jueves, 22 de septiembre de 2016

Contendamos por la fe - Judas 1-4

Dr. Jaime Morales
Extraído de "Judas: Combatiendo los Falsos Maestros"

I. Introducción
            En el año 2006 fue estrenada la película “Los Infiltrados”, una película de suspenso policíaco que incluso ganó el premio Oscar a la mejor película. Entre su reparto estaban Leonardo DiCaprio, Jack Nicholson y Matt Damon. La película se llamaba así debido a que había una doble infiltración. La policía infiltra uno de sus hombres en la mafia y la mafia infiltra un “topo” en la policía. Pues en general, la película gira en torno a esos dos infiltrados. Y es que un hombre infiltrado desde adentro puede hacer mucho daño. Igual pasa en la iglesia de hoy hay hombres infiltrados, lobos con disfraz de oveja, que desde adentro quieren hacer daño a la iglesia de Cristo. Precisamente en la breve la Epístola de Judas se nos llama a tratar con estos hombres y mujeres infiltrados en la iglesia de Jesucristo.

II. Presentando la carta
 Judas 1
Reina Valera 1960
Dios habla hoy
Nueva Versión Internacional
Judas,  siervo de Jesucristo,  y hermano de Jacobo,  a los llamados,  santificados en Dios Padre,  y guardados en Jesucristo:
Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago, saluda a los que Dios el Padre ama y ha llamado, los cuales son protegidos por Jesucristo.
Judas,  siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo,  a los que son amados por Dios el Padre, guardados por Jesucristo y llamados a la salvación:

            Cómo muchas otras Epístolas, la Epístola Universal de Judas, inicia presentando su autor. Deiros menciona: “Siguiendo el patrón característico de la correspondencia en la antigüedad, la firma del autor precede al cuerpo de la carta. Conforme al estilo tradicional, Judas registra su nombre seguido de sus títulos o identificación personal.”[1] Su autor se presenta como Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo. Aunque la mayoría de los eruditos están de acuerdo en que el escritor de esta obra es Judas el hermano de Jesús. Por ejemplo, Kistemaker afirma: “Dada su autoidentificación como Judas, hermano de Jacobo, llegamos a la conclusión de que Judas, el (medio) hermano de Jesús, es el escritor de esta epístola.”[2]

            Es interesante notar que él no se presenta como el hermano de Jesús, sino como siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo. Cómo se mencionó anteriormente el Jacobo referido es el autor de la Epístola de Santiago (recordemos que Santiago es una forma de Jacobo) y que también era hermano de Jesús.

            Más que un hermano en la carne de Jesús era siervo de Jesucristo. La palabra griega para siervo es doulos, y significa esclavo. Ante todo era un esclavo de Jesús, Judas reconocía que Jesús el que fue su hermano era su Señor, y le llama Jesús Cristo, un nombre que reconoce el mesianismo del Señor. Deiros nos dice: “Judas se considera esclavo de su Señor. Esta designación de sí mismo expresa su dependencia y consagración absoluta al señorío de Cristo. Su disponibilidad para el servicio del Reyes total.”[3]

            Esto nos habla de la humildad de este hombre quién no quiso ensalzarse llamándose hermano de Jesús. Deiros escribe: “Llama la atención que Judas no se identifique como hermano de Jesús, si es cierta su relación filial con el líder de la iglesia de Jerusalén y autor de la Epístola de Santiago. Su motivación para no hacerlo sería la misma humildad y modestia puesta de manifiesto por su hermano.”[4]Sergio Valle menciona acerca de ello: “Tenemos, pues, una lección de humildad, que aun dentro de la introducción y del saludo, destaca a quien verdaderamente ha decidido ser un esclavo del Señor y un ayudante de sus hermanos, no buscando el primer lugar sino siempre el segundo lugar después de Jesucristo y después de sus hermanos y compañeros en la obra.”[5] Por último, Burt afirma en la misma dirección: “Lejos de hacer que su autoridad espiritual descanse sobre factores meramente carnales, [Judas] prefiere reconocer en Jesucristo,  no a su hermano en la carne, sino a su Señor y Salvador.”[6]
           
Es interesante que Judas se llama así mismo solamente el siervo, esto se contrapone a los títulos que se dan muchos de los líderes “cristianos” de la época actual que más bien parece crear algún tipo de jerarquía, llamándose a sí mismos profetas, apóstoles, patriarcas y ¡hasta arcángeles! Muchos desean presentarse como los Grandes Siervos de Dios y no como los siervos del Gran Dios. Hay que analizar cuál nombre se desea engrandecer el de Dios o el de nosotros como líderes. Generalmente los falsos maestros desean engrandecerse en vez en engrandecer a Dios, ya desde esta presentación Judas va preparándonos para el propósito de su epístola.

            También este versículo 1 nos habla de los destinatarios de la Epístola. Son  en primer lugar todos los llamados por Dios, en segundo lugar los santificados y en tercer lugar los guardados en Jesucristo. La expresión “los llamados” nos habla del llamado eficaz del creyente. Los santificados por Dios Padre habla de aquellos que han sido hecho santos por Dios. Los guardados nos habla del poder preservador de Dios. La raíz griega para guardados es tereo que significa vigilar, preservar, guardar, y es usada varias veces en la epístola.  Quizás se refiere a que los creyentes han sido guardados de pecar, aunque probablemente en el contexto de la epístola se refiere a que los guarda de los falsos maestros y sus falsas enseñanzas. William McDonald menciona: “Al dirigir esta Carta, Judas da tres designaciones que son ciertas de todos los creyentes: son los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados para Jesucristo. Dios ha llamado a éstos del mundo por medio del evangelio para que le pertenezcan. Están puestos aparte en Dios para que sean el pueblo especial y puro de Dios. Y son maravillosamente guardados de todo peligro, daño, contaminación y condenación, hasta que al fin sean conducidos a ver al Rey en Su hermosura.”[7]

            En resumen, los llamados, santificados y guardados nos habla de todos los creyentes en Cristo, es decir, de la Iglesia Universal, tanto en los tiempos neotestamentarios como en toda la era de la iglesia; lo que muestra la razón de porque está epístola se encuentra entre las epístolas generales o universales. Es una epístola dirigida a los creyentes de toda época y lugar.

            Aunque si bien es cierto, debe estar escribiendo a una iglesia en particular no identificada que está relacionada con el autor. Nótese que les llama los “amados” (v. 3, 17, 20). Es decir, probablemente Judas tenía una relación estrecha con los oyentes.

III. Salutación
Judas 2
Reina Valera 1960 (RVR)
Dios habla hoy (DHH)
Nueva Versión Internacional
Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.
Reciban ustedes abundancia de misericordia, paz y amor.
Que reciban misericordia,  paz y amor en abundancia.

Está es una salutación. Algo muy común en el género epistolar. Y el saludo dado por Judas menciona tres palabras: misericordia, paz y amor. La palabra misericordia es muy común en los saludos del NT. Pero no lo es tanto paz y especialmente amor. Los términos griegos son éleoseirene y agápe.

Éleos es: “La manifestación externa de la compasión; da por sentado la necesidad en aquel que la recibe, y recursos adecuados para afrontar la necesidad de parte de aquel que la exhibe.”[8] Es decir, implica el hacer obras de misericordia. Éirene es una palabra que aparece en todos los libros del NT excepto en 1 de Juan. Se traduce como paz, y tiene varias acepciones. Cómo saludo podría ser equivalente al shalom del AT. Agápe, traducido comúnmente como amor y se refiere al amor cristiano. Barclay menciona sobre esta palabra: “Agape, es  benevolencia insuperable, bondad invencible… agape no es meramente una ola de emoción; es una deliberada convicción que resulta en una deliberada norma de vida. Es una proeza, una victoria, una conquista de la voluntad.  Agape apela a todo el hombre para realizarse; no sólo toma su corazón, sino también su mente y su voluntad.”[9]

Y todo esto Judas nos desea que se nos dé en abundancia. Judas nos está bendiciendo con este saludo epistolar. Es una gran bendición la que está pronunciando: “Misericordia, gracia y paz os sean multiplicados.” Recibamos esa bendición y también bendigamos a otros.

IV. Propósito
Judas 3
Reina Valera 1960 (RVR)
Dios habla hoy (DHH)
Nueva Versión Internacional
Amados,  por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
Queridos hermanos, he sentido grandes deseos de escribirles acerca de la salvación que tanto ustedes como yo tenemos; pero ahora me veo en la necesidad de hacerlo para rogarles que luchen por la fe que una vez fue entregada al pueblo santo.
Queridos hermanos,  he deseado intensamente escribirles acerca de la salvación que tenemos en común,  y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogarles que sigan luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos.

Judas inicia llamando a los creyentes: “Amados” (gr. agapetos), somos los amados,  somos amados por Dios y por los creyentes, porque nos amamos unos a otros, y en este caso también Judas cómo un creyente más muestra su amor a los creyentes llamándoles “amados”.   Parece que es la forma favorita en que Judas llama a los creyentes ya que en la breve epístola a su nombre está expresión aparece en tres ocasiones (véanse Judas 17 y 20). En esta época postmoderna tan llena de individualismo llamar “amado” a alguien que no es de nuestra familia hasta parece hipócrita. Pero realmente en la iglesia somos una familia, Dios es nuestro Padre y todos los creyentes somos hermanos. Deberíamos amar a los hermanos en la fe de la misma manera que amamos a nuestra familia de origen, y poder llamarles “amados.” La pregunta que debemos hacernos es si amamos de esa misma manera.

            Y es tanto el amor que tenía Judas hacia los amados que les menciona que tenía el anhelo apresurado (gr. spoudé) de escribirles acerca de la fe que comparten. La expresión “gran solicitud” significa: “diligencia, celo, o en ocasiones la prisa que acompaña ello.”[10] Viene del verbo speudo que significa apresurar. Entonces, podemos notar que Judas tenía un sentido de urgencia en escribirles a los creyentes. Si una persona que amaramos estuviera en peligro y pudiéramos advertirle tendríamos gran prisa en darle la advertencia. Esa era la prisa que tenía Judas de escribir.

            Y ahora les escribe por una necesidad particular. Le era absolutamente necesario escribirles para llamarles con un propósito. Es interesante que la palabra que utiliza para “exhortándoos” en la Reina Valera y cómo “rogarles” en la Nueva Versión Internacional es el verbo griego parakaléo. La cuál es “llamar cerca, invitar, convocar”[11] y literalmente significa “llamar al lado de”.[12] Es decir, Judas les llama a estar a su lado con un propósito, y ese el propósito de toda la Epístola: luchar por la fe que una vez le fue dada. Ese el propósito de Judas al escribir la Epístola: llamar a los amados a luchar por la fe que les fue encomendada a los santos.

            La expresión “por la fe que una vez fue dada a los santos”, es importante de analizar. La expresión “una vez dada” es jápax paradídodomi, la primera palabra jápax denota una sola vez numéricamente o conclusivamente[13], y la segunda tiene el significado de entregar. Es decir, la fe cristiana fue entregada una única vez a los santos. Si alguien aparece con otro mensaje que difiera del entregado por única vez ese mensaje es falso. Esto hace eco del llamado en Gálatas que nos menciona que si aún angel del cielo nos declara otro evangelio este es anatema (Gálatas 1:8).   

MacDonald menciona: “Aquello por lo que contendemos ardientemente es la fe que ha sido transmitida a los santos de una vez por todas. ¡Observemos esto! No una vez, sino de una vez por todas. El cuerpo doctrinal está completo. El canon está acabado. Nada más se puede añadir. Si es nuevo, no es verdad; y si es verdad, no es nuevo. Cuando algún maestro pretende tener una revelación más allá y por encima de lo que se encuentra en la Biblia, lo rechazamos sin más. La fe ha sido transmitida y ni necesitamos ni prestamos atención a nada más.”[14]

            Y es que hoy en día hay muchísimos falsos evangelios. Hay falsas iglesias, falsas doctrinas, falsos maestros y falsas conductas que siguen falsos evangelios. Cornelio Hegeman nos menciona en su escrito Identidad Evangélica: “¿Ha sido mezclado la predicación del evangelio con doctrinas no-bíblicas e ideologías del hombre? La influencia de varias teologías eradas, tales como la teología de pensamiento positivo, la teología ecuménica, las teologías sectarias, la teología de liberación, la teología del sentimiento humano, la teología de guerra espiritual y la teología de prosperidad debe ser preocupante porque roban la gloria de Dios por presentar otro evangelio.”[15] Hoy hay personas que predican más psicología desde el púlpito que la Biblia. Ese es otro evangelio. No podemos mezclar el evangelio con ideologías del hombre. Ese es un pseudo-evangelio. 

            También recordemos que cuando una persona diga que tuvo una revelación de Dios o dice “Dios me habló”, hay que tener mucho cuidado con eso, porque Dios ya no da nuevas revelaciones. La revelación fue cerrada y se encuentra únicamente en las Escrituras. La mayoría de los falsos maestros aseguran haber recibido nueva revelación. Lo hicieron en el pasado y lo siguen haciendo hoy. El libro del Mormón, el Corán, entre muchos aseguran ser nuevas revelaciones. Y hoy en día muchos falsos maestros disfrazados de cristianos, que están infiltrados en las propias filas del cristianismo aseguran recibir nuevas revelaciones directamente de Dios, según ellos a través del Espíritu Santo. Esto no es cierto, la revelación cesó, ya no hay nuevas revelaciones, ni Dios va a mostrar nada que no se encuentre ya en sus Sagradas Escrituras. Seguidamente, en el siguiente texto les explica las razones de por qué deben de contender.

Judas 4
Reina Valera 1960 (RVR)
Dios habla hoy (DHH)
Nueva Versión Internacional
Porque algunos hombres han entrado encubiertamente,  los que desde antes habían sido destinados para esta condenación,  hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios,  y niegan a Dios el único soberano,  y a nuestro Señor Jesucristo.
Porque por medio de engaños se han infiltrado ciertas personas a quienes las Escrituras y a habían señalado desde hace mucho tiempo para la condenación. Son hombres malvados, que toman la bondad de nuestro Dios como pretexto para una vida desenfrenada, y niegan a nuestro único Dueño y Señor, Jesucristo.
El problema es que se han infiltrado entre ustedes ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado señalados para condenación. Son impíos que cambian en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor.

            La razón por las cuál los santos deben de contender es porque algunos hombres impíos han entrado encubiertamente cambiando el mensaje de la fe que una vez fue depositado en la iglesia.

            Unos hombres han entrado encubiertos, se han infiltrado en las filas del cristianismo. Recordemos la ilustración de la introducción. Unos hombres han entrado en la iglesia infiltrados, en el contexto de Judas eran hombres impíos sin reverencia a Dios, eran apostatas, se habían apartado del verdadero evangelio. Estos hombres ya se habían destinado para condenación. La palabra destinada es el griegoprografo, que viene de pro, antes y grafo que significa escribir. Es decir, escribir antes. Su veredicto ya anteriormente había sido escrito. Su destino es la condenación.

            Igualmente en la iglesia de hoy se han infiltrado hombres. Podrían verse en la iglesia local, o en la Iglesia Universal. De hecho, hay muchas falsas iglesias y falsos maestros. Podemos verlos en las sillas de las iglesias y en los medios de comunicación. Los creyentes deben tener mucho cuidado con los mensajes que predican muchos de los predicadores en los medios de comunicación colectiva como la radio, la televisión e incluso en el Internet. Hoy tenemos de fácil acceso a diversos predicadores a través de sitios web en que se suben y comparten vídeos como YouTubeDailymotionVimeo, etc. No todo lo que brilla es oro. Hay muchas imitaciones. No estoy diciendo que sea malo ver vídeos de predicadores, ya que hay verdaderos hombres de Dios que comparten el mensaje de Dios, pero recordemos que hay hombres infiltrados que dicen ser creyentes, no son de la iglesia, son infiltrados de afuera, su mensaje no es Dios.

En el contexto de Judas se habla de dos herejías que cometían estos hombres. La primera falsa doctrina convertir en libertinaje la gracia. Es decir, son lascivos con la excusa de que contamos con la gracia de Dios. Kistemaker menciona: “Estos falsos maestros… les enseñaban a los creyentes a usar dicha libertad no para honrar a Dios sino para satisfacer sus apetitos sexuales (véanse Gálatas 5:13; 1 Pedro 2:16; 2 Pedro 2:19). Estas personas pervierten las enseñanzas de la Palabra de Dios entregándose a una vida de inmundicia sexual. La expresión licencia para el libertinaje es una expresión que Pedro emplea para describir la vergonzosa conducta homosexual de los sodomitas (2 Pedro 2:7).”[16] Hoy en día muchas iglesias liberales están argumentando que la conducta homosexual no es un pecado, eso es cambiar en libertinaje la gracia. Perdonar el adulterio y la fornicación en la iglesia es cambiar en libertinaje la gracia. Lo que debe hacer la Iglesia de Cristo ante el libertinaje no es permitirlo sino poner en disciplina a quiénes los miembros que lo practican. Recordemos que el fiel ejercicio de la disciplina es una señal de la verdadera iglesia.

La segunda herejía es negar a Jesucristo como Soberano y Señor. La palabra Señor es Kurios e implica la divinidad de Jesús. Está herejía consistía en negar la Deidad de Jesucristo. Hoy en día muchas sectas niegan la deidad de Jesús como los Testigos de Jehová. Pero también, podría ser una negación práctica. El ateísmo práctico consiste en vivir como si Dios no existiera. Estos hombres eran libertinos y al vivir así negaban con sus acciones que creyeran en un Jesucristo Soberano y Señor. Estas y muchas otras herejías podemos ver que se mueven en la iglesia de hoy.

            En síntesis podemos afirmar que el propósito de Judas al escribir su epístola es llamar a los hermanos a luchar en contra de algunos hombres que estando infiltrados dentro de la iglesia han cambiado el mensaje una vez depositado a los santos, cambiando la gracia por el libertinaje y negando la Divinidad de Jesucristo.


V. Conclusión
¿Por qué nos llamamos evangélicos? Por qué seguimos y enseñamos el evangelio dado por Jesucristo. Seguimos la fe dada a los santos por la revelación de Dios. Somos llamados a no desviarnos ni a derecha ni a la izquierda de la fe que fue dada una vez para siempre. Nuestra responsabilidad ante Dios como Iglesia del hoy es contender con aquellos que quieren pervertir el mensaje del evangelio. Contender con los infiltrados.


[1] Deiros, Pablo. Comentario Bíblico Hispanoamericano: Santiago y Judas, p. 309.
[2] Kistemaker, Simon. Comentario al Nuevo Testamento: Exposición de las Epístolas de Pedro y de la Epístola de Judas, p. 419.
[3] Deiros, Pablo. Comentario Bíblico Hispanoamericano: Santiago y Judas, p. 310.
[4] Deiros, Pablo. Comentario Bíblico Hispanoamericano: Santiago y Judas, pp. 310-311.
[5] Valle, Sergio. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 23: Hebreos, Santiago, 1 Y 2 Pedro, Judas. Versión para Libronix.
[6] Burt, David. Comentario Ampliado del Nuevo Testamento: Poderoso para Guardaros, la Epístola de Judas, p. 19.
[7] MacDonald, William. Comentario al Nuevo Testamento, p. 14.
[8] “Misericordia.” Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo de Vine.
[9] “Agape.” Palabras Griegas del Nuevo Testamento.
[10] “Diligencia.” Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo de Vine.
[11] “Parakaléo.” Diccionario Strong de Palabras Griegas del Nuevo Testamento.
[12] “Rogar.” Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo de Vine.
[13] “Jápax.” Diccionario Strong de Palabras Griegas del Nuevo Testamento.
[14] MacDonald, William. Comentario al Nuevo Testamento, p. 15.
[15] Hegeman, Cornelio. Identidad Evangélica, p. 25.
[16] Kistemaker, Simon. Comentario al Nuevo Testamento: Exposición de las Epístolas de Pedro y de la Epístola de Judas, p. 428.

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