lunes, 27 de junio de 2016

La Consejería y las Emociones

Dr. Jaime Morales
Extracto de "Consejería Bíblica Práctica"
Introducción
         Dedico este artículo al tema de las emociones y los sentimientos debido a que nos encontramos en la postmodernidad, una era que realza lo subjetivo a expensas de lo objetivo. Muchas veces se justifica el pecado y el no arrepentimiento usando como excusa las emociones y los sentimientos, por lo que me parece que es de suma importancia, analizar lo que nos dicen las Escrituras al respecto.

Definiendo las emociones y los sentimientos
Es importante diferenciar entre emociones y sentimientos. Las emociones según el Diccionario de la Real Academia Española se refieren a una alteración del ánimo intensa y pasajera. Es decir, se refiere a lo que sentimos en determinado instante. Entre las diversas emociones primarias podemos citar: la alegría, el enojo, la tristeza, el miedo, etc. En cambio un sentimiento es un estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente. A diferencia de las emociones que son instantáneas, los sentimientos es un estado en que está la persona.

Teología de las emociones y los sentimientos
Las emociones y los sentimientos son buenos en sí mismos. Dios nos hizo así. Y todo lo que Dios hace tiene un propósito y un sentido. Además, el todo lo hizo bueno (Gn.1:31). La capacidad de sentir es una bendición de Dios. Mediados por está capacidad de sentir podemos mostrar afecto, sentir gozo, mostrar compasión, hacer misericordia, y muchas cualidades esenciales de la vida cristiana. Por medio del sentir es que podemos cumplir con el mandato “gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran” (Ro.12:15). Pero sí hacemos de la capacidad de sentir el summo bonum de la humanidad, esto no es otra cosa que simple y llano hedonismo.

Debemos aprender a ejercer una buena mayordomía de nuestros sentimientos y emociones; esto es parte de la Imago Dei del ser humano, nuestro Dios es un Dios emotivo. Dios es un Dios de gozo, dice Sofonías 3:17 que Él “se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. Es un Dios que se enoja (Jn. 2.13-22), que llora (Jn 11:35), que se compadece (Mt 9:36; 14:14; 15:32) y que en toda la Escritura nos deja ver su amor hacia nosotros, expresado en sumo grado al enviar al Unigénito a morir en la cruz por nosotros (Jn 3:16). Por esa capacidad de sentir podemos sentirnos tristes por el pecado cometido a otros y por el propio y de está manera llegar al arrepentimiento; por está capacidad nos indignamos ante el dolor ajeno y los males sociales como el racismo, la xenofobia, el machismo, etc.

Tenemos que ver a las emociones y sentimientos como aliados no como enemigos. Dios nos hizo de está manera con un propósito. Cada una de las emociones que sentimos tiene un propósito determinado. Hay personas que por tener una lesión en el córtex frontal pierden la capacidad de sentir emociones, estás tienen un humor agradable pero no son conscientes del uso del tiempo ya que no sienten la presión de este, no conocen sus preferencias, ni sienten motivación, no pueden entender las emociones de los otros y son desinteresados o atrevidos en la relación con los otros. Son como el androide Data de “Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación” (StarTrek) que no puede entender las emociones humanas ni mucho menos sentirlas.

Las emociones las puso Dios en nosotros y tienen un propósito dentro de nuestro desenvolvimiento diario. El miedo nos avisa que hay un peligro ante el cual debemos huir, el enojo nos indica que hay una amenaza y nos da el vigor para defendernos de él, la tristeza busca que nos recuperemos, la alegría nos hace sentirnos bien y por tanto nos ayuda a recuperarnos del estrés del diario vivir y de la enfermedad; y así, cada una de las emociones tiene su función en nuestra vida.

Ahora, hay que reconocer que con la caída del hombre, está también depravó nuestras emociones y sentimientos, y que ellas también han sido contaminadas con el germen del pecado.  Por ello, en reacción a nuestras emociones primarias nos conducimos muchas veces en forma pecaminosa, y muchos de nuestros sentimientos como el odio y el resentimiento son verdaderos pecados según la Escritura.

Los problemas emocionales
No podemos hablar bíblicamente sobre "problemas emocionales"; cuando una persona está deprimida, ansiosa, hostil, etc.; el problema no reside en sus emociones sino en la forma como se comporta respondiendo a sus emociones. Las personas se sienten mal a causa de sus malas acciones (Gn 4:6-7; 1 P 3:16). Las emociones son buenas, es parte de lo que Dios nos dio. Nuestro problema radica en como manejamos las emociones, es decir, en cómo actuamos según nuestras emociones. Por supuesto que hay emociones-conductas que son pecado pero esto se debe a un manejo pecaminoso de nuestra emoción, y por otro lado, hay sentimientos que también son pecado delante de Dios.

          Una buena mayordomía de las emociones, incluye el sentir y actuar adecuadamente. Las emociones se deben sentir pero sin pecar; si se reprimen las emociones podemos enfermarnos o acumularse hasta que explotamos; por ello deben expresarse de manera sana. Jesús se enojó pero porque la gloria de Dios fue opacada, sólo Él puede enojarse sin pecar; aún, así las Escrituras nos llaman a enojarnos sin pecar (Ef. 4:26). Igualmente podríamos hablar de manejar adecuadamente emociones como la tristeza, el gozo, el miedo, etc. Somos responsables por lo que sentimos, es un dualismo no responsabilizarnos por ello, como si los sentidos nos dominaran. Recordemos, que en la Biblia las palabras referidas a estados internos connotan siempre su correspondiente expresión exterior. En la cosmovisión bíblica los sentimientos y las acciones están estrechamente interrelacionados. El amor no es sólo un sentimiento sino una acción, al igual que cada uno de los aspectos del fruto del Espíritu.

La cultura de hoy en día pone mucho énfasis en los sentimientos; nosotros en cambio como cristianos que buscamos obedecer la Biblia debemos pensar en forma diferente. Nosotros creemos que las conductas están ligadas a los sentimientos, y no que los sentimientos producen las conductas. Un buen ejemplo de ello está en Génesis 4:3-7 donde Dios le dice a Caín ¿Si bien hicieres no estarías enaltecido?. Hoy en día una respuesta común sobre por que no se actúa es "Es que no me nace", esto es solamente una excusa y una rebeldía contra Dios, un cristiano debe actuar, conforme al bien y esto producirá sentimientos positivos.

Conclusión
Los sentimientos no deben ser ignorados, Dios los dejó porque son una señal que nos evidencia que hay un problema. No hay que eliminar las emociones (aunque si el manejo de estas) sino tratar el problema que perturba las emociones. Dios nos ayude a aconsejar a las personas para que ejerzan de manera agradable a Dios sus emociones y sentimientos.

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