo de Vine.
[16] “Mitsvá.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[17] Radmacher, Earl. Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia. Versión en Libronix.
[18] Lyons, Victor. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 9. Proverbios, Eclesiastés y Cantares, p. 105.

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