martes, 28 de junio de 2016

8 Tesis Bíblicas sobre la Homosexualidad

Por Cornelio Hegeman
Extracto de "Apologética Integral"

  1. DIOS COMO CREADOR Y GOBERNADOR DE SU CREACIÓN Y DE TODAS LAS PERSONAS HA REVELADO CLARAMENTE SU VOLUNTAD ACERCA DEL ROL DE LAS RESPONSABILIDADES MATRIMONIALES EN LOS CAPÍTULOS INICIALES DE LA BIBLIA LOS CUALES SON CONFIRMADOS POR TODA LA ESCRITURA.

1.1.  Dios creó al hombre y a la mujer a Su imagen y como personas capaces y responsables ante Él (Gn. 1.26) La relación de pacto entre Dios y su pueblo requiere de fe y obediencia. Sus hijos deben casarse con creyentes (Gn 6.1-5; 2 Co. 6.14).
1.2.  Se les entregó el mandato de dar fruto y multiplicarse (Gn. 1.28). Esto implica que la voluntad expresa de Dios  fue poblar el mundo a través de la institución del matrimonio (Gn. 2.20-25).
1.3.  El matrimonio fue instituido heterosexual y monógamo (Gn. 2.24; Dt.17.17; Mt 19.4-6; 1 Tim. 3.2)
1.4.  Consumación y práctica dentro del matrimonio (Gn. 2.24-25; Lv. 18). Es una expresión tanto de la responsabilidad comunal y de procreación como de la intimidad personal y privada y de unidad.
1.5.  El pecado ha distorsionado  la naturaleza masculina, femenina, heterosexual, y monógama de las personas (Gn. 4; 19). La homosexualidad no es una condición creada, en términos bíblicos y teológicos, es una manifestación de desorientación creada por el pecado en los pensamientos sexuales y en la vida de las personas. La homosexualidad no es la única desorientación sexual pecaminosa, sino que la Biblia también habla en forma similar del adulterio, la fornicación, y pensamientos y acciones de  lujuria (Mt. 5:28). Debido a la discusión actual  acerca de la “orientación sexual” es importante destacar que la perspectiva bíblica acerca de la homosexualidad se expresa en términos tales como: pecado, desorientación, y degeneración (Ro. 1.18-32). Si la homosexualidad fuera una condición creada, las Escrituras  entregarían una ordenanza y normativa acerca de cómo vivirla. Las Escrituras no hablan acerca de una orientación homosexual.
1.6.  Génesis 3.15 ofrece la primera promesa de liberación del engaño del maligno y del poder del pecado. Jesucristo el Señor destruirá la autoridad y poder del maligno en todas las áreas de la vida. Esto nos proporciona una tremenda esperanza. El Padre ha ofrecido Su misericordioso perdón y restauración. Por medio de Jesucristo recibimos una nueva naturaleza y poder sobre nuestra antigua naturaleza. Todos lo hijos de Dios están llamados a vivir según la nueva naturaleza y a crucificar la lujuria y el engaño de la antigua naturaleza humana. Debido a la fe y sumisión al Señor el matrimonio y el acto sexual toman su perspectiva correcta. Ofrecemos con gozo las buenas noticias de la gracia a todos los pecadores.

2.     EL PODER RADICAL DEL PECADO HA DISTORSIONADO NUESTRA VIDA SEXUAL Y EL MATRIMONIO POR LO TANTO SE NECESITA UNA TRANSFORMACIÓN TOTAL.

2.1.  En Génesis capítulo 3 se relata el efecto que el pecado tendría en el matrimonio y en la familia humana. Esto incluye separación de Dios, una dolorosa separación espiritual dentro de la familia, dolor en el parto y en el trabajo, creciente tensión entre marido y mujer, y la expulsión de su primer hogar. Las Escrituras también muestran cómo se abusó y se distorsionó el matrimonio desde el comienzo de la civilización humana.
2.2.  Jesucristo vino a salvar a personas y también a restaurar el matrimonio y nuestra vida a como fue al principio de la creación (Gn. 1:28; Mt.19.4; Juan 2). Los cristianos poseen la mejor noticia que se podría entregar a los pecadores. Dios no retendrá el pecado en contra nuestra sino que ofrece transformarnos. Esto se aplica a pecados homosexuales como también a otros pecados.
2.3.  Toda persona tiene una dimensión sexual en su vida. Ésta se expresa en personas tanto solteras como casadas. La persona soltera está llamada a vivir una vida de celibato. Es honorable y bueno permanecer soltero, el apóstol Pablo y el Señor Jesús lo eran. Es honorable y bueno casarse también, como el caso de José y María.
2.4.  Cristianos y no cristianos están llamados a vivir de acuerdo con la voluntad del Creador. El no reconocer la existencia de Dios y de su autoridad en nuestras vidas es secundario al hecho de que Él existe y que claramente ha revelado su voluntad para la sexualidad humana, y somos responsables ante Él. El señorío de Jesús y el poder del Espíritu Santo son necesarios para vivir una vida plena ya sea siendo soltero o casado para la gloria de Dios Padre.
2.5.  La expresión de la sexualidad está relacionada con la voluntad de cada persona. La persona puede elegir tener o no tener relaciones sexuales. No es algo obligatorio ya sea hombre o mujer.
2.6.  Debido a que los pensamientos y actividades íntimas de cada uno están controlados por la voluntad, y no simplemente por emociones o predisposiciones determinadas, los pensamientos y acciones homosexuales son voluntarios. Lo mismo se aplica a actividades heterosexuales. Ya que se trata de un acto de la voluntad, la ley de Dios nos hace responsables de nuestra conducta. Podemos arrepentirnos de una conducta incorrecta y expresar una conducta restaurada.

3.     LA PERSPECTIVA BÍBLICA DEL ACTO SEXUAL SE IDENTIFICA DENTRO DEL CONTEXTO HETEROSEXUAL DEL MATRIMONIO.

3.1.  El acto sexual fuera de la institución heterosexual del matrimonio se considera anormal
(Gn. 2.24; Dt. 17.17; Mt. 19.4-6).
3.2.  Las normas bíblicas para el acto sexual se basan en la creación de Dios, su ley, el evangelio, como están revelados e interpretados en las Escrituras (Mt. 45.17; 2 Ti. 3.16-17).
3.3.  Toda desviación sexual es considerada extraña a la presencia del reino de Dios (1 Co. 6.9; Ap. 22.15).
3.4.  En el reino eterno no habrá matrimonio ya que el matrimonio ya habrá cumplido su propósito de procreación, compañerismo y comunión.

4.     LA LUJURIA, YA SEA HETEROSEXUAL U HOMOSEXUAL, ES CONSIDERADA COMO LA RAÍZ  DE LA ANORMALIDAD SEXUAL.

4.1.  La lujuria es una atracción erótica  fuera de lugar y la raíz de todas las anormalidades sexuales (Mt. 5.27-30).
4.2.  La lujuria ya sea heterosexual u homosexual son anormales y deben ser evitadas. La comunidad cristiana no debe tolerar ninguna forma de lujuria.
4.3.  La aseveración no bíblica y no científica de que las personas nacen homosexuales socava las dimensiones de la voluntad, de la moral y de la responsabilidad respecto de nuestra sexualidad. En vez de justificar la homosexualidad definiéndola como un asunto de orientación, es mucho más saludable enfrentar nuestros pensamientos y conducta que sí se pueden cambiar.
4.4.  Los cristianos están llamados a vivir según el fruto del Espíritu y no según la lujuria y la carne. Para vivir según el Espíritu de Dios se debe ser un cristiano regenerado (Gá. 5.22-23).
4.5.  El pecado del hombre no regenerado está definido por la ley (1 Ti.1.9-10). No obstante, la regeneración sólo proviene mediante la fe en Jesucristo (1 Ti. 12-15).

5.     LA ESCRITURA SE REFIERE ESPECÍFICAMENTE EN TÉRMINOS NEGATIVOS ACERCA DE LA HOMOSEXUALIDAD.

5.1   Las Escrituras hablan de la homosexualidad en términos negativos. Esto se ve tanto en el Antiguo como Nuevo Testamentos. Génesis 18–19, cuando habla de Sodoma y de Gomorra, destaca la dimensión de la degeneración sexual y el castigo de Dios por eso. La ley de Moisés prohíbe la actividad homosexual en forma específica (Lv. 18.22; Dt. 23.18). Romanos 1. 18-32  a 2.16 describe el proceso de degeneración como:
1.         supresión de la voluntad revelada acerca de Dios y de sus normas (vv. 18-20);
2.         cambiar la verdad de Dios por idolatría (vv. 23);
3.         Dios los abandonó a su lujuria natural (vv. 24-26); 
4.         deshonraron entre sí sus propios cuerpos (v. 24);
5.         recibieron lo que merecían por las acciones cometidas en sus cuerpos (v. 27);
6.         aprueban a los que practican el pecado (v. 32);
7.         condenan a otros por practicar tales pecados mientras hacen lo mismo en secreto (2. 1-3);
8.         rechazan el evangelio como la solución misericordiosa de Dios (2. 4-6).

5.2   Los apóstoles ubican la actividad homosexual fuera del reino de Dios tanto aquí como en la vida eterna (1 Co. 6.9; Ap. 22.15)
5.3   El mensaje bíblico  para los homosexuales es positivo pues pueden confesar su pecado, arrepentirse, recibir el perdón, y ser restaurados al propósito que Dios tiene para la vida.

6.     LOS PENSAMIENTOS Y ACCIONES HOMOSEXUALES SON PECADOS PERDONABLES SI HAY ARREPENTIMIENTO COMO RESPUESTA AL EVANGELIO.

6.1   El apóstol Pablo dice a los corintios “ y esto erais algunos” (1 Co. 6.11).
6.2   Sólo el pecado en contra del Espíritu Santo es imperdonable.
6.3   Perdón significa no practicar el pecado (arrepentimiento), creer en el perdón que Jesús ofrece, y vivir reconciliados y restaurados con Dios, el prójimo, y sí mismo.

  1. LA HOMOSEXUALIDAD ES UNA CONDICIÓN QUE SE PUEDE CAMBIAR A MEDIDA  PURIFICAR NUESTROS PENSAMIENTOS, PALABRAS Y ACCIONES.

7.1   Las Escrituras enseñan que somos concebidos en pecado y nacemos también en pecado. Todos los pecados excepto el de blasfemia contra el Espíritu Santo son  perdonables. Si un hombre puede ser perdonado también puede ser restaurado.
7.2   Todo cambio de una condición o acción pecadora requiere arrepentimiento consciente  (alejarse) y creer en la intervención salvadora de Dios en su reino. El reino de Dios es infinitamente más grande que el poder del pecado (1 Juan 5.4-5).
7.3   El cristiano debe vivir de acuerdo con su nueva naturaleza y el poder del Espíritu Santo. Esto involucra dejar de lado, hacer morir los deseos del viejo hombre y vivir de acuerdo al nuevo (Ef. 4.17-24).
7.4   Todo cristiano lucha con su vieja naturaleza y lujuria. Ya sea que alguien es adicto a las drogas, comida, nicotina, alcohol o sexo, la lujuria de la carne debe ser crucificada a diario. Nuestra naturaleza caída nos inclina al pecado, pero la ley de la conciencia nos restringe y la regeneración nos transforma.
7.5   Cuando una persona ha llegado a ser alcohólico, adicta, glotona, u homosexual su naturaleza humana es permanentemente dañada. Sin embargo, para el cristiano la naturaleza humana no es determinante. “ Si fuiste alcohólico, siempre lo serás” es cierto en el sentido de secuelas permanentes, pero no en el de una orientación permanente, pensamientos, conducta, y responsabilidades.
7.6   Algunas personas consiguen un cambio de sexo a través del campo de la medicina mediante intervenciones quirúrgicas, etc. Eso pareciera indicar que el sexo es una orientación que se puede cambiar. No obstante, las acciones pecadoras del hombre no son pruebas de moralidad, en vez de eso debemos seguir los principios que nos entregan las Escrituras.
7.7   Algunos cristianos han argumentado que la homosexualidad es una enfermedad y no un
pecado. Si eso fuera verdad entonces se debería encontrar una cura. Si fuera una enfermedad hereditaria, quizás  los padres deberían sanarse. Pero, las Escrituras no hablan de  la homosexualidad como si se tratara de una enfermedad física o mental, sino de una enfermedad espiritual.
7.8   La buena noticia para los homosexuales es que la homosexualidad no es una condición biológica predeterminada sino una manifestación espiritual pecadora. Eso significa que se puede dejar de ser homosexual si enfrentamos el pecado. Todo pecado, sea lo que sea  se puede vencer a través del evangelio de Jesucristo.

  1. OTRAS IMPLICACIONES DE LAS ENSEÑANZAS BÍBLICAS ACERCA DE LAS DIMENSIONES DE LA HOMOSEXUALIDAD.

8.1   Orientación
 8.1.1.   Consideraciones respecto del nacimiento Todas las personas son concebidas y nacidas en pecado. La Biblia considera a toda persona fuera de Cristo como no justa (Ro. 3.10) y espiritualmente muerta (Ef. 2.1-3). Sólo mediante la gracia nuestra relación con Dios puede ser restaurada  
    1.         Debido al pecado original toda persona enfrenta el dilema de tener que reconciliarse con Dios. Este es el asunto más importante en todo problema. Por la presencia del pecado en nuestro ser y en los demás a través del mundo, somos susceptibles  a fallas humanas, impedimentos, imperfecciones y anormalidades. La respuesta de Jesús acerca de por qué todo lo anterior existe apuntaba a la gracia de Dios en la restauración (Jn. 9.3)
    2.        Las imperfecciones de nuestra condición humana se ven en el caso de los hermafroditas, que nacen con órganos sexuales femeninos y masculinos. Esa condición requiere de orientación ya sea a lo femenino o masculino. Esta anormalidad física no es una anormalidad moral. La cirugía correctiva y desarrollo personal hacia uno de los dos sexos a la edad más temprana posible. Aunque los hermafroditas no son moralmente responsables de la condición física con la que nacen, sí deben asumir una completa responsabilidad moral en cómo responden a esa condición.
    La tesis que cada persona tiene una de dos orientaciones por nacimiento es apoyado por nuestro ADN. Hay solo dos géneros, según el ADN, masculino o femenino.
    3.        El pecado se transmite de una generación a otra. Reconocimiento del pecado, arrepentimiento, y restauración deben ser logrados tanto por los padres como los hijos. El efecto del pecado que se transmite de una generación a otra puede ser en una variedad de formas. Puede ser a través de limitaciones físicas, como adicciones que se transmiten de madre a hijo. Puede expresarse a través de conductas erróneas. El pecado que más prevalece es el de los padres que no buscan la gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo y dependencia del Espíritu Santo. (Jn. 16. 8-11).
    4.         No obstante, cada persona nace con una conciencia y responsabilidad moral, para poder enfrentar los efectos del pecado.
    5.         El argumento de que alguien hereda una condición homosexual de dos padres heterosexuales no tiene sentido lógico ni biológico.
6.            Por  el pecado de hecho las normas de Dios son quebrantadas y producen caos personal y social. Los pecados sexuales tales como la lujuria, fornicación, adulterio, homosexualidad, prácticas de inseminación artificial indiscriminadas, todas producen el efecto destructivo del pecado.      
7.            El pecado de omisión por el cual fracasamos en darle la gloria a Dios de acuerdo a sus normas bíblicas para la espiritualidad, familia, y matrimonio, es la raíz de todos nuestros pecados (Jn. 16. 8-11).
8.            Se deben tomar en consideración limitaciones difíciles debido a la presencia y resultado del pecado. Las Escrituras se refieren         favorablemente a los eunucos. Algunos hombres eran castrados por elección o por desarrollo anormal de los órganos sexuales.
9.            La Biblia enfatiza fuertemente el poder restrictivo de la ley y la intervención del Espíritu Santo. Debemos orar por la intervención de Dios en la historia.
10           Para concluir, la Biblia apunta a la gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo y el poder de regeneración del Espíritu Santo como solución al pecado. El pecado nunca es justificable, pero somos llamados a encontrar justificación sólo en Cristo.
8.1.1   Medio Ambiente
   a. La Biblia enfatiza el desarrollo moral, la responsabilidad, y la rendición de cuentas de la humanidad. Las personas nacen con una conciencia interna y con leyes externas.
1          El quinto mandamiento centra su atención en la relación padre-hijo. La ley del Antiguo Testamento y la enseñanza del Nuevo Testamento hablan acerca de la educación y formación moral de los niños.
2.         El incesto, abuso sexual infantil, pedofilia, prostitución, exhibicionismo, pornografía infantil, o cualquier forma de corrupción sexual de niños (pederastia) que pueden desembocar en una actividad homosexual, están explícitas e implícitamente  condenadas en las Escrituras (Lv.18).

       8.2        Relaciones Homosexuales
La actividad homosexual se expresa a través de una variedad de actos y relaciones. En nuestro mundo contemporáneo hay muchas formas científicas y
             populares de describir lo siguiente.
  1.         La actividad auto-homo se expresa a través de la masturbación, sexo auto-oral, pornografía, y otras actividades sexuales personales.
  2.         La pedofilia involucra relaciones sexuales entre un adulto y un niño. Una actividad homo-pedofílica, es una actividad homosexual con niños.
  3.        La homosexualidad se refiere al consentimiento de adultos hombres o mujeres (lesbianas) para tener relaciones sexuales.
  4.         Una persona bisexual es activa como homosexual y heterosexual.
              5.        Homo-bestialidad es practicar relaciones homosexuales con un animal.
              El celibato en la perspectiva bíblica es refrenarse de pensamientos sexuales lujuriosos, palabras, y defensa activa o pasiva. El celibato requiere someterse a las normas bíblicas para la vida sexual y marital.
8.3    Defensa de la homosexualidad
 La Biblia no permite la defensa de la homosexualidad, es decir, la promoción activa o pasiva de la lujuria homosexual, pensamientos o actos. En una sociedad pluralista, se requiere un cierto grado de tolerancia, no sólo en asuntos de  sexualidad, sino también respecto de la religión. Sin embargo, al parecer la comunidad homosexual no sólo quiere los mismos derechos como seres humanos y ciudadanos de la sociedad, sino que desean un trato preferencial. Por ejemplo,  el género ya está protegido por la Declaración de Derechos Canadiense. Así vemos una discriminación evidente hacia una determinada “orientación sexual” en   nuestra sociedad. La historia de la humanidad ha estado siempre dominada por   grupos que defienden intereses muy particulares. Nuestro Señor Jesucristo ha liberado siempre a su pueblo de lo que ellos reclaman. Miramos al Mesías, el libertador ungido de pueblo de Dios, para liberarnos de las conclusiones draconianas de una cultura liberal y nihilista.
8.4    La coexistencia de cristianos y homosexuales
       ¿Cómo pueden los cristianos coexistir con homosexuales no arrepentidos en una sociedad que no sólo protege la actividad homosexual, sino que también la promueve?
   1. El pueblo de Dios en el Antiguo Testamento se gobernaba por las leyes de una teocracia  que consideraba la homosexualidad como un crimen digno de la pena máxima. A la comunidad de cristianos del Nuevo Testamento no se les dio la espada para ejercer la pena capital. Sin embargo, la iglesia del Nuevo Testamento se manifestó con firmeza en contra de la homosexualidad.
    2.  Bíblicamente, no se hace una distinción clara entre condición homosexual y práctica homosexual. La Biblia es clara en el sentido que los cristianos no deben ser homosexuales. Aun cuando un ex homosexual sea tentado por pensamientos homosexuales, como cristiano no debe vivir según su antigua identidad sexual.
    3. Los cristianos deben limitar la influencia de pensamientos y acciones homosexuales en la sociedad. Se necesita crear leyes y ser estrictos en  la aplicación de ellas para proteger a los niños tanto de la pedofilia homosexual como heterosexual. La perspectiva bíblica acerca de la salvación, la santidad, la sexualidad en el matrimonio necesita ser enseñada en el hogar, y cuando sea apropiado en la iglesia y en la escuela. Se necesita investigación científica e informes precisos acerca de sus hallazgos.
    4.  La iglesia debe evangelizar, aconsejar, y amar a los homosexuales. Estamos llamados a amar al pecador y a odiar el pecado (Ro. 12.9). La Biblia denomina a todas las personas que se rebelan contra Dios enemigos. Pero aun así nos amó lo suficiente para enviar a Su hijo a morir por nuestros pecados (Ro. 5.10). Él nos recuerda que la venganza le pertenece a Él y que nosotros debemos amar a nuestros enemigos (Ro. 12. 19-21). El apóstol Pablo nos dice, “Y esto erais algunos” .
   5.  Mientras se evangeliza a los homosexuales no cristianos, también debe darse atención a los cristianos que luchan con la homosexualidad. No es adecuado prestar más atención a las tentaciones homosexuales que a otras luchas con el pecado. Todos los cristianos luchan con el pecado y deben crucificar a diario la lujuria de la carne. Cuando se necesita consejo especial y oración por supuesto los líderes de la iglesia y amigos cristianos deben ser consultados.
   6,  Si un cristiano vive un estilo de vida homosexual, la iglesia debe proceder a empezar un proceso de disciplina. La disciplina debe ser un medio de gracia para restaurar al cristiano a la voluntad de Dios según se expresa en las Escrituras.
7. La iglesia no debe usar medios violentos o coercitivos para cumplir su parte en la misión de Dios. Dios ha dado Su Palabra profética, intercesión sacerdotal, y el liderazgo de los oficios de la iglesia, para que las personas de Dios sean testigo a las naciones (2 P. 2. 5-9).
8. La relación de los cristianos y de las iglesias con la sociedad global es a través del gobierno, la ley, servicio a la comunidad, evangelización personal y adoración. Debemos ser activos en todos los niveles de la vida para expresar el señorío de Jesucristo (Mt. 22.21; Ro. 13. 1-4).
9. La tolerancia social no debe ser vista como    una aceptación o compromiso social. La venganza pertenece sólo al Señor, pero es nuestra tarea evangelizar y servir a todos en el nombre de Jesús, por el poder del Espíritu Santo, y para la gloria de Dios.
10. Que Dios libere nuestra nación, iglesias, hogares, y corazones por su Palabra y Espíritu transformador. Qué Dios tenga misericordia de nosotros. Animamos a los cristianos y a las iglesias cristianas a predicar  y practicar las enseñanzas bíblicas acerca de la espiritualidad y del matrimonio. Una de las razones por las que nuestra nación está acosada por el relativismo en la legislación moral es por el débil testimonio y abierto error dentro del protestantismo y del catolicismo.

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