miércoles, 29 de junio de 2016

Cómo presentar el Evangelio Bíblicamente

Josué Pineda
I.            INTRODUCCIÓN
La historia de la humanidad es la historia de cómo el ser humano busca vivir la vida lo mejor que pueda para salvarse y llegar al cielo. Cada civilización ha reflejado esto. Cada religión demuestra esto: el intento humano por acercase a Dios y ganarse la salvación. Por eso hay tantas religiones hoy en día. El hombre está en búsqueda de sentido y propósito. Quiere saber por qué está aquí y hacia dónde va. La Biblia claramente nos dice que Dios nos creó para Su gloria. El hombre, sin embargo, pecó. Esto separó la relación que Dios tenía con el hombre. Ahora está el hombre condenado a morir. Siendo un Dios santo no tolera el pecado y alguien debe pagar por ello. Ante estas noticias, ¿hay alguna esperanza? ¿Qué podemos hacer para ser salvos de la ira venidera?
En el presente ensayo se explicará Bíblicamente el evangelio. La idea es presentar el evangelio tal como Dios lo ha revelado en las Escrituras. Esto es algo que hace falta volver a recordar una y otra vez. Hoy en día parece que el evangelismo Bíblico ha desaparecido y todo el mensaje se reduce a promesas que Dios dará se venimos a Él, regalos y cualquier otra cosa, menos lo realmente importante. Se cree que el evangelio no siempre tiene que ver con el pecado, que hay diferentes evangelios según las edades o grupos, que la Palabra de Dios no es la única verdad, que la salvación vendrá por puro convencimiento lógico o por un razonamiento intelectual, etc.[1]La idea es ser fieles a la revelación de la Escritura y volver a lo básico: La Palabra de Dios. La soteriología es el estudio de la doctrina de la salvación y este ensayo es la manera práctica de reflejar esa grandiosa doctrina.Berkhof la describe así:
La soteriología trata de la participación de las bendiciones de salvación al pecador y de su restauración al favor divino y a la vida en íntima comunión con Dios. Presupone el conocimiento de Dios como la fuente todo suficiente de la vida, la fuerza y la felicidad de la humanidad, y presupone también la notoria dependencia del hombre respecto de Dios tanto en el presente como en el futuro.[2]

Dios ha hablado mucho a mi vida al cursar esta materia y al hacer este trabajo final y puedo decir que comprendo un poco mejor, tan solo un poco nada más, acerca del Señor y su obrar para con su pueblo, para con los Suyos. El entender la revelación del Señor y su plan de salvación, abre el entendimiento y no hace más que humillarlo a uno y hacer que tengamos que rendirnos por completo a Él, el dador de la vida, nuestro Pastor, nuestro Redentor, nuestro Rey y Padre. A Él sea toda la gloria y honor, pues solo es de Él, de nadie más. Él ha dado la salida a un mundo perdido, y si creemos en Él somos libres y en Él estamos completos, seguros y justificados.

    II.            DIOS ES EL CREADOR Y EL DUEÑO DE TODO
Todo en la vida y en este mundo empieza con Dios. Esto es contrario a lo que el resto del mundo piensa en la actualidad. La Biblia, que es la Palabra de Dios dada a nosotros, claramente declara que Dios creó todo tanto en los cielos como en la tierra (Col 1:15-16). Si Dios nos creó, no estamos por nuestra cuenta. No estamos a la deriva. No somos como las bestias del campo que sólo existen. Debe haber un propósito para nosotros y para todo lo que sucede. Dios claramente dice en el versículo mencionado atrás que todas las cosas son para Su gloria.
Todo – incluyéndonos a nosotros – debe su existencia a Dios (Sal 50:10-12). Él no solo nos creó, sino que está activamente sosteniéndonos con el propósito ultimo de que Él reciba todo el honor que se merece (Ro 11:36). Él sostiene todo con el poder de Su Palabra y todo lo que ha decretado desde antes de la fundación del mundo se llevará a cabo.El ser humano suprime la verdad que Dios ha hecho manifiesta en su corazón (Ro 1:18-22).
Adán y Eva fueron las dos primeras personas que habitaron la tierra. El libro de Génesis narra la creación de ellos y de todo cuánto existe. Dios creó todo de la nada (ex-nihilo) y lo hizo sin asistencia de nada ni nadie. Lo hizo todo de una vez y de manera perfecta. No dejó nada al azar ni se demoró millones de años en hacer las cosas. Todo fue creado ya desarrollado y listo. Después que Dios creó al hombre, dijo que era muy bueno lo que acababa de hacer [“bueno en gran manera”] (Gn 1:31).

 III.            DIOS ES PERFECTAMENTE SANTO
El pecado no estaba ahí aún, pero estaba pronto a aparecer. Dios les mandó a comer de todo árbol que se encontraba en el Jardín del Edén, excepto de uno: el árbol de la ciencia del bien y del mal. La regla era bastante clara; sin embargo, Adán y Eva creyeron saber mejor y más que Dios [a pesar que les había prohibido comer, no lo tomaron en cuenta] comieron del árbol prohibido (Gn 3:6). Esto fue una clara rebelión. Fue una clara afrenta contra Su creador. Pecaronen contra del Dios santo.
Dios essanto (1 S2:2), estoes, es puro y no peca. No solo no peca sino que no puede pecar. Es perfecto entodosSusatributos. Si esa fuera la única definición de santidad, el hombre era santo antes de pecar. No habría diferencia entre Dios y el hombre. Sin embargo, Dios es también santo en el sentido que es diferente de nosotros en Su misma esencia. Él simplemente es de una existencia muy diferente de la nuestra.Él es Dios el Creador y nosotros somos Su creación.
Adán y Eva eran santos en el sentido que no habían pecado antes de comer del árbol prohibido. A pesar que eran santos, no eran santos de la misma manera que Dios es santo. Élesdiferente, esapartado, essimplemente sin igual.Dios es mucho más de lo que elloseran. Él no tiene ni principio ni final y fue Él quien nos creó para Su gloria. Eso nos deja a nosotros – Su creación – en una posición diferente de la que solemos pensar. Solemos cuestionar a Dios y Su obrar. No nos gusta someternos a Su Palabra, y pensamos saber mejor que Él. Eso fue lo mismo que les pasó a Adán y a Eva.

 IV.            DIOS REQUIERE OBEDIENCIA PERO EL HOMBRE HA PECADO
Dios, siento santo, no puede tolerar el pecado; debe castigarlo (Ro 6:23).El pecado nos separa de Dios, porque Él es santo. La paga del pecado es la muerte. El que es hallado culpable debe atenerse a las consecuencias ya que no fue obediente a Su ley. Este lenguaje judicial nos habla de que somos encontrados culpables. Nuestro veredicto es que somos culpables de transgredir la ley de Dios y como consecuencia, debemos pagar. El hombre está destinado a morir eternamente (Mt 25:46a). Está condenado a estar eternamente separado de Dios. ¡No hay terror más grande que ese! También muere físicamente como consecuencia de ese pecado.
El hombre debe ser santo porque Dios es santo (1 P 1:16; Lv 20:26). Él nos creó, por ende demanda que seamos santos también. Él es el estándar, o la vara de medición con la cual debemos compararnos (Mt 5:48). El estándar es Su ley (Stg 2:10). El gran problema radica en que, como Adán y Eva, nadie puede cumplir la ley (Ro 3:10-11). Todossomospecadores y merecemosmorir (Ro 2:23). Adánentonces, trajo el pecado al mundo. A través de Adán, todos hemos pecado, siendo él el representante de todos nosotros (Ro 5:12). Todos hemos ofendido a Dios y nos hemos rebelado contra Él. Siendo Él un Dios santo, estamos condenados a morir (Ro 5:18a).Esto es lo que la Palabra de Dios dice. Esto es la verdad.Esto creemos y esto anunciamos.
Otro problema grande con el que eventualmente chocará todo ser humano es que no hay nada que podamos hacer que pueda acercarnos a Dios (Is 64:6). Ningún intento humano es suficiente. El Dios es santo es simplemente apartado y ya que en Su esencia es tan diferente y tan sublime, no puede haber nada que hagamos que realmente le afecte o no. Si a esto le añadimos el pecado del ser humano, lo hace aún más difícil. Es prácticamente imposible. El Dios altísimo, santo, inmutable y soberano no aceptará nuestras buenas obras solo porque nosotros lo digamos (Sal 49:7-8). Ninguna buena obra nos dará aceptación, perdón o vida eterna. Por más que intentemos por nuestros propios medios, nada podrá garantizarnos salvación o una mayor cercanía con Dios que la que naturalmente tenemos. ¡Estoes triste y trágico!
Muchas religiones tratan de “ganarse el cielo” o “ganarse la salvación” trabajando fuerte, sufriendo o esforzándose mucho mientras viven en la tierra. Sacrifican sus vidas y cuerpos, pagan impresionantes cantidades de dinero para ello, y sinceramente creen que ganarán una vida eternal llena de gozo y paz.Ellos creen que están en lo correcto, creen tener la verdad; sin embargo, están sinceramente equivocados (Pr 14:12). ¡Estadebeser la noticiamás triste jamáscontada!
La Biblia es clara cuando dice que Dios es el que salva (Ef 2:8-9). Sólo Él salva, y fuera de Él no hay salvación. Es es el único camino, la única verdad y la única y verdadera vida eterna. El hombre no puede añadir nada a fin de ser salvo. Todos han ofendido a un Dios santo, y por lo tanto, su destino eterno es el infierno.Estándestinados a unaeternidad de sufrimiento. No será solamente los terrores más tenebrosos que alguna vez se hayan visto, sino que lo peor de todo será que estarán separados de Dios para siempre. La ausencia de Dios será lo másduro. Entonces, ¿está el hombre sin esperanza? ¿Hay alguna esperanza? ¿Estamos simplemente en una montaña rusa que nos conducirá al infierno?
    V.            DIOS ENVIÓ A SU HIJO PARA MORIR POR LOS PECADOS
Hasta acá hemos hablado solamente de malas noticias. La buena noticia, por ahora, es que esto no necesariamente sigue así, puede mejorar. Realmente hay esperanza para el pecador. Aun así, no es algo que el hombre pueda hacer o dejar de hacer. Debe confiar en el plan de Dios después de reconocer su propia condición y arrepentirse de su vida, deseos y corazón de pecado.Dios es quién inicia todo, quién sostiene todo, quién mantiene todo y quién garantiza todo. Todo comienza y termina en Él (Heb 12:2). Todo es de Él, por Él y para Él.
Las buenas noticias comienzan con el plan de rescate por parte de Dios. Él planeó, decidió y decretó rescatar a los pecadores incluso antes de que hayan pecado. Después que Adán y Eva pecaron les hizo ropa, lógicamente sacrificando el primer animal, derramando su sangre para cubrir la falta de ellos y su desnudez (Gn 3:21). La muerte estaba comenzando a darse a conocer. Si bien es cierto, no murieron de inmediato, alguien más tuvo que pagar por ellos. Esto claramente apunta a Jesús, quién un día moriría como un sustituto perfecto.
El plan de Dios fue revelado a Adán, Eva y Satanás tan pronto como los primeros dos comieron del fruto del árbol prohibido (Gn 3:15). Iba a venir un Salvador a pagar por el pecado (Jn 1:29). Esa voluntad de Dios de salvar al hombre de la muerte y de darle vida se le llama Pacto de Gracia. El mismo comenzó a revelarse ya el pasaje de Génesis mencionado atrás. Dios tiene su plan y lo presenta inmediatamente después de la caída. ¡Qué maravillosa gracia! Dios proveyendo la solución que tenía preparada desde el principio, aún y cuando el ser humano acababa de fallarle. Vemos realmente que siempre es y fue una iniciativa divina. El hombre no estaba buscando ese remedio, el solo se excusó.
Mucho tiempo después de todo esto, el Señor dio la ley para demostrar la incapacidad del hombre para guardarla y cumplirla. Nadie podía. Esto solamente apuntaba más y más a la necesidad de un Salvador. Dios permitió los sacrificios de animales como medio de pago por los pecados de cada individuo. Los animales morirían como sustitutos de los pecadores. Todo apuntaba al Cordero perfecto, como lo llama la Escritura.
Dios envió a Su único Hijo como el Salvador. Jesús se encarnóy fue cien por ciento Dios y cien por ciento hombre (Filip 2:5-7). Jesús fuetanto Dios como hombre (Col 2:9). Esto que nos parece imposible, mítico o increíble, es verdad porque la Biblia así lo enseña y aunque nos cueste trabajo entenderlo, eso no quiere decir que no sea real. Son dos realidades que aparentemente se contradicen o que no pueden ir juntas, pero si la Biblia lo enseña como tal, tenemos que creerlo, afirmarlo y abrazarlo, sabiendo que como criaturas creadas no podemos entender todas las grandezas de nuestro Creador.
Este Cordero perfecto fue el segundo Adán (1 Co 15:45). Vino al mundo a enmendar las cosas; vino a hacerlo bien, no como el primer Adán. Él vivió sin pecado (1 P 2:22a) de tal forma que podia morir(Phil 2:8) y pagar por los pecados de los Suyos.Nadie más hubiese podido hacerlo. Sólo un Cordero perfecto podía pagar perfectamente, no apuntando a uno superior, sino cumpliendo, vindicando y sellando todos esos sacrificios que apuntaban a Él.
Sólo Dios proveyó un camino de salvación. Esto quiere decir que hay espera. ¡Sólo hay esperanza en Él!El hombre necesitaba un sacrificio perfecto por el pecado (Mt 20:28)y sólo Dios encarnado podía proveerlo (1 P 3:18). Jesucristo, el Señor, murió para pagar la consecuencia (la paga) del pecado (Is 53:5).Lo bueno de todo esto es que este sacrificio, este pago, fue hecho una vez y para siempre (Heb 7:27). No hay necesidad de seguir haciendo sacrificios, porque Su sacrificio fue suficiente. Él ya pagó y no se debe añadir nada más. Nadie podría hacerlo.
El amor de Dios fue mostrado claramente (Ro 5:8). A pesar que el hombre era culpable, Cristo tomó su lugar y murió por él, pagando legalmente como su sustituto. Todo está completamente pagado. Ya no hay deuda que pagar porque Él ya pagó. Cristo se hizo pecado por nosotros, sufriendo la ira de Dios (2 Co 5:21). Solamente el sacrificio ultimo de Cristo es capaz de traer al hombre, quién es culpable de pecar, a una restauración de su relación con un Dios santo.
Jesús no solo murió, sino que también resucitó de entre los muertos (1 Co 15:3-4). ¡Estas también son muy buenas noticias! ¡Fueuneventomaravilloso!Si Cristo no hubiera resucitado, nada haría sentido. Todo lo que estamos diciendo no tendría validez (1 Co 15:14). Todo lo que se ha escrito en este ensayo sería en vano si Jesús no hubiera tomado Su vida de regreso. Él no sería Dios y Su sacrificio no sería suficiente. Seríasimplementeunamuertemás. No sería más que un mártir.
Él dijo que daba Su vida voluntariamente y de la misma forma la tomó de regreso. Estoconfirmó Su deidad.El Padre le exaltó a lo sumo, y recibió toda la gloria (Filip 2:9-11). Cristo satisfizo la ira de Dios y Su justicia. Él reparó el daño causado por el pecado del hombre. Jesús está sosteniendo a los Suyos cada día y lo seguirá hacienda hasta el final. Lo seguirá haciendo hasta que Su propósito y plan perfecto se cumpla por complete.Él está preparando todos para los Suyos (Jn 14:2).

 VI.            EL HOMBRE NECESITA ARREPENTIRSE
Habiendo llegado a este punto, nos preguntamos: ¿eseso todo?No, hay más. El hombre, siendo pecador, debe arrepentirse si cree que todo esto es verdad (Is 55:7). No estamos hablando de remordimiento o una emoción. Sin embargo, estamos hablando acerca de un genuino volverse del pecado. Esto es algo que solo Dios puede otorgar (Jn 12:24-25). No está en el hombre el poder hacerlo; sin embargo, el hombre es responsable. Dios dio a su único Hijo únicamente por gracia, no por algo que hicimos o dejamos de hacer. Quien rechace Su regalo de gracia será condenado por toda la eternidad. Quien confíe en Jesús como Señor y Salvador y se arrepienta, tendrá vida eterna (Ro 10:9). La “evidencia que una persona se ha arrepentido verdaderamente para salvación es que aún está arrepintiéndose ahora y que su arrepentimiento se ha incrementado y profundizado desde el día de su conversión”[3].
Dios está llamando a los hombres a arrepentirse de su pecado y volverse a Él (Hch 17:30). Quien confiese sus pecados (2 Co 6:2) será perdonado por Dios y Él imputará su rectitud (justicia) en él. Imputación es otro término legal donde somos declarados justos delante de Dios. No somos hechos justos – no lo somos; en lugar de ello, el sacrificio perfecto de Cristo y Su vida le permiten a Él declararnos justos. Nos vestimos con Susropas. Su mérito viene a serahora el nuestro y cuando Dios nos ve, ve las ropas del Señor, cubriéndonos. Un día Él regresará y juzgará a aquellos que no se arrepintieron. Los que no se arrepintieron no tuvieron pago por sus pecados, así que deben pagar ellos mismos. Ellos deben pagar con su vida por la eternidad (2 Tes 1:7.8). Es claro que Jesús es el camino (Jn 14:6) y hace todo con el propósito de llevar gloria a Su nombre. Si eres salvado, tendrás necesariamente que producir fruto. Esto confirmará la expresión externa de fe. No añade nada, solo confirma.

VII.            CONCLUSIÓN
Como seres humanos estamos en una condición lamentable por quebrantar el pacto de obras; estamos sin esperanza y hemos roto nuestra parte del pacto, así que no podemos esperar sino la muerte y separación de Dios. Sin embargo, Jesucristo ha provisto un remedio para los elegidos por medio del pacto de gracia. Esto no debe pensarse como quién toma una acción correctiva, tratando de arreglar algo en el camino, algo que inesperadamente se descompuso o no funcionó como se esperaba. Dios preparó de antemano todo Su plan antes de crearnos y decretó soberanamente los acontecimientos que se llevarían a cabo, desde nuestra concepción hasta nuestra redención final; todo para su gloria.
Nada de lo que sucede está fuera del alcance o la voluntad de Dios. Él es el Creador.Esto no quiere decir que Dios simplemente hizo Su creación y que cada día a día está pendiente de lo que va pasando, o cómo se va comportando. Él no está nervioso o alerta para actuar por cualquier cosa que vaya mal o que suceda. Él no está ahí “comiendo ansias”, esperando por el momento en que tenga que intervenir. ¡No! Él es el Señor de todo y el Soberano de las naciones. Él tiene un plan eterno desde antes de la fundación del mundo para todo cuanto existe.
Cristo ejecuta fielmente y soberanamente su oficio de Salvador y Mediador en un pacto que tiene dos partes: el pacto de redención entre el Padre y el Hijo y el pacto de gracia entre Dios y el hombre. El pacto de gracia es una expresión del pacto de redención. Esto es gracia, esto es amor, esto es el evangelio, las buenas nuevas, y todo es para que su nombre sea exaltado por sobre todo.
Cristo es el revelador, mediador, ejecutor y fiador del pacto de gracia realizado por Dios con los hombres. Dios pudo haber enviado juicio luego que el hombre cayó, y realmente hubiese hecho sentido y hubiese sido lo más lógico; después de todo, Él es el Creador y está en todo el derecho de hacer lo que mejor le plazca con su creación. Sin embargo, Él tuvo a bien mostrar su gracia y amor y de revelar su gloria para que pudiésemos ser salvos de la ira de Dios, para que pudiésemos tener esperanza, para que pudiéramos reconciliarnos con Dios y tener acceso una vez más ante el Padre por medio de Él.
Su gracia es suficiente. Él es suficiente. Si Él no nos hubiese buscado no tendríamos esperanza; seguiríamos muertos en nuestros delitos y pecados.Qué hermoso conocer Cristo puede salvarnos y hacernos libres, tanto de la paga del pecado como de la maldición de la ley. 


[1]Ryrie, Charles Caldwell. Basic Theology: A Popular Systemic Guide to Understanding Biblical Truth, p.387-88.
[2]Berkhof,Louis. TeologíaSistemática, p. 493.
[3]Washer, Paul. The Gospel Call and True Conversion, Recovering the Gospel, p. 20.




Sobre el Autor: Josué Pineda es estudiante de Maestría de MINTS OnLine. Es salvadoreño y actualmente reside en los Estados Unidos. 

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