miércoles, 4 de mayo de 2016

¿Por qué somos llamados evangélicos?


Dr. Cornelio Hegeman

Extraído del libro "La Identidad Evangélica"

INTRODUCCIÓN

La iglesia de Cristo es apostólica, bíblica, la congregación de fieles, cuerpo de Cristo, evangélica, llamado fuera del mundo, nación real, novia de Cristo, pueblo de Dios, sacerdocio de creyentes, santa,  templo del Espíritu, unida y universal, entre muchísimas cosas más. El capítulo uno es dedicado a explicar porque la iglesia es evangélica.

LA IGLESIA BÍBLICA

La iglesia es el pueblo de Dios de todos los tiempos. La primera cabeza y líder de la iglesia es Jesucristo quien es Dios. Los primeros miembros son Adán y Eva. Miles y miles de años después, Dios sigue como cabeza de la Iglesia y los miembros continúan por fe. Adán, Eva, Abel, todos los patriarcas del Antiguo Testamento, todos los creyentes del Nuevo Testamento, entran a la iglesia por la promesa del EVANGELIO DE CRISTO JESUS.
Dice Pablo: Lo que sucede es que no todos los que descienden de Israel son Israelitas. Tampoco por ser descendientes de Abraham son todos hijos suyos. Al contrario: “Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.” En otras palabras, los hijos de Dios no son los descendientes naturales; más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa. Y la promesa es ésta:” Dentro de un año vendré, y para entonces Sara tendrá un hijo (Rom. 9:6-9, NVI).
El pueblo de Dios es formado por Dios mismo por medio de la predestinación, el llamado, la justificación y la glorificación (Romanos 8:30). Todo eso es cumplido por FE en Cristo Jesús. Jesús es el verdadero Israelita (hijo de Abraham, Mt. 1:1). El vino  como Salvador, “Porqué Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). En Cristo todas las promesas de Dios son cumplidas. Cristo vino predicando las buenas nuevas, “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” (4:17). “El reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas” (Mc. 1:15). Los humildes de corazón entraron en el reino (Mt. 5; 3). Ellos son la sal de la tierra y la luz del mundo (5:13-16). Por el poder del Espíritu Santo van a cumplir la ley de Dios (5:17-48). Ellos claman a Dios y llaman a Dios Padre (6: 5-15). Por sus frutos espirituales son conocidos (7:15-33). Son distinguidos de los que no viven en arrepentimiento y fe en Cristo (7:21-23).
LA IGLESIA EVANGÉLICA

La iglesia evangélica es el pueblo que vive según el evangelio de Cristo Jesús. Los evangélicos por la Gracia del Dios soberano viven por fe en Cristo Jesús y por el poder del Espíritu Santo se arrepienten y viven en santificación. Nadie nace evangélico. Uno debo renacer de nuevo para ser evangélico. El misterio del renacimiento es manifestado por responder a Jesucristo. Por la obra del Espíritu Santo, Juan el Bautista respondió a la presencia de Jesucristo, ¡estando en el vientre de su madre! Todos los que respondan por fe a Cristo para su salvación son evangélicos. No es necesario usar el nombre evangélico para vivir según el evangelio. El nombre no hace al evangélico, sino vivir por el evangelio.
Hay personas e iglesias que tienen el nombre evangélico y no lo son. Los no-evangélicos no viven por el evangelio de arrepentimiento de pecado y fe en Cristo Jesús. El arrepentimiento y la fe deben ser autenticas y bíblicas.
Mucho más puede ser y debe ser dicho sobre la identificación bíblica del evangélico. Basta por ahora en mencionar la designación que el Señor da a los creyentes verdaderos. En Apocalipsis la designación, “la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo” es repetida varias veces (1:2, 9; 3:8,10; 6:9; 12; 11; 19:13; 20:4).

LA UNIDAD DE LA IGLESIA

Los evangélicos dicen que sus iglesias son bíblicas. ¿Cómo se identifica la iglesia bíblica? ¿No es con la Biblia? La iglesia (ekklesia) es llamada (klesia)  fuera (ek) del mundo para congregarse como una asamblea (sunagoges) para servir al Dios verdadero como sacerdocio real y nación santa (I Pedro 2:9). Además de ser una institución, la iglesia es un cuerpo orgánico, universal, transformado por el Espíritu Santo y servicial para la causa del reino de Cristo. Efesios 4:1-14 explica sobre la unidad de la  iglesia.
La naturaleza de la iglesia es ser diferente al mundo. La historia de la Biblia testifica que cada miembro de la iglesia es llamado por Dios para separarse del pecado, del mundo y  de Satanás. La ek-klesia esta en una transformación continua de ser separada de lo normal para servir a Dios. La iglesia siempre está reformándose. La iglesia es la organización del pueblo de Dios para vivir en este mundo y también en el próximo. El reino de Dios no es de este mundo aunque tiene influencia sobre los reinos de este mundo.
La unidad de la iglesia. Pablo dice que hay un solo cuerpo (soma). La iglesia como cuerpo está conectada con la cabeza, Cristo Jesús. 
Para los creyentes bíblicos, Cristo es la única cabeza de la Iglesia. El Cristo resucitado y que  ascendió a los cielos, reina sobre la iglesia por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios. Los creyentes bíblicos no reconocen la autoridad de ninguna persona o institución como cabeza de la iglesia.
Una iglesia sin la verdadera cabeza es un monstruo. La cabeza de la iglesia es Jesucristo, el hijo eterno de Dios, la segunda persona de la Trinidad. Eso significa que los que rechazan la eternidad, la divinidad y la autoridad del Hijo no son miembros vivos del Cuerpo de Cristo.
El Cuerpo consiste de muchos miembros. Cada miembro debe tener vida espiritual y vocación  para vivir. Los miembros son regenerados por el Espíritu Santo, dirigidos por la Palabra de Dios  y viven según la nueva naturaleza dada por Dios. Son reconocidos por confesar a Cristo como Señor, Salvador y Dios. Cada uno le es  dada la gracia conforme el propósito de Dios (vs.7).
La iglesia tiene líderes espirituales dados por Dios (Efesios 4:11-12). Ellos existen para preparar a los miembros para el ministerio (servicio y sacerdocio espiritual). Cuando en la iglesia trabajan juntos y ministran para la gloria de Dios la iglesia va a crecer y madurar. 
La unidad del Espíritu Santo. No hay un tipo de Espíritu Santo para los pentecostales u otro para los bautistas. Los cristianos verdaderos tienen el mismo Espíritu. Ni es que el Espíritu va funcionar de una manera en una iglesia y de otra manera en otra. El Espíritu es consistente y somos exhortados a trabajar “decentemente y con orden” (I Cor. 14:40).
El Espíritu Santo siempre es santo, siempre está separado del pecado y dedicado a glorificar al Padre por medio de Cristo Jesús. Donde está el Espíritu Santo, allí hay santidad. No se puede atribuir falsas doctrinas, intenciones pecaminosas, mentiras e idolatría al Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es Dios, la tercera persona de la Trinidad. Él es eterno. Por eso Él solo puede darnos conocimiento de Dios eterno, entendimiento sobre la existencia de eternidad (nuevo cielo, nueva tierra e infierno),  prepararnos para la eternidad y darnos fe para tener seguridad sobre nuestro destino eterno. Pues, cuando se hablan mentiras en contra de  la tri-unidad de Dios; niegan la historia y realidad de la encarnación, la muerte, la resurrección y el reinado de Jesucristo; rechazan la existencia de un diablo, los demonios y un infierno; y se burlan de las promesas de Dios sobre la eternidad y la seguridad eterna de los fieles, pues, allí no está la administración del Espíritu eterno.
Hay una misma esperanza. La esperanza es igual para todos los cristianos. La esperanza que caracterizo a Pablo mientras que estuvo preso era “que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.” El llamado de Dios, la vocación que Dios nos ha dado, el ministerio para edificar la iglesia, la participación en el reino de Dios y el conocimiento de nuestro destino eterno son parte de nuestra esperanza ofrecida por Cristo. Los creyentes siempre esperan en Dios y el reino de Dios y no en el hombre, o la sociedad, ni en la religión o los ritos de la iglesia. Los creyentes esperan en la Cabeza y Señor de la iglesia.
No hay ningún movimiento mileniarista (reino de mil años) dentro de la iglesia apostólica. La “esperanza bendita” era esperar por  la segunda venida del Señor, confiar en la justicia de Cristo en el día del juicio, y gozar en la realidad de la consumación en el nuevo cielo y la nueva tierra.
Hay un Señor. Siendo que solo Cristo es nuestro Señor no hay razón para que una iglesia pueda señorearse sobre otras iglesias. La iglesia hija es igual a la iglesia madre porque ambos se someten al Señor Jesucristo. El pastor no es el señor de la iglesia sino siervo de Cristo el Señor en la iglesia. El pastor no existe para ser servido sino para servir. Jesús, ni los apóstoles hablan de “líderes” en la iglesia. Solo hablan de siervos. 
Hay una fe. Hay un tipo de fe falsa y una fe verdadera. La fe verdadera es un conocimiento y una confianza en el Señor. El creyente debe expresar y confesar esta fe. La iglesia verdadera es Cristo céntrica en su confesión de fe.
La fe viene por oír la Palabra de Dios. La Palabra del Rey Jesucristo debe ser predicada. La iglesia envía evangelistas y predicadores para predicar la Palabra. Así la gente cree, siguen al Señor, llegan a ser miembros en su Cuerpo y reciben los dones espirituales para servir a Dios en el mundo.
Hay un bautismo. Hay un solo bautismo con agua, no dos o más. El bautismo con agua muestra en lo externo como el bautismo del Espíritu Santo funciona dentro del creyente. El creyente debe morir al pecado y vivir por fe en el Cristo resucitado. El creyente debe ser lavado de su pecado y crecer en la fe cristiana.
Hay un Dios y Padre. La Trinidad es mencionada en estos 3 versículos. Hay un Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No hay, como pensó Marción,  un Dios para los judíos y otro Dios para los cristianos.
Dios el Padre es padre de todos los creyentes. Aunque Dios es el Creador de todo, Dios no es el padre espiritual del diablo ni de los hijos espirituales del diablo. El protestantismo liberal nos hace creer que Dios es Padre de todos los seres humanos y por eso los paganos, los musulmanes, los ateos, todos son hermanos y hermanas. Jesús reconoció que había gente cuyo padre era el diablo (Juan 8:42-44). Una persona no puede tener dos padres. Los hijos del diablo son reconocidos por vivir en mentira y por su odio a Dios expresado hasta perseguir y matar a los cristianos. 
La iglesia verdadera pertenece a la Cabeza de la Iglesia, Jesucristo. El Cuerpo de Cristo se humilla delante del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios y se predica y practica el evangelio por fe, con amor y en esperanza. Esta iglesia es una, santa, universal y fiel al Dios verdadero por medio del Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN

La iglesia bíblica es evangélica. Las iglesias que no son evangélicas no son bíblicas. Sin proclamar, practicar y promover el evangelio de Cristo Jesús, no hay una iglesia evangélica.

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