viernes, 24 de junio de 2016

La Consejería y los Problemas Humanos

Jaime Morales
Extracto de "Consejería Bíblica Práctica"

Clasificación de los problemas humanos
Hay diversas formas de clasificar los problemas humanos. Josh McDowell en su Manual para Consejeros de Jóvenes los divide en áreas como problemas emocionales, las relaciones con otros, problemas familiares, problemas sexuales, abusos, adicciones, trastornos, asuntos educativos, problemas físicos y la vocación. Para Jay Adams solo hay tres fuentes específicas de problemas en la vida: actividad demoníaca (principalmente posesión), pecado personal y enfermedades orgánicas[1]. Hay problemas que son personales, otros interpersonales como los matrimoniales, familiares, etc. Muchas veces el aconsejado ira buscando resolver un problema de su vida personal y otras veces buscando asesoría para resolver un problema de su hijos, su conyugue, un subordinado a su cargo, etc.

En general, podemos clasificar los problemas en dos grandes áreas: problemas orgánicos[2] y los no orgánicos. Los problemas orgánicos son campo de la medicina, los problemas no orgánicos son campo de la consejería pastoral. No hay base bíblica para reconocer la existencia de una disciplina distinta llamada psiquiatría o psicoterapia. Realmente no existen problemas “mentales” no orgánicos. Escribo mentales entre comillas, debido a que realmente deberían llamarse problemas cerebrales, ya que los problemas llamados mentales surgen de un mal funcionamiento en el cerebro humano, y no de la mente. El doctor en medicina Robert Smith lo explica así “Aun cuando la mente utiliza el cerebro, ella no es el cerebro. Tumores, heridas serias, derrames cerebrales, etc., pueden dañar parte del cerebro y afectar el modo de pensar y actuar de la persona, pero estás no son enfermedades mentales sino enfermedades orgánicas que pueden ser probadas en laboratorios. Ellas pueden ser causa de que el cerebro esté enfermo pero no la mente. Si bien las partes dañadas del cerebro no están disponibles para la mente, la mente no está enferma. En este caso hay un daño cerebral pero no una enfermedad mental. El concepto de mente enferma es una teoría no probada científicamente”[3].

Es importante entonces, poder definir si el problema es orgánico o no, si hay sospecha de que el problema puede ser orgánico lo mejor es enviar al consejero al médico para una revisión médica.

También, no hay que olvidar que el ser humano es un todo, es decir, que su dimensión física está estrechamente relacionada con su dimensión espiritual (2 Co 4:16), por tanto, hay enfermedades físicas que pueden venir de causas no orgánicas. Por ejemplo, una persona puede tener colitis a causa de estrés, o puede tener alucinaciones por no dormir bien, y esto debido a culpa por ciertos pecados. “Los problemas psicosomáticos son verdaderos problemas somáticos (del cuerpo) que son resultado directo de una dificultad psíquica interna”[4].  Es decir, las enfermedades psicosomáticas son enfermedades reales pero causadas por alguna cuestión no orgánica debido a la integralidad del ser humano.

Por otro lado, un desequilibrio en la nutrición puede afectar la conducta, por ejemplo, la cafeína y el azúcar son normalmente estimulantes. La falta de ejercicio, ciertas enfermedades y medicamentos pueden tener efectos en nuestra conducta. También, es sabio que una persona que es alcohólico, drogadicto o que ha sufrido algún tipo de abuso es recomendable que reciba algún tipo de tratamiento médico para ayudarle en medio de su problema.

Por otra parte, sólo podemos aconsejar a personas que están en un estado sobrio. “Las personas que toman drogas o bebidas alcohólicas en profusión no deberían ser aconsejados hasta que estén libres de la influencia de la droga. Debes aprender algo sobre drogas, de modo que reconozca si la persona obra y habla bajo su influencia. En este caso la conversación es inútil. Cuando interfieren las drogas, el aconsejado tiene que ir a un médico especialista y pedir que reduzca o elimine la dosis. El aconsejar sólo es posible con personas sobrias.[5]

         Aunque la Biblia no es una enciclopedia a la que podamos recurrir con un índice sobre los problemas, si habla de todos los problemas humanos. Siempre vamos a encontrar en la Biblia principios para tratar nuestros problemas y los de los aconsejados. Adams lo menciona así: “Tal como el consejero cristiano sabe que no hay ningún problema único que no haya sido mencionado claramente en las escrituras, sabe también que hay una solución bíblica para cada problema”[6].

En 1 Corintios 10:13, Pablo nos dice que no hay problema que no sea común a los demás. Nadie puede alegar que su caso es diferente o especial. Los elementos básicos del problema que se está enfrentando no son significativamente diferentes de aquellos que otros han afrontado. Cristo afrontó los mismos problemas que muchos han afrontado; al igual que numerosos creyentes han enfrentado los mismos problemas y han salido adelante. Esto es importante para dar aliento y esperanza.  
Tipos de Consejería
En mi caso voy a plantear que hay tres tipos de consejería cristiana que se pueden utilizar en diversas ocasiones con problemas no orgánicos:

Consejería noutética o de amonestación
La consejería noutética es un término acuñado por el Dr. Jay Adams, viene del griego nouteteo o nouthesia que significa: amonestar, advertir, instruir.

La palabra noutheteo o nouthesia se refiere a la “instrucción de palabra”, tanto si es de aliento como, en caso necesario, de reprensión o reproche. Significa poner en mente, amonestar (Hch 20.31; Ro 15.14; 1 Co 4.14; Col 1.28; Col 3.16: “exhortándoos” en la Reina Valera 1960; «amonestándoos» en la VM; 1 Ts 5.12,14; 2 Ts 3.15). Se traduce «exhortándoos» en Col 3.16[7].

Con consejería noutética o de amonestación me refiero a aquella en la cual se debe exhortar a un hermano por un pecado cometido. Lo que buscamos con la misma es que la persona norme su vida con respecto a las Escrituras. Se incluye en este caso las personas que necesitan ser restauradas.

Consejería paraklética o de consuelo
El termino consejería paraklética lo acuñe basándome en el termino griego “parakaleo” que significa “llamar al lado de uno”. Se traduce con el verbo consolar en Mt 2.18; 5.4; Lc 16.25; Hch 15.32; 16.40; 20.12; 2 Co 1.4, dos veces; v. 6; 2.7; 7.6,7,13; 13.11; Ef 6.22; Col 2.2; 1 Ts 3.7.Es traducido “alentar” en 1 Ts. 4:18, aparece como animar en 1 Ts 5.11, “animaos unos a otros”,  “confortar” en Col 4.8 y 2 Ts 2: 17.

Es importante que el termino “Parakletos” es el mismo que traduce como “Consolador” y se usa para Jesucristo y luego para el Espíritu Santo. Significa literalmente “llamado al lado de uno, en ayuda de uno”, y sugiere la capacidad o adaptabilidad para prestar ayuda. Se usaba en las cortes de justicia para denotar a un asistente legal, un defensor, un abogado; de ahí, generalmente, el que aboga por la causa de otro, un intercesor, abogado, como en 1 Jn 2.1, del Señor Jesús. En su sentido más amplio, significa uno que socorre, que consuela. Cristo fue esto para sus discípulos, por la implicación de sus palabras “otro” Consolador, es decir, de la misma clase, al hablar el Espíritu Santo (Jn 14.16). En 14.26; 15.26; 16.7 le llama el Consolador[8].

Con este término me refiero a aquella consejería que consiste en dar aliento y apoyo en medio de las situaciones difíciles de la vida, que son parte de la misma. Por ejemplo, las diferentes situaciones de perdida como la muerte de un ser querido, un hermano enfermo en el hospital, entre otros.

Consejería jodegotica o de guía
Este termino también es de mi autoría, y me baso en la palabra griega “jodegos” que significa “guía en el camino” (jodos, camino; jegeomai, conducir, guiar). Este termino se usa en forma literal en Hch 1.16, de guiar a los ciegos (Mt 15.14; Lc 6.39); de guiar a fuentes de agua de vida (Ap 7.17). También se usa figurativamente en (Mt 15.14; Mt 23.16, 24; Jn 16.13; Ro 2.19)[9].

         Con este tipo de consejería me refiero a aquellos casos donde se ayuda a tomar una decisión a la persona conforme a las Escrituras. También es aplicable cuando la persona ocupa algún tipo de asesoría para resolver un problema de un tercero, o sobre un asunto de otra índole.

Como ejemplos de ellos podemos citar aquellos que tienen que ver con cuestiones de decisiones vocacionales o ocupacionales acerca de su proyecto de vida y cuestiones académicas, por ejemplo, la persona que no sabe que profesión seguir, la persona que tiene problemas con selección de empleo, la decisión sobre a cual universidad asistir, la persona que no tiene claro cuál es su llamado para el ministerio cristiano. Cuando un consejero tiene que dar consejo acerca de estos casos vocacionales-ocupacionales, llamo esto “Pastoral Académica” o “Pastoral Vocacional”. Si quiere más información sobre este tema puede ver el curso de MINTS escrito por su servidor llamado “Pastoral Académica y Vocacional”.

Conclusión
En este capítulo hemos podido observar lo que la Escritura dice acerca de los problemas humanos. Hemos visto que los problemas humanos tienen diferentes causas y por tanto, diferentes formas de afrontar los problemas. Como consejeros debemos tener sabiduría para poder discernir cómo debemos abordar cada caso. Está sabiduría sólo Dios puede darla a través de su Palabra y por medio de su Espíritu Santo. Apoyémonos siempre en Dios, la Biblia y el Espíritu, Él es quién nos hace competentes para la obra.



[1] Adams, J. Manual del Consejero Cristiano, p. 23.
[2] Estos les tocaría resolverlos a un médico o sencillamente no tienen solución como ciertas discapacidades.
[3] MacArthur, J. Una nueva mirada a la consejería bíblica, p. 367.
[4] Adams, J. Capacitados para orientar, p. 56.
[5] Adams, J. Capacitados para restaurar, p. 68.
[6] Adams, J. Manual del Consejero Cristiano, p.36.

[7] Diccionario Expositivo de las Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento, W. E. Vine (versión digital)

[8] Diccionario Expositivo de las Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento, W. E. Vine (versión digital)
[9] Ídem.

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