martes, 19 de julio de 2016

El Método Pastoral: El Discipulado

Jaime Morales
Extraído de "Fundamentos de Pastoral Juvenil"

Introducción
Hoy en día la iglesia tiene diversos conceptos acerca de ser discípulo y del discipulado; algunos lo ven como la formación del nuevo creyente, otros como un proceso educativo, y así se tienen múltiples visiones de este concepto. Precisamente este fue el método pastoral de nuestro Señor Jesús, por ello es necesario hacer un análisis histórico y bíblico de este método.  Vamos a determinar como se observaba este concepto en el momento y lugar en que vivió Jesús de Nazaret, es decir, en la cuenca del Mediterráneo en el siglo primero. Exploraremos los distintos géneros de discípulos que existían en aquel entonces, analizando sus discrepancias y similitudes con el movimiento iniciado por el Nazareno con el fin de determinar el carácter típico o atípico del discipulado cristiano en el tiempo bíblico.

Definición
El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) nos dice que la palabra discípulo viene del latín discipulus y básicamente nos presenta dos acepciones a la palabra "una persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro" y "una persona que sigue la opinión de una escuela, aun cuando viva en tiempos muy posteriores a los maestros que la establecieron". El Nuevo Testamento también contiene este concepto, expresado en la forma griegamathetes, especialmente en los Evangelios y unos pocos casos en los Hechos de los Apóstoles. En el Antiguo Testamento el término correspondiente limmud no es muy común (Is. 8.16; 50.4; 54.13; Jer. 13.23). Aunque en la literatura rabínica por el contrario resulta familiar el termino talmidentendido como alumno de un rabino. De igual modo se presenta en diversos contextos.

El discipulado en el mundo judío
En 1 Reyes 19:19-21 se nos presenta el primer caso claro de relación maestro - discípulo.

"Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve; ¿qué te he hecho yo? Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías, y le servía." (1 Reyes 19:19-21, RVR).

Al igual que en el llamado al discipulado cristiano se observan claramente la renuncia a la familia y los bienes, el ministerio kerigmático y el seguimiento. Aunque cabe aclarar que el llamado de Eliseo por parte de Elías se hacía por orden divina (1 Re 19:16) y en cambio el llamado hecho por Jesús a sus discípulos acontece en virtud de su propia divinidad.

También un precedente es el seguimiento que se da a líderes guerreros carismáticos tanto en tiempos veterotestamentarios como intertestamentarios. Ejemplos de ello son Ehud, Barak, Deborá, Saúl y los macabeos. Cabe mencionar las palabras de Matatías:

"Todo aquel que sienta celo por la Ley y mantenga la alianza, que me siga" (1 Mac 2:27[1], Biblia de Jerusalén).

Los escribas judíos de época como Hillel o Shamay también estaban rodeados de discípulos. Las Escrituras nos hablan acerca de los discípulos de los fariseos (Mr. 2.18) y además los seguidores de Juan el Bautista eran conocidos como sus discípulos (Mr. 2.18; Jn. 1.35). Practicaban la oración y el ayuno de acuerdo a sus instrucciones (Mr. 2.18; Lc. 11.1), y algunos de ellos le prestaron auxilio cuando estaba en la cárcel, y se ocuparon de su sepultura (Mt. 11.2–7; Mr. 6.29).  Por otra parte, los judíos se consideraban, en última instancia, discípulos de Moisés (Jn. 9.28), ya que sus enseñanzas formaban la base de la instrucción rabínica[2]. Los saduceos, los esenios, los judíos helenos, los zelotes, los sicarios y los herodianos eran otros grupos que correspondían con el concepto de discipulado.

El discipulado en el mundo heleno
En el mundo griego, de la misma manera, los filósofos estaban rodeados de sus alumnos. Dado que los alumnos a menudo adoptaban las enseñanzas características de sus maestros, la palabra discípulo llegó a significar adherente a una concepción particular en religión o filosofía. Un concepto interesante son las conversiones de hombres a la filosofía como Axiotea, Nerinto, Zenón en el fragmento del diálogo de Nerinto y la llamada al seguimiento entre Socrates y Jenofonte "Sigueme ahora... y aprende. Y desde entonces fue oyente de Sócrates"[3]. Hengel cita algunos movimientos con particularidades religiosas entre estos al médico Menécrates del siglo IV a.C. quién se puso por sobrenombre Zeus y cuyos seguidores eran apodados con otros nombres de divinidades y un tal Apolonio de Tiana del cual nos dice que sus exorcizados se hacen sus discípulos y le aclaman las masas, pero luego le abandonan debido a sus exigencias[4].

También en estos se ve nuevamente el principio de renuncia a las posesiones y la ruptura con la familia. Gnilke menciona que Antístenes, discípulo de Socrátes, se contentaba con un bastón, un zurrón y un solo manto, que le caracterizaba como discípulo, y a Crates, discípulo  de Aristóteles, quién renunció públicamente a sus bienes[5]. También se nos dice que "contra Socrátes se levantó ya la acusación que el maestro inducía a sus discípulos a obedecerle a él antes que a sus padres y amigos"[6].

El discipulado de Jesús
El ministerio de Jesús y sus discípulos tenía como actividad principal la proclamación de labasileia tou theou (el reino de Dios), estos viajaban de forma itinerante en su ministeriokerigmático; renunciando a radicarse en un lugar y dejando tras sí el lugar donde habían residido. El Diccionario Bíblico Certeza[7] nos dice "en algunos casos, por lo menos, (el discipulado) significaba literalmente el abandono del hogar, de compromisos comerciales, y de las posesiones (Mr. 10.21, 28), pero en todos los casos la disposición de poner en primer lugar las demandas de Jesús, sin calcular el costo, era la condición primordial. Semejante actitud sobrepasaba ampliamente la relación normal alumno-maestro, y dio un nuevo sentido a la palabra “discípulo”. La fe en Jesús y la fidelidad hacia él son las condiciones que han de determinar la suerte de los hombres en el juicio final (Lc. 12.8s)".

Jesús dio una serie de instrucciones para el camino a sus discípulos que nos hablan de la renuncia de provisiones lo que afirma su dependencia de Dios (Mt 10:5-15; Mc 6:8-11, Lc 9:2-5 y 10:2-12). El mismo Jesús encarnaba este principio de renuncia y entre muchas cosas permanece célibe lo que resultaba en un escándalo para su época. Gnilka menciona "En el judaísmo rabínico, el soltero se consideraba como el que derrama sangre. Se le denegaba la ordenación de rabí. Tan sólo en Qumrán había monjes célibes"[8]. Este renunciamiento tenía como único propósito el poder dedicarse completamente a trabajar por el reino.

Gnilka hace un comentario interesante y al mismo tiempo controversial al declarar que en el seguimiento de Jesús también habían mujeres, las cuales en los Evangelios nunca son llamadas específicamente "discípulas", pero que en ellos se les da las características de tales, al afirmar que le "seguían". De estás mujeres la más importante era María de Magdala, está es reconocida por mantenerse al pie de la cruz y el ser la primera en ver al Señor resucitado[9]. Esto nuevamente era un escándalo en una cultura totalmente misógina.

Aunque el vocablo discípulo puede aplicarse a todos aquellos que aceptaban su mensaje (Mt. 5.1; Lc. 6.17; 19.37), o a las personas que lo acompañaban en sus viajes (Mr. 6.45; Lc. 8.2s; 10.1), el término se refiere más especialmente al grupo más conocido de discípulos, es decir los Doce, cuyo número probablemente está relacionado con las tribus de Israel. Estos son llamados simplemente los doce en el Evangelio según Marcos, los doce discípulos por Mateo y los doce apóstoles en la literatura lucana. De estos el discípulo más prominente es Simón Pedro, el cual fue el primer discípulo llamado por Jesús y el primero en tomar un liderazgo después de Pentecostés.

Los discípulos fueron enseñados por Jesús y designados como sus representantes para proclamar el mensaje y señales del Reino, expulsando demonios, y sanando enfermos (Mr. 3.14s). Aunque previamente estas responsabilidades se limitaron a los Doce, pronto se extendieron a otros (Mr. 5.19; 9.38–41; Lc. 10.1–16).

A partir de Hechos 6.1s., los miembros de la iglesia primitiva eran conocidos como discípulos. No obstante, el término no aparece fuera de los evangelios y Hechos (a excepción de Ap 14.4), y después de la vida terrena de Jesús el concepto debe readecuarse; por tanto, los próximos escritores neotestamentarios utilizaron una variedad de términos (creyentes, santos, hermanos) con el fin de expresar en forma más completa las características del discipulado después de la pascua. Pablo, por ejemplo, desarrolla la idea de la imitación de Cristo (1 Co 11:1; 1 Ts 1:6).

         El concepto de discipulado no era particular del cristianismo y más bien era extendido tanto el mundo judío y el heleno, como se ha visto anteriormente. Bajo esta premisa podemos inferir que el llamamiento hecho por Jesús a sus discípulos no era algo sin precedentes para ellos dentro de su contexto, y dado que muchos de ellos anteriormente habían sido discípulos de Juan el Bautista, podemos sospechar que podrían ya haber conocido a Jesús.

Aunque se debe que notar que hay varios elementos que hacen el discipulado cristiano sui generis[10], es decir, único en su género; en primer lugar el seguimiento de Jesús dependía de la iniciativa del maestro y no de la del discípulo (Mr. 1.16–20; 2.13s; Lc. 9.59–62). Gnilka nos dice:

"Para el ingreso en el seguimiento de Jesús, lo determinante no es la decisión del discípulo, sino la voluntad de Jesús que elige. La iniciativa está de su parte. En esto se diferencia Jesús de la relación existente entre un maestro judío rabínico y sus discípulos, ya que en este caso los discípulos buscaban a su rabí y solían elegir a aquel de quien esperaban aprender más cosas, pudiendo cambiar luego de maestro... No se inicia ni se hace posible el seguimiento de Jesús, porque él fuera un rabí conocido, sino porque Jesús llama a alguien con su autoridad carismática"[11].

Por otra parte, nuevamente Gnilka nos menciona otra gran diferencia en el concepto de liderazgo expresado por Jesús.

"Que el discípulo esté al servicio de su maestro, eso era lo más natural en las relaciones entre el discípulo rabínico y su maestro. Y se nos ilustra muy bien en aquel proverbio: Todos los trabajos que un esclavo hace para su amo, tiene que hacerlas un discípulo para su maestro, incluso desatarle las sandalias. Pero Jesús dice: ¿quién es el mayor, el que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, yo soy entre vosotros como el que sirve (Lucas 22, 27)"[12]

Los puntos en común entre el discipulado en la cuenca del Mediterráneo y el discipulado cristiano más bien son externos; tanto que es probable que desde el exterior Jesús fuera visto como un escriba más, rodeado de sus discípulos, recordemos el apelativo de "rabí" que le daban otras personas (Mr. 9.5; 11.21; Jn. 3.2); aunque nuevamente afirmamos que las características del grupo de los discípulos son particulares al menos en sus propósitos aún en aquellas áreas donde existe alguna similitud.

Por ejemplo, la carencia de bienes que se da en los filósofos helenistas y otros se debe más bien a la búsqueda de la paz interior de los filósofos o por simples ideales ascéticos, en cambio Jesús y sus discípulos son un testimonio del Reino de Dios debido a que con ello demostraban su completa dependencia y confianza en aquel que han creído.  

El discipulado como método en la pastoral juvenil
         Cómo hemos visto el discipulado según Jesús no es una serie de enseñanzas dadas a un recién convertido o un currículo educativo; sino más bien, se refiere a un proceso de enseñanza en medio de la relación maestro-discípulo que en el caso del Señor Jesucristo llevó aproximadamente tres años. Implica el enseñar constantemente por un período de tiempo no solamente con palabras sino también con hechos. Jesús tomó su tiempo dar las enseñanzas necesarias a sus discípulos, ejemplo de ello son el sermón del monte, las parábolas del Reino, el sermón escatológico, etc.; pero también siempre encarnó sus principios en sí mismo. Por otro lado, el enseño a los doce muchas veces como grupo, aunque también tuvo encuentros personales con discípulos específicos.

Conclusión
Nuestra labor de discipulado con los jóvenes no es sencilla, exige tiempo y dedicación; así como Nuestro Señor entregó su tiempo para preparar a sus discípulos, nosotros debemos entregarlo con aquellos que El nos ha dejado.  Revivamos con los jóvenes el modelo maestro-discípulo y cumplamos con aquello que el Señor nos ha llamado.


[1] Hago la aclaración de que cito el libro de los Macabeos como fuente histórica y no como Palabra inspirada de Dios.
[2] Véase definición de discípulo en el Nuevo Diccionario Bíblico Certeza.
[3] Hengel, p. 46.
[4] Ibíd,  p. 44.
[5] Gnilka, p. 215.
[6] Hengel, p. 47.
[7] Véase la definición de "discípulo".
[8] Gnilka, p. 218.
[9] Cfr. Lc 8:2s donde lista a una serie de mujeres después de los doce.
[10] Véase arriba los párrafos en la sección "El discipulado de Jesús" que nos hablan del celibato de Jesús y  de la existencia de discípulas
[11] Gnilka, p. 205.
[12] Ibíd, p. 207.

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