jueves, 28 de julio de 2016

Organizando Grupos de Jóvenes

Dr. Jaime Morales
Extraído de: "Administración del Ministerio Juvenil"

Introducción

Hay diferentes formas de organizar a un grupo de jóvenes. Existen grupos donde hay una directiva formada por muchachos y muchachas a modo de junta directiva, hay otros donde tienen un pastor de jóvenes o líder juvenil que escoge a un grupo de muchachos que le ayudan y de igual modo existen un sin número de formas de organización. En muchos grupos hay líderes adultos que algunas veces son llamados "padrinos" o “consejeros”, en otros sólo muchachos, y en otros la combinación de ambos. A veces la designación de estos líderes es en forma democrática a votación, en otras ocasiones los líderes son designados por una junta eclesiástica o por un líder particular superior.

En lo personal, lo que considero que es esencial es el llamado; sea cual sea la forma en que se designan los líderes, creo que estos deben tener el llamado interno de Dios a trabajar con los jóvenes. El llamado externo podrá ser a votación, o por simple designación de una junta o de un líder superior, pero, considero de suma importancia que está persona ya haya sido llamada por Dios para este ministerio, sino no tendrá la pasión necesaria ni la fuerza para mantenerse en medio de los problemas del ministerio.

Por otra parte, considero que las funciones de un líder dentro de un equipo, deben asignarse según sus dones. Dios ha dado diferentes dones a los miembros del Cuerpo de Cristo (Ro. 12:6-8; 1 Co. 12:4-29), y estos deben ser tomados muy en cuenta al delinear responsabilidades y así trabajar en forma más eficiente.

La presencia adulta y el pastor de jóvenes

            Es muy importante que haya presencia adulta en el liderazgo juvenil. Y con adultos me refiero a personas independientes económicamente y emocionalmente de sus padres, y que preferiblemente estén casados. Ya sea que haya un pastor de jóvenes adulto ordenado por la iglesia o sin ordenación oficial[1], un anciano de la iglesia ayudando a los jóvenes o un consejero adulto, los adultos deben estar presentes. Muchas veces se comete el error de que se nombra un equipo o junta directiva compuesta solamente por jóvenes, sin que haya ningún tipo de supervisión adulta de parte del liderazgo de la iglesia. El problema de ello es que los jóvenes tienen más inmadurez y están precisamente en una etapa de crecimiento donde necesitan modelos adultos ya formados. Un ciego no puede guiar a otro ciego, un joven no puede guiar a otro joven a una vida adulta si él mismo no es un adulto. Los jóvenes son muy activos y tienen muchas ganas de trabajar, pero muchas veces, cometerán errores en base a su inmadurez.

            Otro error que se comete es que se les pide trabajar a líderes jóvenes en planeamientos, evangelismo, discipulado, y un sin número de cosas, sin un entrenamiento previo y capacitación. La iglesia realmente debe guiar a sus líderes de jóvenes a donde capacitarse o en su defecto capacitarles el mismo liderazgo, iniciando con el pastor. Si yo quiero que los jóvenes de la iglesia hagan un plan ¿Les he enseñado yo a planear? ¿He planeado con ellos para demostrarles con mi ejemplo cómo se realiza un planeamiento? Esas son preguntas que el pastor y liderazgo de la iglesia deben hacerse. Lo mismo puede decirse en temas como el evangelismo, el discipulado, etc.

Líderes jóvenes

            En la práctica la mayoría de grupos de jóvenes tienen un grupo de líderes que también son jóvenes. Generalmente, jóvenes con experiencia son escogidos. Muchas veces son elegidos por votación, otras veces nombrados directamente por el liderazgo de la iglesia. La ventaja de estos es que conocen a los jóvenes, tienen mucha energía y están contextualizados. La desventaja es que tienen la inmadurez propia de su edad, muchas veces no tienen un llamado a esto, y en ocasiones hacen todo por mero activismo sin tomar en cuenta el propósito del ministerio juvenil. Lo importante es que líder adulto reconozca que es un equipo con el que se puede trabajar si se le entrena bien y se planea con ellos, dejándoles claro el propósito del grupo y del ministerio juvenil. Guiándoles a una visión correcta y siempre supervisando su trabajo. En mi caso, he construido un “Contrato para Líderes de Jóvenes” que los líderes jóvenes deben firmar demostrando su compromiso con el equipo y ministerio de jóvenes. Este se puede ver en el apéndice 1 de este manual.

Comisiones

            También muchas veces nombramos comisiones compuestas por jóvenes para proyectos particulares. Por ejemplo, una comisión para coordinar un campamento, un retiro, un torneo deportivo, etc. Generalmente tienen un propósito definido y son temporales. Estás comisiones también están nombradas por jóvenes, incluso son una buena forma de incluir a jóvenes que no han ejercido ningún tipo de liderazgo y así ir delegándoles cosas menores para que aprender a desarrollar sus dones y talentos para su futuro servicio eclesial. Lo importante es que el líder de jóvenes sepa delegar bien según los intereses y dones de los jóvenes integrantes de la comisión, sin dejar de lado que la supervisión debe ser constante. 

Llevando actas

            Si el equipo que trabaja con los jóvenes funciona como una junta directiva es importante que sepa llevar actas de las reuniones. Igualmente si las comisiones están trabajando en un proyecto grande es importante que se lleve actas de los acuerdos y decisiones tomadas. El asunto es que muchas veces no se ha enseñado a llevar un acta y tampoco una reunión. Hay que entender que un acta es una síntesis de una reunión. Establece en artículos los acuerdos de una junta directiva o equipo. No es descriptiva ni explicativa. También es importante definir que usa el verbo en tercera persona o la oración impersonal. Puede ver un ejemplo de un acta en el apéndice 2.  Se puede tener un libro de actas o se pueden tener en archivo digital. Es importante que las copias del acta lleguen a manos de cada uno de los miembros del grupo.

Delegar

Oswald Sanders en su libro Liderazgo Espiritual nos dice "una faceta del liderazgo es la capacidad de reconocer las aptitudes y limitaciones de otros, combinada con la capacidad de ubicar a cada persona en el cargo que se desempeñe mejor."[2] Dwight L. Moody mencionó en una ocasión que prefería poner mil hombres a trabajar que hacer el trabajo de mil hombres[3]. La delegación es un arte que todo líder debe desarrollar, he aquí algunos principios orientadores al respecto.

            Hay muchísimos líderes que se han  desgastado por falta de delegación. En mi país se le llama “pastor orquesta” al pastor que hace todo en la iglesia y no delega. Él predica, toca la música, enseña en la escuela dominical, etc. Esto mismo sucede con otros líderes de la iglesia, entre ellos los que lideran a jóvenes.

            La Biblia realmente nos dice que debemos delegar en numerosos pasajes (Nm. 1:1-19; 4:1-33; 11: 11-17; 34:16-29; Neh. 3:1-32; Mt. 14:19). Recordemos que le sugirió Jetro a Moisés para que no desfalleciera (Ex. 18:13-27), un pasaje que muestra con claridad la causa por la cuál un líder debe delegar.

En Éxodo 18:18 se ve claramente la causa por la cual un líder debe delegar. Un líder no puede hacerlo todo él sólo. Además, vemos que el delegar hace que el trabajo sea más eficiente (Ex 18:23). Por otra parte, el trabajo se delegaría a subordinados competentes y dignos de confianza.

Bueno, hasta ahora tenemos claro ¿Por qué debemos delegar?, y ¿A quién debemos delegar las tareas? Pero, ¿Cuáles tareas debo delegar? Aquí les doy mi humilde opinión personal.

Debo delegar
1.      Tareas menores y rutinarias.
2.      Tareas que otro hace igual que yo o mejor que yo.
3.      Tareas que desarrollen las capacidades, conocimientos y habilidades del equipo.

No debo delegar
1.      Tareas que están fuera del conocimiento o experiencia del equipo.
2.      Asuntos importantes que requieren de mi  autoridad y experiencia para ser realizadas con éxito.
3.      Las áreas propias de mi responsabilidad de trabajo

Dios nos ha llamado a un ministerio muy importante. No cometa el error de "desfallecer" por querer hacerlo todo. Muchos líderes de jóvenes se han "quemado" por está razón. Sea un buen mayordomo de su potencial de liderazgo. Observe los dones y talentos de los que tiene a su alrededor y póngalos a trabajar para la gloria de Dios. Pida sabiduría a Dios, y este le ayudará a discernir qué tareas debe delegar, y a quién debe delegarlas.  Hagámoslo todo para la gloria de Dios.

Conclusión

Se ha observado en este capítulo que no hay reglas en la configuración de un equipo que trabaje en el ministerio juvenil. La recomendación es que aunque esté formado por jóvenes, siempre haya alguna forma de presencia de hombres y mujeres adultos. También se ha visto la necesidad de delegar y de hacer procedimientos como el llevar actas. Lo importante es que se configure y organice el grupo de una forma que sea funcional y acorde a lo que se ha hecho en la iglesia.



[1] En muchas denominaciones eclesiásticas se hacen la pregunta si el pastor de jóvenes debe ser un ministerio ordenado por la iglesia o no. En todo caso, considero que lo importante es que sea alguien con llamado y que exista un adulto que lidere a los jóvenes no importa si es ordenado o no.
[2] Sanders, p. 139.
[3] Ídem.

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