viernes, 9 de septiembre de 2016

Disciplinando Discipulando: Niñera SOS o Proverbios SOS

Dr. Jaime Morales Herrera
Extraído de: "Proverbios: Sabiduría Bíblica para la Vida"

I.                   Introducción

            Hay un programa de televisión que se llama “Niñera S.O.S.”, en este programa se observan los problemas de una familia estadounidense, las rabietas de sus hijos y la forma errónea en que los padres intentan poner orden. Para ello envían a una experimentada niñera con la misión de modificar las conductas inadecuadas en apenas una semana. Estás dan consejo a los padres sobre como modificar las conductas de sus hijos. En la Biblia tenemos algo mejor que una niñera S.O.S. tenemos el Libro de Proverbios, un libro que nos da valiosos consejos de parte de Dios Padre para disciplinar a los hijos. 

            Hoy en día se asocia disciplina a castigo. Disciplina viene de la misma raíz que discípulo. Y es porque habla de formación. En este caso formación de los hijos. El discipulado cristiano implica también la disciplina en los hijos. Este tema es importante ya que hay hasta leyes que están impidiendo castigar físicamente a los hijos. Veremos en esta lección tres principios en la Biblia basados en Proverbios acerca de la corrección de los hijos.

II.      La disciplina es un acto de amor

Proverbios 13:24
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
El que detiene el castigo,  a su hijo aborrece;
 Mas el que lo ama,  desde temprano lo corrige.
Quien no corrige a su hijo, no lo quiere;
el que lo ama, lo corrige.
No corregir al hijo es no quererlo; 
 amarlo es disciplinarlo.

            Literalmente dice el que detiene la vara (heb. shebét) odia al hijo.[1] Para Lyons la expresión vara se refiere al castigo físico muy severo.[2]  Quizás el texto en la Escritura donde se usa más claramente en un sentido de paliza es en Éxodo 21:20: “Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo (heb. shebét),  y muriere bajo su mano,  será castigado.” Lyons enuncia:  “El proverbio antitético afirma que al retener la vara él detesta a su hijo.”[3]

            El que no disciplina a un hijo en el fondo no lo quiere, de hecho, el texto dice que le odia.  Mathew Henry menciona sobre este padre: “Actúa como si odiara a su hijo quien, por indulgencia falsa, permite que se fortalezcan los hábitos pecaminosos, los cuales acarrearán tristeza aquí y desgracia en el más allá.”[4] Este comentarista enfatiza que los malos efectos no solamente en esta vida sino en el más allá.

            Los padres alcahuetas lo que hacen es formar adultos inadaptados. Un hijo si no se le da firmeza se vuelve caprichoso y mimado. Este tipo de personas sólo buscan recibir y no pueden dar. En el fondo se crían personas egoístas, sin límites.

            Lyons menciona: “El castigo físico se usaba en el caso extremo en que el joven, por su actitud, está totalmente cerrado a escuchar. Entonces, es mejor castigar físicamente que dejar al niño formándose mal y perjudicándose a sí mismo y a los demás. El amor verdadero busca el bien del niño a largo plazo.”[5]  Realmente corregir a un hijo es un acto de amor, es por el propio bien del mismo.

            Se debe corregir tempranamente. Ahora, corrección (heb. musár) no es solamente castigo físico. Van Deursen menciona: “La corrección, en la Sagrada Escritura, no consiste en primer lugar, en pegar, sino en enseñar amigablemente, en dirigir y amonestar.”[6]

            La corrección debe ser desde bebé. No debe haber excusas de que está muy pequeño o pequeña. Entre más pequeño este el niño es más fácil disciplinarlo. Es muy difícil enderezar un árbol que crece ya torcido. Más bien lo mejor es corregir en los primeros años de vida. Van Deursen menciona sobre esto: “La edad infantil y de párvulo es la mejor época para formar el carácter. Incluso en la escuela básica, y por tanto, desde sus 6 a sus 12 años, los niños ya no cambian radicalmente. Los fundamentos del respeto a la autoridad deben ponerse antes de la edad escolar.”[7]

Proverbios 3:12
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
Porque Jehová al que ama castiga,
 Como el padre al hijo a quien quiere.
porque el Señor corrige a quien él ama,
como un padre corrige a su hijo favorito.
Porque el Señor disciplina a los que ama, 
 como corrige un padre a su hijo querido.
           
            En este texto dice que Dios al que ama reprende. La palabra traducida castiga en la RVR, en la DHH como corrige y en la NVI como disciplina es yakákj en la cual una de sus acepciones es reprender.[8] Por ello, la diferencia de palabras en las diferentes traducciones en el castellano. También aparece asociada a la palabra vara en 2 Samuel 7:14 cuando dice: “Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres.”

            Dios nos castiga porque nos quiere, al igual que lo hacen los padres. Los padres que usan como modelo a Dios y se hacen llamar cristianos deben imitar el ejemplo de Dios, por tanto, disciplinar a sus hijos. Lyons dice: “El versículo 12 explica la motivación de Jehová para entrar en la vida del joven para disciplinarlo. El motivo de Jehovah nos da la oportunidad para ver el corazón de Dios. El amor divino es, de hecho, el motivo tierno y puro. ¡Alabado sea Dios! Se preocupa por sus hijos. En este mismo sentido, el texto explica que la actitud de Dios es paralela con la de un padre bueno que tenga que disciplinar a su hijo.”[9]

            Los hijos siempre deben recordar que cuando un padre castiga lo hace por amor a sus hijos. No es porque le dé la gana o por malo, están imitando a Dios cuando se castiga a un hijo. Collins afirma: “Un buen padre no castiga por gusto ni para destruir a su hijo. Así es Dios para con nosotros y debemos recibir su disciplina con una buena actitud aun cuando no entendamos todas sus razones. Allí mismo se nos da el motivo.”[10]  En el fondo los límites son muy importantes para un hijo (Pr. 23:13-14). La meta es la autodisciplina del hijo en la vida adulta.

III.      La disciplina se debe al pecado del hijo

Proverbios 22:15a
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
La necedad está ligada en el corazón del muchacho.
La necedad es parte de las ideas juveniles.
La necedad es parte del corazón juvenil, 
           
            La palabra muchacho, naar, se refiere a un individuo en el período de vida entre la infancia hasta la adolescencia. Igualmente puede ser un siervo.[11] Por lo general, un joven en edad casadera pero soltero[12]. Lo importante es el principio que ya los niños desde pequeños tienen una tendencia al pecado. La necedad está ligada a su corazón.

            El pecado está en el corazón de niños y jóvenes. Desde bebés ya los niños vienen con el pecado. Mi hija Rut desde que era una bebé ya sabía que hacía cosas malas y las hacía por rebeldía. De esto nos habla Agustín de Hipona en su Libro Confesiones: “Mas si no era complacido, bien porque no me habían entendido, bien porque me era dañino, me indignaba: con los mayores, porque no se me sometían, y con los libres, por no querer ser mis esclavos, y de unos y otros me vengaba con llorar”[13] y continúa diciendo: “¿Acaso, aun para aquel tiempo, era bueno pedir llorando lo que no se podía conceder sin daño, indignarse amargamente las personas libres que no se sometían y aun con las mayores y hasta con mis propios progenitores y con muchísimos otros, que, más prudentes, no accedían a las señales de mis caprichos, esforzándome yo, por hacerles daño con mis golpes, en cuanto podía por no obedecer a mis órdenes, a las que hubiera sido pernicioso obedecer?”[14]


Proverbios 22:15b
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
Mas la vara de la corrección la alejará de él.
pero se quita cuando se corrige con golpes.
pero la vara de la disciplina la corrige.

            En el tiempo bíblico se usaba vara para castigar (shébet, significa literalmente vara, báculo o cetro. Figurativamente es clan).[15] Hoy en día se usan otros instrumentos o técnicas, pero lo importante es el principio de que la corrección aleja la necedad. Sea que usted use una vara literal, la faja, una paleta, tiempo fuera u otro método lo importante es alejar la necedad del corazón del niño o joven. Puede que hablar con firmeza sea lo único que se necesita, pero es necesario alejar la necedad de él. Es nuestra responsabilidad como padres.

            Cuando los hijos están grandes en esta sociedad pide que se usen otros métodos. Hay métodos de quitar privilegios, poner deberes, etc. Lo importante es aplicar algún tipo de castigo que funcione. 

IV.     La disciplina no es agresión

Proverbios 19:18
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza;
 Mas no se apresure tu alma para destruirlo.
Corrige a tu hijo
mientras aún pueda ser corregido,
pero procura no matarlo
a causa del castigo.
Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza; 
 no te hagas cómplice de su muerte.

            La palabra que usa para “castigo” es yasár, está significa castigar literalmente con golpes o figurativamente con palabras.[16]  La forma piel del verbo intensifica la acción, quiere decir entonces: “corrige intensamente” (físico o literal) mientras el tiempo sea oportuno. Lyons menciona: “La frase mientras haya esperanza (literalmente “cuando existe la esperanza”) apunta a un tiempo oportuno.”[17]Hay un tiempo para todo, hay un tiempo donde se debe corregir. A los niños hay que corregirlos desde bebés, no debe esperarse hasta que sean adolescentes para empezarlos a disciplinar. Van Deursen afima sobre esto: “Eso significa que se debe aplicar pronto, pues un párvulo y un niño pequeño aún son susceptibles de mejora, y en esa edad aún hay ciertamente esperanza.” Este reafirma el principio ya antes comentado con Proverbios 13:24. El mejor momento para educar al niño es cuando este es un preescolar.  

            Aunque la segunda parte pone un límite al disciplinar intensamente. La palabra destruir es literalmente: “matar” (heb. mut).[18] La traducción es algo oscura. Las notas de la NVI dicen que una traducción podría ser: “no te excedas hasta matarlo”. La DHH dice: “pero procura no matarlo a causa del castigo.” La Biblia de las Américas dice: “pero no desee tu alma causarle la muerte.” La Biblia Jerusalén: “pero no te excites hasta hacerle morir.” La palabra hebra mut es la misma que se utiliza en Éxodo 21:20: “Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo,  y murierebajo su mano,  será castigado.”

            Aquí la Biblia marca el límite entre castigo y agresión. Los comentaristas Jamieson, Fausset y Brown mencionan: “no se excite tu alma, es no desees su muerte: una advertencia a los padres apasionados en contra del castigo airado.”[19] Y es que la mayoría cuando castigamos con cólera lo hacemos de mala manera. Muchas veces por el enojo y no porque realmente queramos formar. De hecho, generalmente cuando nos enojamos perdemos. De hecho, el Dr. Dobson dice: “El error más común, y tal vez el más costoso en la disciplina, es el uso inapropiado de la ira para ejercer el control sobre los niños”[20]. El menciona que los niños: “perciben que nuestra frustración está causada por nuestra propia incapacidad para controlar la situación. Ante ellos representamos la justicia, hasta el momento en que nos ponemos a llorar, movemos las manos agitando el aire y empezamos a proferir insultos y amenazas”[21]. Pero muchas veces lo que transmitimos a los niños es que no hay que obedecer hasta que mamá o papá estén furiosos. Hay que aplicar la medida disciplinaria desde el primer momento, no hasta que estemos enojados. No se necesita estar enojados para controlar un niño, se necesita la acción. Pero a veces somos vagos para actuar.

Proverbios 10:13b
Reina Valera 1960
Dios Habla Hoy
Nueva Versión Internacional
Mas la vara es para las espaldas del falto de cordura.
Para el imprudente,
un garrotazo en la espalda.
En la espalda del falto de juicio,  sólo garrotazos.

            Nuevamente usa la palabra shebét para vara. El castigo físico debe ser para los faltos de cordura. Mathew Henry menciona: “Los que neciamente van por caminos malos, se preparan varas contra sí mismos.”[22] Recordemos que la Biblia nos menciona que es posible e importante usar el castigo físico cuando la rebeldía es tenaz.

            Personalmente, creo que el último recurso. Lyons menciona: “La Escritura afirma el uso del castigo físico en una forma moderada para una situación de extrema urgencia moral. En la mentalidad hebrea, era mejor sufrir la vergüenza de un castigo físico y público que seguir una vida indisciplinada y que perjudicaba a toda la comunidad (la mentira del testigo falso, el violento, el ladrón). Por supuesto, la vara no era el primer recurso sino el último para corregir al culpable.”[23] Lo que pasa es que muchas personas lo utilizan como el primer medio, tal vez porque eso fue lo que aprendieron de sus padres, quizás porque se dejan llevar por el enojo y pecan contra sus hijos.

            La premisa de las leyes humanas que es incorrecta es asociar castigo físico a agresión. No todo castigo físico es agresión.  Si castigamos físicamente en forma correcta no se nos puede acusar de agresión. Aunque esto es algo que los no creyentes – y algunos creyentes - difícilmente comprenderán. Cómo dice Van Deursen: “Muchos especialistas de la educación precisamente le dan la vuelta a esto: Quien usa la vara, odia a su hijo; mas quien lo ama, nunca le pega.”[24]

V.       Conclusión

            En este capítulo hemos se han visto tres principios para disciplinar a los hijos: está es un acto de amor, se debe al pecado de los hijos y la disciplina no es agredir. El propósito final de la disciplina es que los hijos sean autodisciplinados y que sean temerosos de Dios. Dios nos ayude a hacer esto con sabiduría y con el ánimo correcto.


[1] “Shebét.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[2] Lyons, Victor. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 9. Proverbios, Eclesiastés y Cantares, p. 159.
[3] Ibíd.
[4] Henry, Mathew. Comentario de la Biblia Mathew Henry en un Tomo, p. 536.
[5] Lyons, Victor. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 9. Proverbios, Eclesiastés y Cantares, p. 159.
[6] Van Deursen, Frans. Proverbios, p. 287.
[7] Van Deursen, Frans. Proverbios, p. 288.
[8] “Yakákj.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[9] Lyons, Victor. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 9. Proverbios, Eclesiastés y Cantares, p. 70.
[10] Collins, Arturo. Estudios Bíblicos ELA: Cómo Vivir Sabiamente (Proverbios), p. 11.
[11] “Naár.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[12] “Juventud.” Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo de Vine.
[13] Agustín, Confesiones VI:7.
[14] Agustín, Confesiones VIII:13.
[15] “Shébet.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[16] “Yasár.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[17] Lyons, Victor. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 9. Proverbios, Eclesiastés y Cantares, p. 176.
[18] “Mut.” Diccionario Strong de Palabras Hebreas y Arameas del Antiguo Testamento.
[19] Jamieson, Roberto; Fausset, A.R., Brown, David. Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia. Tomo I: El Antiguo Testamento, p. 507.
[20] James, Dobson. “El error más común... ¡Evítelo!” http://www.desarrollocristiano.com/articulo.php?id=1174&c=2
[21] Ídem.
[22] Henry, Mathew. Comentario de la Biblia Mathew Henry en un Tomo, p. 535.
[23] Lyons, Victor. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 9. Proverbios, Eclesiastés y Cantares, p. 133.
[24] Van Deursen, Frans. Proverbios, p. 286.

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